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viernes, 26 de marzo de 2010

i'm in plastic, it's fantastic

Ellas son rubias, tienen los ojos azules, las medidas ideales y visten Chanel, Dior, Escada y Givency, entre otras marcas. Pero no estoy hablando de modelos convencionales. Estas son de plástico.

El año pasado han estado expuestas en galerías de arte por todo el mundo más de mil Barbies. Esta muestra, que conmemoraba el 50 aniversario de la muñeca, reflejaba claramente todo lo que la sociedad y las mudanzas del tiempo han podido influenciar a las Barbies, a sus accesorios, a sus profesiones, a su forma de comercialización, y también lo mucho que las Barbies influenciaron a las mujeres de hoy.

Por ejemplo, creo que todas nosotras podemos decir con seguridad que nuestro primero contacto con la moda y el estilo fue a través de nuestras Barbies. En mi caso particular esto es totalmente cierto y más porque, cuando yo era pequeña, mi abuela viajaba una vez al año a Nueva York y me traía todo lo que de más moderno fabricaba Mattel.

Y yo me pasaba las tardes vistiendo a las Barbies, costumizando sus atuendos, cambiándoles el pelo… Llegué incluso a costurarles unas cuantas mini prendas y a hacer un desfile, cuyas fotos guardo hasta hoy.

Fue por creer en el didactismo de este tipo de juegos que Ruth Handler creó en 1959 esta muñeca tridimensional, a la cual dio el nombre de su hija (Barbie es diminutivo de Barbara).

Como lo que pasaba con las muñecas medievales en porcelana o con las de cartón, cuyas prendas tenían un enganche para que se pudiera vestir al maniquí, las Barbies también tenían como principales objetivos vender las ropas que estaban de moda y permitir a las niñas auto-proyectarse como futuras adultas.


Así nació un mito

El best-seller de Mattel vendió hasta hoy algo como 3.600 millones de dólares. Pero seguro que su creadora no se imaginó tremendo éxito cuando presentó por primera vez, en la Feria del Juguete de Nueva York, a una simple muñeca de 29 cm, en vinilo, vestida con un bañador a rayas, mirando hacía la derecha, peinada con una coleta, impecablemente maquillada y con unas cejas tipo boomerang.

La verdad es que, desde entonces, Barbie no ha parado de reflejar los ideales de vida y de moda de las sucesivas épocas.

Sino veamos, en los años 60 tenía una imagen en todo semejante a la de la primera dama norteamericana Jackie Kennedy. Y cuando la gente empezó a demostrar interés por la práctica de actividades al aire libre, también ella se quiso divertir fuera de puertas. Se ganó un carnet de conducir cuando esto era apenas un miraje, o ni eso, para muchas mujeres de carne y hueso. Y en una época que el cielo empezó a ser el nuevo límite de las jóvenes educadas y bien puestas, también Barbie se hizo azafata.

En 1961 apareció el primer compañero de aventuras de Barbie y su eterno pretendiente. Para hacer a Ken, Ruth se inspiró parte en James Dean y parte en su hijo con el mismo nombre. Pero a mediados de la década surgieron nuevos amigos y familiares para la muñeca, que adquirió también piernas que se doblaban por la cintura.

En 1967 su cuerpo ya se doblaba y giraba totalmente para que ella pudiera bailar el twist, que estaba tan de moda en el mundo real. Barbie también empiezó a aparecer cada vez más delgada, a semejanza de la súper modelo de la época Twiggy, y vestía pantalones elásticos Mary Quant.

La juventud

En la década de 70 ya los codos de Barbie se podían articular totalemente y sus tobillos se doblaban, dándole más movilidad. Esta nueva versión Action era la más buscada.

La gran novedad de estos años fue a nivel de la mirada de la musa, que se centró. Sin embargo, lo que en ella traducía de verdad las tendencias de la época era el corte de pelo (escalado) y el hecho de que este “creciera”. Aparte del detalle de que ella empezara a vistirse con pantalones vaqueros.

En 1977 Barbie sufre su última gran transformación. Aparece finalmente con los brazos curvados (que se situaban simultáneamente en las caderas y en el pelo), adquiriendo la imagen que mantiene hasta hoy y que la mayoría de nosotras guardamos en la memoria.

En una década que Andy Warhol definió como la Era de las súper estrellas, Barbie no fue excepción.


Los años 80

Cuando el patinaje artístico, el disco y las series Dallas y Dinastía daban que hablar, Barbie vuelve a adaptarse.

La muñeca comenzó en esta época a tener más prendas de ropa, que cada una podía y debía combinar como quisiera. Aquí fue cuando Barbie empezó realmente a contribuir para la construcción de la idea de moda de las niñas.

También Ken sufrió cambios. Se empezó a percibir en él el interés por el culturismo, ya que surgió con músculos y halteres acompañándole.

Y Barbie se internacionalizó. Fueron fabricadas muñecas representativas de varias nacionalidades, con rasgos ya no tan comunes a las norteamericanas típicas, en las cuales mujeres con distintas fisonomías se podrían rever. “From urban teen to fantasy queen, she’s every girl”, dijo una vez sobre ella su creadora.

Sin embargo, la gran novedad de la época, aquello que mejor tradujo el espíritu que se sentía, fue el lanzamiento de la Friendship Barbie. Venía con un vestido de corazones y su objetivo era presentar todas las ventajas de la apertura a los países de Leste. En 1989 cayó el muro, Boris Becker y Steffi Graf hacían historia y era importante que las niñas, que hasta entonces apenas tenían contacto con las maravillas del capitalismo, entendieran que no hacía cualquier sentido una oposición Oeste-Leste.

Hoy en día, Barbie sigue llegando a chicas de todas clases sociales, pudiendo contribuir para cambiar sus formas de ver el mundo, la feminidad, la moda, etc. Como otras mujeres guapas, es portada de Vogue y demás revistas importantes (Ver enlaces: Vogue Italia, Vogue Japán, Vogue Italia, Vogue Reino Unido). Y ¡viste perfecta! Como en el año pasado, por ejemplo, cuando para conmemorar su 50 aniversario fue puesta en manos de los principales creadores norteamericanos (Ver enlace).


martes, 16 de marzo de 2010

legolízate

¡Que levanten la mano las que nunca han jugado con LEGOs! Yo desde luego no puedo hacerlo. Si hay una marca que marcó mi infancia es LEGO (a par de otras como Fisher-Price, Barbie o Crayola). Las piezas coloridas con dos, cuatro, seis u ocho botones me daban alas y me permitían construir todo un mundo de diversiones infinitas.

La buena noticia es que las posibilidades que nos da LEGO no se han quedado atrás, en la infancia. Para las más desenfadadas, LEGO es toda una herramienta, que nos permite seguir jugando y divirtiéndonos incluso de mayores. Eso sí, ¡hay que tener imaginación!

Los ladrillos inventados por Ole Kirk Christiansen, en 1932, han saltado la esfera de la arquitectura e ingeniaría (al menos de los niños con aspiraciones a tal) e invadieron la esfera de la moda. Saber jugar con LEGOs de adulta es la prueba última de creatividad. El nombre LEGO está formado por la abreviación de dos palabras danesas: leg godt. Esta expresión significa “juega bien”, y es la perfecta definición de la idea por detrás de la creación de la marca. En el pasado, como en la actualidad, la forma como jugamos dice mucho de nosotras.

Yo, por ejemplo, de pequeña me acuerdo de no lograr construir determinadas cosas que veía claramente en mi mente con las piezas del LEGO. Lo veía todo muy claro en mi imaginación y creía que sería posible, pero no tenía el discernimiento suficiente para entender de estructuras y que en el mundo real no se pueden construir, literalmente, “castillos en el aire”. Y esa incapacidad representaba una frustración enorme para mí. Cuando mis construcciones se deshacían sin más y tiraban al suelo mi “sueño” me enfadaba y empezaba a pegar al tablero con las piezas de colores yaciendo sin vida ni utilidad. En cambio, cuando lograba construir lo que había imaginado sentía una satisfacción muy grande, un sabor a victoria como el que de grande he sentido sólo cuando me auto-superé en el trabajo o en la vida. El LEGO nos moldó de niñas y vuele para moldarnos de adultas. O, en este caso, para dejarse moldar. Para que juguemos con él… y juguemos bien.

El que ha sido nominado ya por dos veces “Juguete del Siglo” está por todas partes. En la calle vemos a collares, anillos, broches, diademas, gorras o cinturones hechos con LEGOs. Quizás esta habrá sido la forma encontrada por la marca para superar un par de años con rendimientos muy bajos y ganar alguna visibilidad, ofreciendo no sólo a los niños pero también a los adultos un sin numero de posibilidades y combinaciones. Sino veamos, “con apenas seis piezas de ocho botones se pueden hacer más de 900 millones de construcciones”, dice LEGO en su página web oficial. Imaginaros todo este “poder“ aplicado a la moda. Se trata de un desafío a nuestros sentidos de estética y de humor.

Como los que Jean Charles de Castelbajac demostró. El diseñador lanzó un video reproduciendo, con muñecos de LEGO, un desfile de moda del año de 3001. Incluso podemos ver a la versión LEGOlizada de Anna Wintour sentada en la asistencia del evento. (Ver video) 

Tampoco Lanvin quiso desperdiciar esta oportunidad y también adhirió a la LEGOmania. En 2008 lanzó una campaña publicitaria que revivía a iconos del pasado, como el LEGO o Pacman, pero con la mirada puesta en el futuro.

Y tu, ¿te la vas a jugar?