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viernes, 20 de agosto de 2010

mis jeans

Termino de saber que ya he perdido un poco más de 10 quilos en este mi propósito veraniego de adelgazar y volver a mi forma antigua. Después de años atrapada en un cuerpo que no era el mío, que no reconocía y con el cual no me identificaba, poco a poco, vuelvo a vestir mis antiguas y tan queridas ropas. 

Entre ellas, mis jeans favoritos. Como dicen Taís Araújo y Carolina Dieckmann en un anuncio televisivo de la marca de tejanos brasileña Marisa (ver enlace), “Los jeans son lo mejor que existe.”

Todo el script del anuncio es muy real y el hecho de que hagan de una conversación posible entre dos amigas un spot publicitario resulta muy interesante. Os lo copio aquí para que los que no entendéis el portugués (de Brasil) podéis saber de que va. “Está bien ser presumida. Ser mujer. Cuidarse. Pero existe una cosa común a toda nuestra generación que es una especie de infelicidad, por querernos parecer a las modelos de las revistas que hojeamos. Es importante entender que la modelo es ella [la que sale en las revistas], tú eres tú y yo soy yo. Tenemos que aceptarnos como somos.”, dice Taís, la morena y una de las actrices y modelos brasileñas más conocidas dentro y fuera del país. Carolina, la rubia y una actriz de culebrones también muy conocida, añade: “Pero la autoestima tiene todo que ver con el peso. Cuando no logramos meternos en nuestros jeans, dios mío, el mundo se hunde. Y todas tenemos esos jeans, esos que nos dicen cuando estamos en crisis. No es la báscula que nos lo dice, son los jeans. Los jeans son lo mejor que existe. Porque la báscula nos dice números, los jeans nos dicen medidas.”

Y, como yo hoy estoy muy muy contenta con esos mis jeans, decidí prestar tributo a una de las prendas estrella de la temporada.

Os dejo algunos de los looks tejanos que marcaron presencia en las pasarelas Primavera/Verano 2010 y que este año están por todas partes, enseñando las medidas de las mujeres.

De arriba hacia bajo, y de la izquierda hacia la derecha, las tendencias de la estación en denim:
- falda y jaqueta Louis Vuitton
- pantalón Kenzo
- pantalón D&G
- abrigo Louis Vuitton
- blusón Kenzo
- camisa D&G
- falda Stella McCartney
- pantalón Ralph Lauren
- falda y jaqueta Hervé Léger
- vestido Stella McCartney
- mono Ralph Lauren
- vestido Hervé Léger


miércoles, 11 de agosto de 2010

el vertido

No hay nada que en los últimos años me haya indignado tanto como la reciente historia del vertido de BP en el Golfo del México. No sólo me indignó el hecho de que la Compañía British Petrol haya dejado que su plataforma explotara (sí, “dejado”, porque como apuntaban hace dos meses todos los medios de comunicación, BP habrá hecho caso omiso a los informes que avisaban que la plataforma necesitaba inspección, bajo riesgo de una tragedia inminente), como todo el show que se montó después.

El intento de tapar la fuga con basura y pelotas de tenis; la construcción de sucesivas campanas, que se revelaban impotentes ante la fuerza del petróleo que durante 86 días salió a borbotones a la razón de 53 mil barriles por día; la salida de Tony Hayward de BP y los 715 mil euros por año que se llevó en el bolsillo y la impotencia de EEUU ante una catástrofe con dimensiones para la naturaleza semejantes a la dimensión del 11S para la sociedad serían “episodios” cómicos si no fueron trágicos.

Cuando el mundo parece empezar a olvidarse de semejante drama he aquí que el sector de la moda, siempre tan superficial, como tantos le acusan de ser, hace eco de lo que pasó.

En la portada de Vogue Italia del mes de agosto, y luego dentro de la revista en un spread de 24 paginas, se trata el tema con la ayuda de las creaciones de diseñadores como Alexander McQueen, Christian Dior, Alaïa, Miu Miu, Donna Karen, Valentino, Prada, Calvin Klein o Dolce & Gabbana.

Sin embargo, al contrario de lo que se podría esperar de una revista de moda, y teniendo en cuenta el “peso” de las griffes que se utilizaron para esta producción, este reportaje es todo menos bellos.

Las imágenes son negras y duras, como la realidad. Mirándolas (ver abajo) podemos ver como, a veces, la modelo recuerda a un pez que en tiempos fue dorado y que ahora está negro, cubierto de crudo, muriéndose sin poder respirar o soltarse del manto denso que contaminó su habitat.

Water & Oil no tiene nada de sutil. Y por eso se merece mi aplauso en forma de post. ¡Bravo, Vogue Italia!



miércoles, 7 de abril de 2010

¿moda?

Hace dos semanas paseando por el barrio chino de Barcelona (Sant Pere) me fijé en la cantidad de tiendas que tienen en su nombre la palabra “moda”. ¡Es una pasada!

Yo soy defensora de que la moda debe ser para todos. Mejor dicho, de que la moda llega a todos. De que incluso cuando Andy Sachs de “El Diablo viste de Prada” compró tan inocentemente en unos grandes almacenes su jersey de pico azul cerúleo, pensando que no se estaba para nada incluyendo en las tendencias, estaba comprando algo que los más grandes de la moda habían elegido para ella. Lo mismo pasa con las prendas que se venden en este tipo de tiendas, de alguna manera reflejan lo que pasa por las pasarelas más importantes a nivel mundial. Sin embargo, ¿con que legitimidad los propietarios de dichas tiendas se auto-intitulan de hacedores de moda? ¿Qué significa moda realmente?

Siguiendo con las consultas al diccionario, veamos que dice la Real Academia Española sobre esto. Moda: “(Del fr. mode).
f. Uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos”. Bueno, la verdad es que no ayuda mucho. Ni la definición de la RAE es muy clara cuanto al significado de moda. Refiriéndose en parte al significado matemático del término, “modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo”, a la moda como algo que es común a una mayoría, para luego contradecirse diciendo que es una característica de las cosas “recién introducidas”.

Pues entonces, ¿qué es? ¿Quién la puede definir? Con el post de hoy estaré quizás abriendo una Caja de Pandora que jamás tendré la capacidad de cerrar, sin embargo me parece interesante que yo y cada una de vosotras hagamos esta reflexión.

La discusión me recuerda a una discusión real que tuve hace tan sólo media década con algunos de mis compañeros de universidad. Empezaba por aquel entonces mis estudios superiores y el tema caliente de esa tarde era la arte. En la época defendí con uñas y dientes mi teoría de que la arte es una exclusividad de las elites. De que sólo estos tienen y pueden tener acceso a la verdadera arte. Está claro que me acribillaron… con argumentos y comentarios seudoizquierdistas. Y ante todo eso yo me mantuve seria y firme en mis opiniones. Pero mentiría si dijera que cinco años pasados sigo pensando igual. Aunque recuerde muchas veces esta charla en el autobús a camino de casa, no fue en ese momento que cambie mi opinión. Sino cuando empecé a intentar aplicar el mismo principio a la moda.

Aunque la alta moda sea y deba seguir siendo una exclusividad sólo accesible para algunos, la moda en general es para todos. Incluso para quién compra en las tiendas de ropa chinas del barcelonés barrio de Sant Pere.

Quien define qué es moda, a semejanza de quien define qué es arte, es quien paga por ella. Los creadores de ambas áreas ya pueden pensar que tienen delante suyo una gran creación, pero es la forma como esta es valorada lo que define su estatuto. O sea, los que son considerando genios sólo lo son porque alguien que entiende del tema, o que la mayoría atesta que entiende, así lo determinó. Esto puede tardar décadas de trabajo o sólo un momento, ser fruto de mucha inversión de tiempo y creatividad o de un golpe de suerte. En cualquiera de los casos este es el momento decisivo en que un creador sale de este limbo, entre la normalidad/mediocridad y la genialidad, y empieza a tener poder.

El poder puede ser económico, permitiéndole trabajar con mejores telas, y aumentar así la exquisitez de sus prendas, o creativo, permitiéndole dar alas a su imaginación. En ambos casos el poder viene de la mano de la libertad. A partir de entonces, aunque a algunos les parezca que lo que el modisto X creó es feo, su estatuto hará con que la mayoría ateste lo contrario. De ahí hasta que sus prendas o conceptos sean copiados por marcas y tiendas un poco por todas partes es un paso muy corto. Ese es el momento en que la moda (exclusiva y novedosa) cumple su función y se hace accesible a todo el mundo.

Lo que cambia, en mi opinión, de lo que se ve en las principales pasarelas internacionales a lo que se ve en las tiendas chinas, es la calidad. En la tela, en los acabados, en el diseño. A parte del intervalo de tiempo que pasa entre un momento y otro, durante el cual quién realmente tiene poder económico e interés por la moda puede ir utilizando sus prendas de forma exclusiva.

Este fenómeno se vio muy claramente en el verano de 2008. El estampado de retazos de flores que Dolce & Gabbana mandó para la pasarela fue de los más copiados (o digamos antes, que más sirvió de inspiración, para ser políticamente correctos) que he visto nunca. Podíamos encontrar vestidos con la misma tela en todas partes. En Zara, en Mango, en las tiendas chinas… Pero más allá de las apariencias, la gran diferencia entre los vestidos de D&G y los demás era la calidad con que estaban hechos.

En este sentido, la democratización de la moda es algo bueno. Porque es también un incentivo para los modistos crearen productos con más y más calidad. Más y más riqueza de detalles. Más y más creativos; difícilmente imitables. Siempre que lo logren estarán creando arte, obras de genio. Siempre que se queden cortos estarán tan solamente creando moda.

lunes, 1 de marzo de 2010

entre zapatos y acordes

En los últimos tiempos siempre que veo publicidades de Mango me acuerdo de Dolce & Gabbana. Sin que haya mucho termino de comparación entre una y otra, quizás pasa esto porque últimamente ambas marcas no hacen más que incluir a famosas en sus campañas. Ambas han sustituido a las modelos por las actrices modelos o cantantes modelos.

Está claro que las actrices y cantantes, dada su falta de técnica, son ideales para posar de forma relajada o para recrear escenas que podían ser sacada del cuotidiano. Y esto contribuye para humanizar quién posa con la prenda de la marca en cuestión y para acercar el producto del consumidor.

También es más común uno interesarse por la vida de una actriz o de una catante, y por eso, interesarse por lo que viste en la vida real o por las campañas a las cuales da la cara (y el cuerpo) que interesarse por la vida de una modelo. Todos sabemos que aparecer hoy con la ropa de una marca y mañana con la de otra es parte del trabajo de las modelos, pero muchos seguimos creyendo que el hecho de que determinada actriz o cantante aparezca en las revista vistiendo una marca u otra significa que ella compra o se pone dicha marca. Bueno, esto termina siendo verdad, porque aparte de los cachés millonarios que pueden llegar a cobrar muchas veces les dan también ropa.

Los últimos ejemplos de este tipo de campañas son el catálogo de Mango para esta primavera/verano que, a parte de estar llenos de fotos de Scarlett Johansson en poses muy poco cómodas o normales, dedica unas cuantas páginas a la cantante Sophie Auster.

Sophie es hija del escritor norteamericano Paul Auster, un hombre con un sentido de humor único que “pinta” su país y sus gentes con la ayuda de las metáforas más improbables. Pero Sophie más que hija de… es también una cantante altamente prometedora. Con apenas un disco editado, con el mismo nombre que ella, ya es conocida entre los apreciadores del estilo Indie. Y junto de los estilistas internacionales. Sophie es presencia asidua en la semana de la moda de Nueva York y detentora de un estilo de vestir muy propio. Ha sido una muy buena jugada por parte de Isak Andic incluirla en su catálogo y, considerando que le ha tocado presentar las ropas menos comerciales, todo un acierto que seguramente ayudará el propietario de la cadena a vender la parte más alternativa de su colección.

Al contrario de Mango que con Sophie apuesta en la belleza sencilla y diferente, D&G en su última campaña se decantó por la estridencia de la sensualidad invitando a Madonna para musa de sus publicidades.

La colaboración entre la cantante y los dos diseñadores no es cosa nueva y aunque esta vez las fotos sean menos artísticas que en la colección pasada son, sin embargo, más interesantes; cuanto más no sea por el hecho de que Madonna aparece en algunas como una ama de casa más, fregando la vajilla, comiendo un plato de pasta o preparando la comida.

Pero esta no es la única manera de traer a los músicos para el seno de la moda, y con eso ganarse alguna publicidad gratuita.

El malogrado Alexander McQueen no hesitó en vestir a Lady Gaga en su último video, Bad Romance, y a esta tampoco le costó nada ponerse los zapatos del diseñador que hasta modelos profesionales se recusaron a calzar (en este caso la publicidad gratuita funciona en los dos sentido, y más aún después de la muerte de Alexander, una coincidencia infeliz que le habrá rendido a la cantante unos cuantos dólares más por las muchas veces que su video y su imagen salió en la tele a propósito del suceso).

También en varios desfiles de la pasada semana de la moda de París, los cantantes y músicos han incluso subido a las pasarelas, pero no para desfilar, sino para cantar. Lily Allen ha sido una de ellas, trayendo con su actuación un poco (más) de excentricidad para el desfile de Chanel.

En la Cibeles Madrid Fashion Week, Michael Nyman ha ayudado a crear la atmosfera perfecta para el desfile de Adolfo Domínguez. Con su piano puesto en cima de la pasarela, el músico ha dado el tono para el desfile.

Y también hay los músicos que invitan a las modelos para sus videos, como George Michael en el inolvidable Too Funky, un marco de los años 90 y de las modelos de la época.

Moda y Música son dos amantes eternos, pero no nos dejemos engañar, nada de esto son homenajes gratuitos o colaboraciones meramente intuitivas. Ambos implicados benefician. Sin embargo, el publico también agradece, por tener nuevas oportunidades de ver a sus ídolos sin que sea apenas en sus conciertos.