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lunes, 8 de marzo de 2010

and the Oscar went to...


Los Oscars empezaron y si en algunos casos las elecciones de las estrellas parecen 100% acertadas en otros parecen un crimen contra la moda.

Zoe Saldana en mi opinión se lleva la estatuilla dorada de la alfombre roja por su Givenchy lila, un vestido que yo en uno de los posts pasados dije ser perfecto para este evento y preví que desfilaría hoy en la entrada del Kodak Theatre.

Mery Streep a quién a mi me hubiera quizás gustado ver con el mono champagne de Valentino estaba igualmente genial. En blanco, con un modelo abierto delante y con un detalle que muchos vestidos en esta ceremonia parecen tener: un nudo o algún efecto en la tela que viene de la parte de arriba de la prenda, en la cintura se confunde o pasa por debajo de un cinturón o faja que defina esta zona del cuerpo, y que luego sigue serpenteando tronco abajo y cae hasta los pies o hasta perderse en el medio de las obras de arte que son algunos de estos vestidos. Lo vimos en este vestido de Meryl y también en los modelos elegidos por Anna Kendrik, Mariah Carey o Elizabeth Banks.

Otra actriz que marcó puntos y cumplió con todas las reglas que los estilistas decreataron para este evento fue Vera Farmiga. De color cereza intenso en un vestido palabra de honor todo él de volantes plisados, la protagonista de Up in the Air consiguió hacer girar todas las miradas hacía ella.

Quién también se hizo notar por el punto de creatividad aportado a una alfombra roja tan seria y “bien comportada” fue Carey Mulligan. Con su vestido lleno de mini tenedores, cucharas y tijeras colgando sobre un fondo de azul oscuro, evocando de esta manera graciosa a una noche de cielo estrellado, la joven actriz de Una Educación sorprendió por el sentido de humor.

Igualmente bellísima estaba Amanda Seyfried, en un vestido palabra de honor color perla de tule y pequeños brillantes incrustados. Un vestido muy parecido con el Armani Privé que tan sólo hace unos días yo dije que me gustaría ver en este evento. El vestido de la modelo y actriz es un ejemplo de una tendencia muy fuerte en esta ceremonia: los escotes palabra de honor. También Penélope Cruz, Charlize Theron y Kristen Stewart arriesgaron con vestidos del mismo estilo.

Otras grandes apuestas de esta noche fueron los escotes con sólo un tirante o un hombro. Tina Fey optó por un vestido negro así. Sigourney Weaver y Queen Latifah también. Todos con detalle en la cintura. Y también los vestidos medio transparentes o color carne, con aplicaciones de cristales y brillantes que dispensaban cualquier accesorio, como el de Sandra Bullock, Cameron Diaz o Miley Cyrus.

Esta joven actriz que el año pasado se llevó el premio a la peor vestida, sino la peor una de las peores, hoy trajo a los Oscars un vestido que es todo un acierto. Un vestido en color amarillo pálido, con brillantes bordados y un corpiño que evoca a la tan actual tendencia lencera, que este año invadió las pasarelas de Dolce & Gabbana o Loewe pero que todavía no se había visto en vestidos de Alta Costura.

En el sector masculino sólo Tom Ford se merece la puntuación máxima. Nadie le supera. Ni Colin Firth que esta noche opta por un Oscar y que en la película que le rindió la nominación, a Single Man (Un Hombre Soltero), apareció siempre lleno de estilazo.

A encabezar el grupo de las actrices que menos me gustaron está, para grande pena mía, Sarah Jessica Parker. Llevaba un vestido Chanel amarillo, con un escote palabra de honor que terminaba en un horrible pico. Alredor del cuello una tira de tela que era el prolongamiento de un detalle de la trasera del vestido parecía estar constantemente a punto de sufocarla. En fin, un vestido nada consensual que seguramente será aclamado por todas las revistas, aunque a muchos críticos no les guste tanto, sólo porque lo llevaba la eterna reina del estilo Carrie.

Otra actriz que a mí personalmente me encanta, que considero que tiene siempre muy buen gusto vistiendo y que hoy también me desilusionó es Maggie Gyllenhaal. Llevaba un vestido precioso, pero también muy peligroso si tuviéremos en consideración el tipo de tela. Su vestido sirena con estampado de flores en satén probó no ser una buena elección y hizo a la nominada actriz parecer descuidada en la alfombra roja porque se podían ver todos los vincos reflejo de haber venido sentada en su limosina marcados en él. ¡Una pena!

Dos mujeres que me sorprendieron por la excesiva sencillez de sus vestidos fueron Kate Winslet y, otra posible condecorada de esta noche, la realizadora Kathryn Bigelow. Ambas eligieron vestidos demasiado simples que no han estado a la altura de una ceremonia como los Oscars.

Otras dos que no pasaron desapercibidas, esta vez por la inecuación de sus atuendos, fueron Jennifer Lopez y Demi Moore. La primera llevaba a un tufo de tela que le salía justo de la zona más llamativa de su cuerpo, sus caderas, haciendo con que parecieron aún más anchas. Y la segunda siempre tan adepta de los vestidos simples iba vestida como si fuera una de sus hijas, con un vestido demasiado complicado y con un color que murria por completo en su tono de piel.

Finalmente, también creo que casi todas las estrellas se merecen puntos negativos por la elección de los accesorios y zapatos, que en muchos casos no favorecían a sus vestidos.

jueves, 4 de marzo de 2010

and the Oscar goes to…

Quedan tres días para los Oscars y para muchas candidatas e invitadas seguramente quedará todo por hacer. El vestido por probar, el peinado por elegir, los zapatos, el bolso y los accesorios por decidir. A pesar de la importancia de este día y de que todas las revistas nos hagan creer que las estrellas no descuidan ningún pormenor de su vestuario para esta fiesta y que el objetivo de tanto secretismo sobre sus vestidos
es crear expectativa, la
realidad no es así.

¿A que si fuéramos invitadas a una fiesta así ya estaríamos desde hace meses buscando el look perfecto? Pero no es esto que hacen mujeres como Sandra Bullock, Meryl Streep, Penélope Cruz, Vera Farmiga, Maggie Gyllenhaal o Anna Kendrick. Estos último días es cuando “se ponen las pilas” y empiezan a buscar su atuendo. De hecho muchas de ellas no llegan ni a ver su vestido hasta el día antes de la ceremonia de entrega de los premios. No lo han elegido ni saben como será, han delegado en quién mejor sabe: los estilistas.

En portugués, por ejemplo, Estilista significa Diseñador de moda. Cuando llegué a España esta palabra me costaba mucho, no porque fuera difícil de pronunciar, sino porque se me hacía difícil apartar la idea del estilista como aquel que crea moda. Y, aunque en español ambos nombres signifiquen cosas muy distintas, no es menos verdad que un estilista cree moda.

Veamos por ejemplo el ejemplo de Rachel Zoe, uma de las estilistas más solicitadas en EEUU. En la Cerimonia de los Oscars de 2008 vistió a Jennifer Garner (en Oscar de la Renta) y a Cameron Diaz (en Dior), en 2009 vistió a Anne Hathaway (en Armani Privé y en Monique Lhuillier
), este año vestirá a Demi Moore y a Cameron Diaz. Su ayuda es imprescindible para que sus clientes se puedan sentir como verdadera Cenicientas.

Es Rachel quién les encuentra el vestido, los zapatos, el bolso y las joyas que llevarán a la ceremonia y con los cuales subirán al escenario para presentar o para recibir algún premio. En este proceso la estilista intenta siempre tener la mirada puesta en la personalidad de quién viste, más que en las tendencias, según explica. Todas sus clientes son completamente distintas, bien al nivel de los papeles que aceptan como al nivel de su personalidad, y el trabajo de Rachel es también fijarse en estas especificidades y encontrar el vestido que les senta como un guante.

Llega a ser sorprendente como lo hacen todo a última hora, teniendo en cuenta la visibilidad de este evento y la importancia de lo que visten este día. Si aciertan tienen su foto al día siguiente impresa en la primera página de todos los periódicos del mundo y al cabo de una semana o de un mes en todas las revistas. Con el vestido correcto se ahorran millones en publicidad gratuita. Con el vestido equivocado o un estilismo pobre pueden ganarse una nominación a “la peor vestida”, un “premio” que permanece en nuestra memoria mucho tiempo después de que se hayan sacado el maquillaje y se hayan curado la borrachera de la fiesta post oscars.

Para acertar no sólo hay que elegir un vestido de un diseñador conocido, hay que cumplir determinadas reglas. Vestirse de forma apropiada para la edad y el cuerpo, no exagerar en los escotes, no ponerse accesorios que hagan ruido, porque sino estarán todo el tiempo sonando por entre las palmas, y hacer el sacrificio de ponerse tacones (o comprar una caja de “Party Feet”) son requisitos imprescindibles. ¡Al menos este día!

Aparte de Rachel Zoe, estilistas como Anya Sarre, Michael O'Connor, Jessica Paster, Lindsay Albanese, Phillip Bloch y Jamee Gidwitz, que conocen los bastidores de este evento como nadie, llevan días adelantando que este año las grandes tendencias de la alfombra roja serán los vestidos de telas fluidas, como el chiffon, el tule, el organza o la seda, con escote palabra de honor o con sólo un hombro tapado y en colores arriesgados o en blanco, para sobresalir entre un mar granate y negro.

Pero a la pregunta del millón nadie sabe contestar: ¿Qué vestirá quién? Se barajan nombres como Oscar de la Renta, Zac Posan, Marchesa, Vera Wang, Valentino, Alberta Ferretti, Elie Saab, Dior, Lacroix o Givenchy, principalmente teniendo en cuenta las preferencias de años o de eventos anteriores, que podemos consultar en este enlace (un archivo muy completo de los vestidos llevados a los Oscars en años anteriores por las principales divas del cinema). Pero hasta la tarde de domingo nadie podrá saberlo con seguridad.

Si no queremos esperar al día siguiente para saber como al final iban vestidas las estrellas podemos seguir online la entrada de cada una en el Kodak Theatre. En la página Oscars.com encontraremos todas las actualizaciones y si queremos saber de quién son los vestidos elegidos podemos preguntárselo directamente. Este año, por primera vez, la Academia estableció una colaboración con Facebook para que podamos a través de nuestras cuentas hacerles llegar nuestras preguntas o comentarios. Luego Lisa Guerrero o Brett Chukerman, los presentadores designados para recibir a los invitados, se las harán y podremos escuchar las respuestas en directo.

Espero que alguien conteste: Givenchy. El vestido palabra de honor en degradé lila, con el bustier lleno de brillantes y la parte de abajo en organza y seda genialmente modelada en volantes, presentado por Natalia Vodianova el pasado octubre en París, me encanta y creo que sería perfecto para este evento (en la foto). Para alguna actriz más seria, el mono Valentino con escotazo en color champagne es ideal. Y el rey de la Alta Costura de 2010, un Armani palabra de honor perla con cascadas de seda bordadas a cristales Swarovski, no puede quedarse sin salir a la calle y sin desfilar bajo los focos de los Oscars.

A ver si algún estilista de algunas de estas actrices está de acuerdo conmigo.