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miércoles, 14 de julio de 2010

impresiones de Viena

En Viena lo que más impresiona es el equilibrio que existe entre antiguo y moderno. Al contrario de Praga, donde por todas partes se oponen decadencia y lujo, aquí la antítesis es principalmente visible en el arte. En Viena he visto las mejores obras impresionistas, en el Museo de Belvedere (un antiguo palacio, claro, sino esto no sería Viena), especialmente los cuadros de Monet y de Klimt, pero también he visto la mejor exposición de arte moderno de todo mi viaje.

En el Museum Quartier, la plaza donde están los principales museos contemporáneos de la ciudad, había una exposición increíble del americano Keith Haring.

El recurrido por entre sus cuadros, fotos, videos y escritos no sólo es interesante por la dimensión de su obra (sus hombrecitos y perritos son seguramente identificables por una gran mayoría), pero también porque nos permiten conocer la persona por detrás del dibujo.

Keith Haring nació en 1958 en el estado de Pensilvania, pero a los 20 años se mudó a Nueva York para estudiar arte en la School of Visual Arts. Con el tiempo se ha ido haciendo hueco en la comunidad artística, gay y pop de la ciudad y hoy es uno de los íconos de esa generación de artistas, bien como Andy Warhol, su amigo personal. ¡Keith sacó el arte a la “calle”! Pasaba sus días moviéndose entre el Club 57 y otros clubes alternativos y, por el camino, iba dejando su mensaje en forma de dibujo en las estaciones de metro neoyorquinas, en los outdoors publicitarios o en contenedores.

La forma como se vestía también decía mucho de él y de esos tiempos. Los
leggings coloridos, las gafas de pasta, las camisetas con mensajes, son la marca de una generación de artistas y partes componentes de algunos de los looks más buscados en la actualidad. En el siglo XXI los 80 han vuelto y no apenas en la moda. Los mensajes que intentaba pasar Keith con su arte también vuelven a estar de moda. La igualdad, la paz, la justicia…

Una buena manera de comunicarlos a través de nuestra forma de vestir podría ser integrando en nuestro guardarropa algunas prendas
Keith. No me refiero a imitar su estilo, sino a vestirse con prendas Keith Haring. Están por todas partes y algunas de las más grandes celebrities ya las han adoptado. Beyoncé, Rihanna, Kanye West las llevan en su cuerpo y en su pelo. Tommy Hilfiger decoró una sección de las galerías Colette en París con papel de pared de hombrecitos para ayudar a promocionar su novísima línea de calzado deportivo (que a partir de septiembre de 2010 empezará a ser vendida también en tiendas de la marca). E incluso Zara ha sacado modelos inspirados en la iconografía del artista pop


viernes, 9 de julio de 2010

impresiones de París

“Vuelve a sonreír, a recordar París”

La letra de esta canción de la Oreja de Van Gogh no podría aplicarse mejor a lo que siento hoy. Vuelvo a sonreír. Vuelvo a recordar París. Principalmente a sus Friperies del Marais.

El barrio, esencialmente poblado por judíos, gays, parisinas/os cool y turistas, nos ofrece la más grande concentración de tiendas vintage de París. Aquí puerta sí, puerta sí hay un mundo de detalles por descubrir. Bien sea tras el umbral de un café gay, de una tienda de objetos de decoración de design, de un restaurante de kebab (el más caro de la ciudad está aquí) o de una tienda de ropa masificada, hay mil historias siendo contadas a todo el momento. Pues imaginaros qué pasa tras el umbral de una tienda de segunda mano, la meca de las cosas con pasado e historia…

Pero París, a la vez que puede ser tan grunge y relajada, puede también ser totalmente chic y elegante. Y en lo que toca a este segundo tipo de actitud, y de moda, la meca está en otro barrio. En el noveno distrito, en pleno Boulevard Haussman están las Galerías Lafayette.

Nada más entrar por la puerta se abrió delante de mis ojos un mundo de ensueño. ¡Es maravilloso! Yo he estado en varios department stores lujosos un poco por todo el mundo, pero Lafayette lo supera todo.

La majestuosidad de su cúpula nos aplasta, tal como nos aplasta la moda que aquí se vende. Subiendo hasta la última planta, donde están las marcas más caras, no podía dejar de sorprenderme. No sólo lo que venden es precioso, como también lo es el ambiente donde lo venden. Algunas veces, según la importancia del cliente, las marcas llegan incluso a cerrar su “rincón” para que ella o él puedan disfrutar de este pedazo de paraíso en la tierra (en París) sin que nadie ni nada les perturbe. ¡Está claro que este no ha sido mi caso! ¡Pena!

Bajando un poco encontramos la zapatería, con sus centenas de marcas y miles de zapatos totalmente apetecibles. Quién piensa que la zapatería d’El Corte Inglés es completa tiene que conocer esta sección de las Galerías Lafayette.

Y cuando yo pensaba que no faltaba nada para completar esta experiencia idílica, que lo había visto todo, que ya estaba cien por cien conquistada, voilá, la pièce de résistence: Ladurée.

Pasamos para el edificio de las Galerías contiguo (especializado en moda masculina) sólo para descubrir los macaroons de esta casa centenaria. Fundada en 1862, Ladurée detiene el monopolio de los mejores macaroons de París, esos pequeños pasteles hechos con almendras, claras de huevo, crema de leche y azúcar que son considerados como un accesorio de moda más. Una combinación perfecta entre sabor y textura, los macaroons de Ladurée han inspirado diversos reportajes en revistas y blogs de moda y han posibilitado el final perfecto para mi experiencia parisienne. Sí, eso que habéis leído, yo terminé mi estadía en París comiendo un macaroon de cereza, una de las novedades de 2010.


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PD. Para las seguidoras de The Closet que viven en París, quizás sea interesante inscribirse en las visitas guiadas que Lafayette organiza los próximos días 13, 15 y 16 de julio. Durante el trayecto podéis saber más sobre la historia de las Galerías y las anécdotas de su construcción. ¡Este bâtiment dejará de tener secretos para vosotras!
Podéis hacerlo en la primera planta del edificio principal, de martes a sábado de las 11 a las 19 horas, o llamando al 01 42 82 81 98. ¡Luego tenéis que contármelo todo!


jueves, 11 de marzo de 2010

cosas de museo

Algunos atuendos de Alta Costura son autenticas obras de arte. Y el lugar de las obras de arte es en los museos, como las prendas de Yves Saint Laurent que a partir de hoy se exponen en el Musée des Beaux Arts del Petit Palais en París.

El legado del costurero argelino, considerado como un hijo adoptivo de Francia, es el primer conjunto de prendas de Haute Couture a exponerse en este museo y la excusa perfecta para una escapada de fin de semana a la ciudad de las luces. Organizada por la Fundación Pierre Bergé-Yves Saint Laurent, esta muestra reúne cerca de 307 looks que definen varios momentos de su carrera, desde los comienzos en la casa Dior en 1958 hasta la última colección personal en 2002.

En el recorrido podemos ver piezas tan emblemáticas como el vestido inspirado en la obra de Matisse que la actual primera dama francesa Carla Bruni desfiló durante sus años como modelo. Además se exponen también algunos de sus famosos smokings, algunos vestidos trapecio que diseñó para Dior o prendas de su emblemática colección Primavera/Verano 1998 donde Saint Laurent juntó dos colores tan improbables como el naranja y el lila. Todas las “obras” expuestas son de una enorme riqueza técnica bien como artística.

El costurero afirmaba muchas veces “conocer a las mujeres y a lo que les gusta y les sienta bien como nadie”. Así se justifica el haber tenido la osadía de vestirlas de forma más masculina. Y las mujeres encantadas, por poder libertarse de la rigidez de los escotes y de las faldas entalladas. Su manera de pensar y de entender el cuerpo femenino queda clara en los varios videos y fotografías que también componen esta exposición. Y este respecto por el cuerpo femenino se traduce en un respecto por la forma y por el corte del patrón, características que contribuyeron para que Saint Laurent sea visto hoy más como un modisto que como un diseñador de moda. Este cuidado con los detalles puede ser apreciado en muchos de sus sketches que también se exponen aquí hasta el día 29 de agosto.

La mayoría de las piezas que componen esta exposición han sido cedidas o reunidas por Pierre Bergé, el mejor amigo de Saint Laurent y su socio. Todas son emblemáticas y nos permiten conocer un poco mejor el hombre y artista por detrás de la marca YSL, que presentó su colección para el próximo Otoño/Invierno tan solo dos días antes. El lugar elegido para descubrir a un conjunto de prendas donde predominaba el negro y el blanco, las transparencias, el satín, el pelo y el plástico ha sido el Gran Palais. El exquisito mono en satín negro, las varias capas y las enormes cadenas doradas que se presentaron anteayer son una prueba de que pasados dos años de la muerte de su mestre, YSL sigue viva y de buena salud. La creatividad está ahora a cargo de Stefano Pilati que sigue innovando y manteniendo vivos los conceptos de masculinidad vs. feminidad que hicieron historia. Sin embargo, es muy difícil serse tan genial como Saint Laurent y Stefano no podrá jamás superar a su antecesor, como no lo pudo Tom Ford (la relación entre el modisto y el diseñador/director estadounidense era tan difícil que Tom llegó incluso a decir que consideraba que Yves Saint Laurent y Pierre Bergé eran ambos intratables y malignos).

Consensual o no (muchos, como Tom Ford, critican su carácter y señalan su adicción al alcohol y a las drogas, llamándole de “mouvais enfant”), la verdad es que el hombre que inspira a esta exposición fue único y sólo esta clase de personas se merece una exposición.


martes, 23 de febrero de 2010

del gym a la pasarela

Últimamente, más que nunca, el mundo de la moda y del deporte se mezclan, se contagian y se confunden…
Por un lado vemos a deportistas haciendo de modelos, como David Beckham que cambió las botas por la ropa interior Armani o Anna Kournikova que saltó de las canchas de tenis para las páginas de Sports Illustrated, y por otro nos damos cuenta de que las grandes marcas están cada día más interesadas en mundo del deporte.
A probarlo está el desfile que Jean Paul Gaultier organizó para Hermès el pasado mes de octubre en París. La colección de primavera/verano que diseñó para la casa francesa no sólo tiene muchas evocaciones al mundo del tenis como ha sido desfilada sobre la hierba de una cancha gigante.

Por el escenario, que era también un guiño al mundo de la arquitectura (la hierba estaba por todos lados, casi como en los jardines verticales del Caixa Forum de Madrid), pasaron los clásicos Hermès adaptados a un estilo de vida más deportivo. Jerseys anchos con pico a rayas, polos blancos impolutos, faldas plisadas y bikinis/sujetadores que no podían estar más lejos de la imagen sensual y lencera que presentaron casi todos los demás diseñadores para esta temporada. Jean Paul Gaultier nos lo propone simples, con telas y patrones cómodos, para jugar en la vida como en la cancha.
La pièce de résistance fueron las cintas para el pelo y viseras que completaron la atmosfera tenista del desfile y, claro está, las Birkin que esta temporada están más grandes y más sportswear, hechas de una tela menos rígida y por tanto más moldeable, para que puedan llevar todo dentro.


Para la noche, cuando los gimnasios están cerrados, Jean Paul Gaultier consiente que dejemos el ejercicio a un lado y disfrutemos. Para ello nos propone vestidos o conjuntos con telas ligeras, transparentes por veces, y con movimiento, como el que desfiló Eva Herzigova al final del espectáculo. ¡Pero siempre accesorizados con las cintas de pelo!

Sin embargo no sólo Hermès llenó la pasarela de referencias al mundo del deporte.
También Marc Jacobs, Marni, Balenciaga o la marca madrileña Loewe presentaron en la semana de la moda de París prendas más relajadas, viseras de colores para tapar nuestra cara del sol supuestamente mientras jugamos, leggings a lo ciclista y abrigos extra ligeros y con cordones para que se puedan regular según el cuerpo, la ocasión y el deporte practicado. De la mano de Loewe nos llega incluso el que en mi opinión es el nuevo must have de las habituées del gimnasio, la sudadera con un enorme logo de la marca estampado delante.


El mundo del deporte invadió las principales pasarelas y muy pronto también las últimas tendencias invadirán los gimnasios. Este año está claro que aquellas que desde siempre vamos al gym (un poco) maquilladas, con zapatillas de marca, toalla de marca y atuendo American Apparel tenemos competencia. La buena noticia es que ya no nos mirarán como si fuéramos unos bichos raros.

Quienes estarán contentas son las italianas, las únicas mujeres que conozco que conjugan pantalón chándal con tacones de aguja, riñonera Gucci y abrigos de alta moda. Hasta ahora lo hacían ¡como nadie! Este año, tendrán seguidoras.