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martes, 5 de octubre de 2010

la talla 44

El binomio delgadez-sobrepeso parece ser el tema de la semana y, porque no podía dejar pasar esta oportunidad, es también el tema de mi post de hoy. Los que me conocéis personalmente sabéis que me he llenado de valor y me tiré de cabeza en una dieta que, en tres meses, ya me ayudó a perder 17 quilos. Posiblemente sabéis también que la misión todavía no está cumplida, pero lo que algunos podéis no saber son las razones por detrás de esta "Odisea".  

En 2004 cuando volví de mi Erasmus pesaba 28 quilos menos que en julio pasado. No 8 o 18, cantidades que serían mucho más razonables, sino 28. Hay que dejar claro que en estos años no me pasó nada, no estuve enferma, no viví ningún trauma… Simplemente me he dejado. Y es increíble asumirlo. ¡Me he dejado! Llevo el pelo escalado con el corte de la moda, las uñas impecablemente arregladas y pintadas de azul Chanel, las botas por la rodilla de la más reciente colección de H&M, los pantalones boyfriend que son tendencia, pero me olvidé de actualizar mi figura.  

Sin embargo, este es un post feliz. En este momento ya he bajado dos números y estoy más cerca de encontrarme en este “envase” que en los últimos seis años siempre he sentido que no era el mío.  

Lo dije muchas veces, en tono de broma pero con sinceridad, que me sentía atrapada en un cuerpo que no era el mío. No estaba infeliz, nunca lo estuve porque sabía que, como la propia lengua española sugiere, no “soy” gorda sino que “estaba” gorda. No me sentía acomplejada por mi figura y quizás por eso he tardado tanto en encontrar la motivación para cambiarla. Pero no nos engañemos, para mí edad, vestir una 44 no era lo normal.  

Vestir una 44 no siempre significa “tener curvas”. En mi caso era sinónimo de estar por encima de mi peso ideal y eso perjudicaba mi salud. Aunque no afectara la manera como me proyectaba ante los demás o mi personalidad, porque sé que muchas mujeres con la talla 44 son igual de guapas (o más) que algunas que visten la 34. Lo único es que cuando pesas más tu cuerpo no responde igual que cuando pesas menos.  

Por toda mi experiencia personal, tengo una opinión muy propia sobre la campaña que hizo la marca italiana Elena Miró por la inclusión de las tallas 44 en la Semana de la Moda de Milán. A pesar de poder parecer una contradicción, no estoy de acuerdo. Es un sentimiento idéntico al que tengo hacía el tema de la segregación por género en los organismos oficiales. El hecho de que por fuerza se tenga que incluir mujeres (con mérito o sin él) en puestos oficiales ya, de por sí, es una forma de segregarlas. Como aquí, encuentro que esto tendría que ser algo natural.  

Con la pseudo-batalla ganó Elena Miró (que consiguió, con la ayuda de los medios de comunicación y de las redes sociales, la visibilidad para su nueva colección que casi perdió por no poder presentarla) pero no las mujeres que visten tallas grandes. Con o sin desfiles, la marca Elena Miró siempre estará ahí. El problema real no es la falta de marcas así, es la no existencia de tallas grandes en las demás marcas.  

Por eso me parece mucho más justa la propuesta de Jean Paul Gaultier que, en el desfile que presentó este fin de semana en París, abrió con Beth Ditto e incluyó modelos gordas igual que modelos delgadas. Sólo cruzo los dedos para que su colección en tienda sea el reflejo de este statement.  


viernes, 27 de agosto de 2010

el sueño de una noche de verano

Uno de los recuerdos más fuertes que tengo de mi infancia es un sueño. Sí, un sueño… Cada verano sin excepción venía una noche, para estropear mi alegría y hacer sombra a mis vacaciones largas. 

A mitad de agosto, cuando sabía que todavía me quedaban muchos días de verano por vivir, mi subconsciente me intentaba engañar y hacer creer que al día siguiente empezaban las clases. En mi sueño me veía haciendo las maletas corriendo y volviendo a toda velocidad de mi casa de vacaciones, porque, sin aviso previo, se había decidido que la vuelta al colegio sería el día siguiente. Y la compra de los libros, la puesta a punto del uniforme, la elección de la mochila nueva, todo esto llegaba antes de lo previsto.

El sueño de mi infancia me persiguió durante muchos años, hasta que recientemente se hizo real. Y no lo digo por lo pronto que actualmente empieza el año escolar (porque, que se haya pasado de empezar las clases en octubre a empezarlas en septiembre, ya me da bastante igual), sino por lo pronto que actualmente empieza el invierno.

Cuando todavía vamos en chanclas, bermudas y bikini, los termómetros no han bajado los 40 grados y muchas zonas en el mapa meteorológico de España aún se encuentran pintadas de colores calientes, los escaparates de las tiendas de ropa se llenan ya con los tonos terráqueos y oscuros de los últimos modelos de botas por la rodilla, pantalones de lana y abrigos de piel. Es una pesadilla darnos cuenta de como el tiempo se adelanta a sí mismo y la moda no respecta el calendario.

Pero para que no os coja por sorpresa, como me pasaba a mí en el sueño de mi infancia, os dejo una lista de los básicos de la próxima estación.


BALENCIAGA

Nicolas Ghesquière sigue imponiendo su visión futurista a esta marca de toda la vida. Para la próxima temporada propone auténticas armaduras, para caballeros modernos. El gran giro de creatividad lo consiguió con la introducción de una tela acochada y de... papel de periódico. Lo mejor de la colección: la aportación de color que trajo a una estación que la mayoría de los diseñadores ve muy negra.


BALMAIN

Lo que más salta a la vista de esta colección es la enorme cantidad de dorados. Un color bucólico que ayuda, juntamente con los lazos, el cuero, las transparencias y el encaje, a crear un look que tiene algo de medieval. Los hombros altamente estructurados sólo hacen que confirmarlo.


BCBG MAX AZRIA

El espectáculo empezó con un vestido que recordaba al pañuelo de Madre Teresa de Calcuta pero, cuando ya todos pensaban que les esperaba más un desfile austero, semejante a tantos otros, llegan las sorpresas: muchos pañuelos inteligentemente integrados en una colección altamente fluida donde a pesar del negro y del gris se pudo ver algunos guiños de color.


BLUMARINE

He aquí una marca que apostó por cortar totalmente con la tendencia seguida por las demás. Sí, es cierto, hubo mucho cuero en su desfile, pero también mucho print animal. Cebras, leopardos, serpientes, como si todos los animales salvajes hubieron huido del zoo al mismo tiempo e invadido la pasarela. Todo esto mezclado con un aire roquero, dado por los flecos, cremalleras y leggings brillantes.


BURBERRY

Christopher Bailey, que lleva ya unas colecciones intentando "quitar el polvo" de la marca, volvió a sorprender. Por la pasarela desfilaron mujeres piloto con un punto muy sexy. Mucho cuero, botas extra altas y la paleta de colores más bonita de toda la Semana de la Moda de París. Las prendas, en distintos tonos de verdes, estaban muy bien acompañadas de bonitos bolso extra large.


CACHAREL

Cédric Charlier consiguió un equilibrio perfecto entre el negro y los colores más calientes, entre las partes de arriba estructuradas y las partes de abajo fluidas, en looks que recuerdan a colegiales en calcetines y zapatos de cordones.


CALVIN KLEIN

Esta colección no recuerda tanto a colegiales felices, sino a niñas de colegio interno que viven atrapadas en batas u otras ropas excesivamente austeras. La sensación puede que nos venga también de la sobreutilización del negro y del blanco, sin embargo, Francisco Costa se lleva puntos por las geniales mangas globo.


CHANEL

... O El Imperio del Blanco. ¡Y de un poco de marrón! El desfile durante la Semana de la Moda de París tuvo casi todos, sino todos, los ingredientes de la próxima temporada. Lazos, monos, lana, prendas a lo años 60 (con cuellos Jackie), cuero, volantes y blanco. Mucho blanco. En las medias, en las camisas que llevaban corbata y recordaban a las del propio Karl y en el pelo que marcó presencia, sin excepción, en todas las prendas de la colección haciendo con que las modelos se parecieron a grandes osos polares.


CHLOÉ

Lazos y satén no significan que lo que veremos a continuación sea un colección típicamente femenina. Más bien, la colección de Chloé para la próxima estación está llena de detalles masculinos. Y ochenteros, ya que la marca decidió devolver a la vida las tan típicas bolsas de judas y las prendas con flecos.


CHRISTIAN DIOR

Galliano, que siempre incorpora el espíritu de sus colecciones, apareció para agradecer en el final de esta colección vestido mitad de mujer mitad de hombre y su look es la mejor traducción de todo el desfile. Una mezcla perfecta de femenino, dado por los lazos, las transparencias, el encaje, y masculino, conseguido a través del cuero, los monos y los trench tipo capa. La paleta de colores, a la vez fuerte y sensible, marrón y nude, es una buena muestra de esta dualidad.


D&G

Lana gruesa y mini shorts. Al final, ¿esto es invierno o no? Yo diría que sí, más si tenemos en cuenta los estampados de dibujos de alces y copos de nieve. Definitivamente, estamos en el invierno. Y ante una colección muy femenina, quizás la más femenina de toda la Semana de la Moda de París, con muchas transparencias, lazos y volantes. Lo que más me conquistó: las maxi-bufandas.


EMILIO PUCCI

Aquí todo se basa en los estampados. Las mezclas conseguidas de negro y lila recuerdan a los más distraídos, ¡esto es Pucci! La colección, a parte de los bonitos estampados, contiene todos los demás must have de la próxima temporada. No faltan los flecos, las faldas largas, el cuero, el encaje, las cremalleras... Y el desfile contó con una agradable sorpresa: los vestidos hechos con pañuelos. Son ultra-femeninos y un rayo de luz en el medio de tanta oscuridad.


ETRO

La inspiración que llega del Oriente es clara. Obi-belts, cuellos Mao, vestidos tunica por encima de pantalones... todo esto nos transporta más allá de las fronteras europeas. En Etro, bien como en Pucci, utilizan los pañuelos para transformarlos en otras prendas. Esta vez en faldas. Otros detalles muy bonitos son las mezclas de estampados y materiales que han conseguido y la apuesta por los leggings pantalón, siempre tan cómodos y estilizantes.


GIORGIO ARMANI

Esta colección de Armani apenas veo comprobar la veracidad de un post que hice hace un par de meses: el naranja es el nuevo rojo. Y vino para quedarse. Al menos por más una temporada. Pero Armani no juega apenas con este color. También pinta sus prendas de rosa y rojo, contrastando con el negro de la temporada. Juega también con los accesorios y con los bolsos, ambos XXL. En cambio, los abrigos y chaquetas son cortos, como mandan los códigos de la próxima estación. El terciopelo trajo el brillo que faltaba a la colección y el toque de femineidad lo dan los hombros a descubierto de los tops asimétricos.


GIVENCHY

La colección de Givenchy tiene algunas similitudes con la de Giorgio Armani. Para empezar, el pliegue que hacen los pantalones y faldas, semejante al que podemos ver en el primer look de la foto de arriba. Otra, el rojo. El rojo intenso que podemos ver en algunas prendas y, siempre, en los labios de las modelos. Tiene también otros dos ítems característicos de la estación, las transparencias y el encaje. Y un estampado de dibujos invernales muy al estilo del de D&G.


HERMÈS

El francés Jean Paul Gaultier creó para la marca visuales muy ingleses, a lo Sherlock Holmes. Muy masculinos y estructurados, donde la lana y el cuero tienen un papel principal. Las camisas abotonadas hasta arriba y los lazos en el cuello son una de las piezas clave de esta colección, bien como de la estación.


ISSEY MIYAKE

Una colección marcada por los leggings coloridos que el diseñador japonés hizo acompañar de botas semejantes a las que presentó Chanel. A parte de estos puntuales focos de color, el negro fue una presencia constante en looks menos estructurados que de costumbre. Una vez más se dio a los pañuelos o bufandas otra función que no la tradicional y, a pesar, de la gran cantidad de lana que se vio otro grande protagonista de este desfile fue el impermeable.


KENZO

Kenzo sigue de verano. Y es que algunos de los prints parecen exactamente los mismos. Y los vestidos largos también nos provocan una sensación de dejá vu. Sin embargo nada de esto es malo, de hecho es reconfortante tener un poco de flores y colores en un invierno que se avecina gris. Muy bonito lo que la marca consiguió con el juego de estampados y la incorporación del pelo en prendas clave.


LANVIN

Había pelo por todas partes, en los vestidos, en los abrigos, en los zapatos... Lanvin siguió la tendencia y dejo claro que este invierno el pelo será rey. La marca propone también abrigos largos, quizás los más largos de toda Semana de la Moda, ceñidos en la cintura y cogidos por un cinturón. A parte, apuesta también por la asimetría, que utilizó para crear principalmente bonitas partes de arriba, donde además incluyo el detalle de las hombreras, mangas globo o algún broche étnico.


LOEWE

Un desfile en blanco y negro con looks llenos de brillo y pelo que recuerdan a los años 20. ¿O habrá sido a los años 60, con los vestidos de bolsillos delante y los pantalones subidos? Bueno, definitivamente, una mezcla de las dos épocas. El color, lo aportaron los bolsos. Eternos Loewe, esta vez coloridos.


LOUIS VUITTON

Debo decir que me alegra ver que la marca francesa apostó por traer de vuelta a las pasarelas a dos voluptuosas mamás, Laetitia Casta y Elle MacPherson, y las hizo lucir más sexys que nunca. Con vestidos o conjuntos ceñidos, escotados y voluminosos. Las faldas parecían tener vida propia, inflándose y moviéndose solas. También en los hombros han introducido elementos de volumen y, para que todo esto no hiciera las modelos parecer muy grandes, han hecho un corte en la cintura con la inclusión de finísimos cinturones de cuero o lazos de terciopelo. En general ha sido un desfile muy distinto al de verano y que recordaba mucho a película An Education.


MARC JACOBS

La evolución del desfile de Marc Jacobs relacionase mucho con la evolución de la mujer desde niña, con sus looks colegiales, pasando por la adolescencia, cuando empieza a salir con las amigas, a beber, a fumar y a vestir brillos, hasta la edad adulta, cuando asume totalmente su cuerpo y se empieza a vestir más como mujer y trabajadora. En la primera fase vimos muchas faldas evasé, looks complementados por calcetines cortos y zapatos moccasin de tacón. En la segunda vimos looks más fluidos, con mucho pelo y brillo. Y en la última vimos conjuntos más entallados, grises y con algunos detalles transparentes, que dejaban ver, aunque un poco avergonzadamente, la madurez del cuerpo femenino.


MIU MIU

Temporada tras temporada Miu Miu ha imposto su presencia en la industria del calzado y garantizado que todo lo que presenta se transforme en must have. Este invierno no será excepción, sus moccasins de tacón plateados no tienen nada que ver con los que creó Marc Jacobs. Estos tienen éxito preanunciado. A parte me encantan los looks cerrados hasta arriba y cogidos por lazos en el cuello. Los bolsillos extra large delante son otra tendencia de la temporada que Miuccia Prada no quiso dejar escapar en esta colección.


NINA RICCI

Una colección ultra femenina, donde las flores y los guiños de las transparencias han desempeñado un papel importante. A pesar de la presencia de mucho negro y gris ningún color ha logrado robar protagonismo al rosa, femenino por excelencia. Las faldas tubo y los vestidos largos en satén sólo han contribuido para esta femineidad, marcando el cuerpo de las modelos mientras estas desfilaban.


PRADA

Una colección totalmente inspirada en los años 50, que recuperó a las gafas Butterfly y a los vestidos de lana. En el medio de todo esto, la marca sigue apostando por una tendencia del verano, los volantes, e introduce elementos de la nueva temporada, como son los calcetines y las prendas de cuero.


STELLA MCCARTNEY

Stella repite el encaje que usó y del cual abusó este verano. Lo combina con leggings (a ver si os recuerdan algo estos leggings con goma bajo el pie, a mí me recuerdan los que llevaba de pequeña), con abrigos cortos y de escote tipo smoking, con prendas con bolsillos delante y cuellos rectos muy a los años 50. Definitivamente una colección que mezcla épocas y colores con mucha gracia. Los tonos nude ganan vida cuando combinados con los colores chillones que eligió la diseñadora.


VALENTINO

Una colección complexa dentro de su sencillez. Los colores nude y el blanco son desestabilizados a menudo por apariciones del rojo. Y la simplicidad aparente de las estructuras sólo sirve para no robar atención a las auténticas esculturas de volantes que el diseñador creó, evocando en mi entender la obra de Richard Serra. Incluso las introducciones de pelo y transparencias en esta colección son maravillosas y no tienen nada de vulgar.


VIKTOR & ROLF

Los holandeses, a semejanza, de lo que hizo Stella McCartney han dado a su colección un toque de originalidad con la introducción de escotes smoking en una gran variedad de prendas. Sin embargo, su ropa altamente estructurada no se parece en nada con la de la diseñadora inglesa. Pero bueno, esta también es una tendencia de la temporada. Bien como el pelo, el cuero, las cremalleras y los calcetines. Y ellos los tienen todos. Un desfile típico del otoño/invierno 2010, diría yo.


YVES SAINT LAURENT

Esta temporada, Stefano Pilati bríndanos con looks muy a lo Cardenal Richelieu. Las evocaciones a la iglesia y a los eclesiásticos está presente incluso en los colores, negro y fucsia. Como otros diseñadores, puso los abrigos cortos en el punto de mira. ¿Y con que prendas van mejor estos abrigos cortos? Con pantalones y faldas subidos o monos, claro. Pues fue eso mismo que Stefano propuso. Un detalle gracioso de esta colección son las cadenas doradas, cinturones y broches de figuras femeninas.


ZAC POSEN

Zac Posen también apostó en las partes de abajo con la cintura subida. Que combinó con abrigos evasé. Su colección, sin embargo, es mucho más fluida que las propuestas rectas y austeras de la marca anterior. Esta fluidez la consiguió también por la inclusión de materiales leves, como el satén, y a través de técnicas de modelaje, como la del pliegue. Y, al contrario de YSL y de la mayoría de las 29 marcas que expuse anteriormente, Zac Posen no eligió el negro para su colección, sino el marrón y todas sus gradaciones.



viernes, 9 de julio de 2010

impresiones de París

“Vuelve a sonreír, a recordar París”

La letra de esta canción de la Oreja de Van Gogh no podría aplicarse mejor a lo que siento hoy. Vuelvo a sonreír. Vuelvo a recordar París. Principalmente a sus Friperies del Marais.

El barrio, esencialmente poblado por judíos, gays, parisinas/os cool y turistas, nos ofrece la más grande concentración de tiendas vintage de París. Aquí puerta sí, puerta sí hay un mundo de detalles por descubrir. Bien sea tras el umbral de un café gay, de una tienda de objetos de decoración de design, de un restaurante de kebab (el más caro de la ciudad está aquí) o de una tienda de ropa masificada, hay mil historias siendo contadas a todo el momento. Pues imaginaros qué pasa tras el umbral de una tienda de segunda mano, la meca de las cosas con pasado e historia…

Pero París, a la vez que puede ser tan grunge y relajada, puede también ser totalmente chic y elegante. Y en lo que toca a este segundo tipo de actitud, y de moda, la meca está en otro barrio. En el noveno distrito, en pleno Boulevard Haussman están las Galerías Lafayette.

Nada más entrar por la puerta se abrió delante de mis ojos un mundo de ensueño. ¡Es maravilloso! Yo he estado en varios department stores lujosos un poco por todo el mundo, pero Lafayette lo supera todo.

La majestuosidad de su cúpula nos aplasta, tal como nos aplasta la moda que aquí se vende. Subiendo hasta la última planta, donde están las marcas más caras, no podía dejar de sorprenderme. No sólo lo que venden es precioso, como también lo es el ambiente donde lo venden. Algunas veces, según la importancia del cliente, las marcas llegan incluso a cerrar su “rincón” para que ella o él puedan disfrutar de este pedazo de paraíso en la tierra (en París) sin que nadie ni nada les perturbe. ¡Está claro que este no ha sido mi caso! ¡Pena!

Bajando un poco encontramos la zapatería, con sus centenas de marcas y miles de zapatos totalmente apetecibles. Quién piensa que la zapatería d’El Corte Inglés es completa tiene que conocer esta sección de las Galerías Lafayette.

Y cuando yo pensaba que no faltaba nada para completar esta experiencia idílica, que lo había visto todo, que ya estaba cien por cien conquistada, voilá, la pièce de résistence: Ladurée.

Pasamos para el edificio de las Galerías contiguo (especializado en moda masculina) sólo para descubrir los macaroons de esta casa centenaria. Fundada en 1862, Ladurée detiene el monopolio de los mejores macaroons de París, esos pequeños pasteles hechos con almendras, claras de huevo, crema de leche y azúcar que son considerados como un accesorio de moda más. Una combinación perfecta entre sabor y textura, los macaroons de Ladurée han inspirado diversos reportajes en revistas y blogs de moda y han posibilitado el final perfecto para mi experiencia parisienne. Sí, eso que habéis leído, yo terminé mi estadía en París comiendo un macaroon de cereza, una de las novedades de 2010.


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PD. Para las seguidoras de The Closet que viven en París, quizás sea interesante inscribirse en las visitas guiadas que Lafayette organiza los próximos días 13, 15 y 16 de julio. Durante el trayecto podéis saber más sobre la historia de las Galerías y las anécdotas de su construcción. ¡Este bâtiment dejará de tener secretos para vosotras!
Podéis hacerlo en la primera planta del edificio principal, de martes a sábado de las 11 a las 19 horas, o llamando al 01 42 82 81 98. ¡Luego tenéis que contármelo todo!


miércoles, 10 de marzo de 2010

cúbrete

Después de los días primaverales de la semana pasada, la reciente nevada en Barcelona me hizo volver a pensar en bajas temperaturas y me trajo a la memoria los abrigos de invierno. Y entre ellos está la prenda estrella del Otoño/Invierno: la capa de Chloé.

Este
must have de la temporada pasada vuelve ahora en una versión más ligera y fresca. Y la marca francesa no ha sido la única recuperando a este item intemporal en sus colecciones Primavera/Verano y Otoño/Invierno 2010/2011 (ver video). También Alexander McQueen, en su presentación póstuma de hoy y mañana en la Semana de la Moda de París, nos trae a las eternas capas (en la foto).

Echando un vistazo a la historia, nos damos cuenta que la
capa siempre ha estado presente. Utilizada primeramente por los hombres, esta prenda que se parecía casi con una manta era lo que permitía que su temperatura corporal se mantuviera estable en circunstancias de mucho frío y que les protegía del polvo, de la arena o de las bajas temperaturas nocturnas en zonas de deserto. Con el paso del tiempo la complejidad de su estructura (sin decoración es una de las prendas más fáciles de hacer) ha evolucionado y se han dado muchos nombres a la capa.

En los siglos XVI, XVII y XVIII las
capas fueron adoptadas también por las mujeres, que las veían más como una prenda funcional y respetable para utilizar fuera de casa que cómo un accesorio de moda. Todavía contaban con un diseño muy insipiente y poca originalidad en la elección de los materiales. Quizás por eso eran una imagen de marca de los hombres y mujeres del clero, de los militares o de las señoras mayores con poco interés por la moda.

Durante el signo XIX las
capas largas empezaron a ser vistas como la prenda perfecta para disfrazar embarazos, una práctica tan común en las clases altas de la época. Y en 1861, por ejemplo, en Inglaterra se introdujeron las capas hechas de tejidos más ricos y pesados para hacer frente al invierno riguroso.

Mirando la historia del hombre (o mejor dicho, de la mujer) y la historia de la moda, nos damos cuenta que siempre hemos estado cambiando nuestras mentes con relación a la largura de las ropas. ¿Lo prefiero largo o corto?, parece ser la eterna duda. Las
capas no han escapado a estas incertidumbres y en el siglo XIX se han quedado cortas… Y también más entalladas. El corte masculino ha sido gradualmente remplazado por líneas más femeninas y nuevos detalles. A las capas abiertas delante se añadieron cierres o tela extra que tapara los escotes, protegiendo del frío y de las miradas indiscretas.

Durante la
Belle Époque las capas eran apenas más un detalle de un conjunto de cosas excesivamente ornamentadas y coloridas, que reflejaban el estado de espíritu de la sociedad. Los libros de etiqueta aconsejaban que las señoras se compraran 2 o 3 modelos de capas para utilizar por la noche. Todas cortas, ¡eso sí! A partir del inicio del siglo pasado, las capas largas ya casi no se utilizaban.

En esta época empezaron también los cruces entre las
capas y los abrigos. Las nuevas capas tenían un corte oriental y detalles occidentales, estaban confeccionadas con un nuevo conjunto de tejidos y llevaban detalles en pelo, volantes o cuello alto.

En los años 20, con el comienzo de la Guerra, las
capas cortas se han puesto de moda entre las enfermeras, que querían protegerse del frío de los hospitales pero sin perder la libertad de movimientos. Las capas un poco más largas o por la rodilla se han "costumizado" y apareció una nueva versión que se ataba a un lado, casi como los vestidos en forma de sobre de Diane Von Furstenberg. En los años 30 y 40 las capas cortas eran una exclusividad de una elite con buen gusto e invitación garantizada a todas las fiestas; la prenda ideal para utilizar sobre vestidos con las espaldas abiertas. En los 50 aparecían las capas con un diseño muy simple porque se enriquecieron los tejidos con los cuales estaban hechas. En los 60 las capas fueron sustituidas por las estolas, que se utilizaban alredor del cuello para proteger esta área sensible, y en los 70 fueron definitivamente puestas de parte y reemplazadas por los ponchos de croché o en telas rústicas y étnicas. Hasta ahora.

En el pasado Otoño/Invierno han vuelto con fuerza y aún más estilo. Diseñadores como
Ralph Lauren han arriesgado con modelos de croché y cuello de cuero y hebillas. Y Chlóe con modelos de color terráqueos en lana gruesa, creando sin saberlo un nuevo fetiche. El golpe de creatividad resultó y esta temporada varias marcas nos proponen que volvamos a sacar a las capas del armario. Incluso Serena van der Woodsen, la joven fashionista que protagoniza la serie americana Gossip Girl no pudo resistirse y, en el primer episodio de la temporada postnavidades, sale de fiesta de capa y stilletos.


martes, 2 de marzo de 2010

moda más allá de la muerte

Hace unos tiempo li una noticia en el periódico que hablaba de la vida más allá de la muerte que las nuevas tecnologías proporcionan. Hablaba de los perfiles de Facebook que siguen funcionando incluso después de que su propietario se haya muerto. La familia solo tiene que escribir una carta a los gestores de la página explicando que aquella persona ha muerto y pidiendo que cierren su perfil. El muro bien como algunas fotos son retirados y el perfil del utilizador, tal cual como lo conocemos actualmente, deja de existir. Se sustituye por otro tipo de cuenta, una especie de perfil homenaje donde la familia puede colgar el texto y las fotos que quieran. La persona incluso después de muerta sigue en la red y puede seguir siendo prestigiada por sus amigos o conocidos. Otro ejemplo de que hablaba la noticia era el de una señora, una de las personas más viejas del mundo, que justamente por esta característica curiosa abrió un blog donde hablaba de su vida como centenaria. Cuando ella se murió han quedado sus posts online y todavía había gente que veía a su último post por primera vez, como si fuera el primero de muchos. Al cabo de unos días sin que su blog haya sido actualizado su familia escribió un post explicando que la mujer por detrás del blog se había muerto. Pensar en esto es casi como pensar que algunas estrellas que vemos en este exacto momento si miramos el cielo ya no están ahí, ya han explotado y desaparecido pero, sin embargo, su luz sigue llegando hasta nosotros. ¡Un poco como pasa en el sector de la moda!

No muchas áreas permiten que se siga vivo después de muerto y, aunque en el caso de los médicos, de los profesores, de los funcionarios públicos y de los demás profesionales en general su legado permanezca, son los artistas quienes viven eternamente. Y de estos los diseñadores pueden incluso “decir” que siguen produciendo. No ellos directamente, pero las griffes con sus nombres. La reciente muerte de Alexander McQueen es un ejemplo de ello.

No sólo su colección para el próximo Otoño/Invierno se presentará (sin él) en París en los días 9 y 10 de este mes, eso sí, en un espectáculo más modesto e intimista de lo que ocurriría si no fuera la reciente muerte del diseñador, como la marca Alexander McQueen seguirá viva.

No es difícil entender este desfile póstumo. La colección ya estaba muy adelantada en el día 11 de febrero, cuando el creador fue encontrado muerto, y a apenas un mes de ser presentada en París. Su equipo ha sido fácilmente capaz de ejecutar los últimos detalles y montar el espectáculo. Pero la noticia del seguimiento de la marca, ya confirmada por el grupo Gucci, que garantizó dar todo el apoyo logístico para que esta siga viviendo por si sola, sin el apoyo o la creatividad de su fundador, ya levanta más dudas.

Mirando la historia de la moda, no es muy común que una marca tan joven se quede sin su “padre”. Pasó con Christian Dior, que se murió tan solo 10 años después de haber empezado su carrera a solo, pero no pasó con nadie más. Chanel ya estaba consolidada cuando Coco la dejó. Yves Saint Laurent. Gianfranco Ferré. Versace. Todos ellos habían tenido más tiempo de imprimir su marca en las griffes que crearon. Y sus griffes habían también impreso ya una marca más fuerte en el mundo y el la industria. No apenas la marca Alexander McQueen es muy joven, como es todavía desconocida para mucha gente. ¿No será una decisión precipitada dar continuidad a su legado?, se preguntan muchos.

El grupo Gucci no está de acuerdo, ¡claro! Para ellos lo más precipitado sería tirar por la ventana todo el trabajo hecho y todo lo conseguido, entre ello las tiendas abiertas en los últimos años. La cuentas del grupo, uno de los más grandes en el sector de la moda de lujo, enseñan que la marca de Alexander no ha dado los frutos económicos que se pretendía, aún.

Seguramente este año su colección de Otoño/Invierno (en la foto) será vendida a precios totalmente inflacionados por el trágico suceso de la muerte de su creador y el grupo Gucci conseguirá finalmente los tan esperados ingresos. Pero pasado 2010 y vendidas las prendas que quedan en el atelier y que han sido idealizadas y concebidas por el propio Alexandre, ¿tendrá la marca capacidad de sostenerse? ¿Comprarán los seguidores de Alexander McQueen prendas Alexander McQueen diseñadas por otra persona?

Es la eterna discusión que nos lleva a reflexionar sobre qué pagamos realmente: la espectacularidad de la prenda, la creatividad por detrás de la escoja de las telas, la singularidad de un hombre por detrás de los acabados de cada una, por detrás de la organización de su espectáculo de presentación, o un nombre, apenas una marca.

Por ahora Gucci dice que seguirá apoyando y comercializando la marca del malogrado diseñador, aunque no haya decidido quién pondrá al comando (si el equipo de diseñadores que ya trabajaba ahí, el brazo derecho de Alexander o un nuevo diseñador), pero veamos que pasará el próximo año… Si la moda de Alexander McQueen vive más allá de su muerte.