martes, 25 de mayo de 2010

de viaje

Las lavadoras se suceden. Ropa oscura, ropa blanca, ropa de color. Después de tendida y secada la ropa es doblada y empieza a ser empilada en cima de una mesa que nadie utiliza. El monte va creciendo hasta que llegue el momento de poner toda la ropa dentro de la mochila…

En una semana y media parto rumbo a Europa. Serán 24 días de viaje, de largas caminadas, de cenas en exquisitos restaurantes a los cuales no tendré la posibilidad de volver a menudo, de muchas horas pasadas en trenes, de 20 horas de viaje en barco de regreso a casa, de sol y de lluvia por un continente que en junio no nos ofrece el mismo tiempo en cada uno de sus rincones. Muchas características y condiciones que hay que barajar a la hora de elegir los outfits a llevar. Y al final ¡todo tiene que caber en una mochila de 70 litros!

Seguro que todas estáis solidarias y que podéis imaginar mis dilemas, las infinitas listas de cosas a no olvidar que ya hice y que ya fui perdiendo por ahí, las inseguridades a la hora de decantarme por unas hawaianas rojas o platas, sabiendo que si echo a faltar las que no llevo no puedo volver a casa y rescatarlas.

Aquí os dejo mi lista de básicos (que tendrá inclusiones y cambios de última hora, ¡fijo!), para las que estéis pasando por lo mismo o para las que ya habéis pasado y queráis dar sugerencias:

- Unos leggings vaqueros
Porque son cómodos, los podemos llevar de día o de noche y tienen infinitas posibilidades de combinación


- Unos leggings de punto
Para dormir en las noches más frías de las ciudades más frías o para poner con una túnica y un pañuelo y llevar durante el día

- Unos pantalones pitillo de punto de chándal
Para poner con un cinturón bonito y salir a cenar con amigos o para conjugar con bambas y llevarlos a pasear

- Unos cuantos vestidos leves para las noches
Porque por veces también apetece quedar de copas con viejos os nuevos conocidos e ir un poquito arregladas

- Un par de faldas
Porque son femeninas, más cómodas cuando tenemos que pasar horas sentadas en un tren y muy frescas para pasear en las ciudades donde haga calor

- Dos o tres bermudas
Porque son curtas lo suficiente para que no nos muramos de calor, pero largas al punto de evitar que nuestras piernas rocen mientras caminamos

- Jerséis de punto
Porque son el complemento ideal para las mañanas más frescas y quedan bien vayamos casual o arregladas

- Un pañuelo de punto que se transforma en jerséi, en capucha, en bolero o en vestido
Por su versatilidad

- Un montón de camisetas de lycra
Porque van bien con todo, se doblan muy dobladitas no ocupando casi ningún espacio en la mochila y porque pueden ser lavadas en cualquier pica y secan muy rápido

- Un blusón vaquero y un cortavientos
Porque para las menos frioleras es suficiente abrigo y los podemos poner a la cintura mientras caminamos

- Una bandolera para pasear durante el día
Porque, al contrario de las riñoneras, no canta “soy turista”

- Un mini bolsito de mano para las noches
Porque, como no estamos “en casa” y no tenemos que llevar llaves de casa, de la moto, móvil, documentos de la moto y afines a todas partes, es más que suficiente para tener todo lo esencial siempre a mano

- Unas gafas de sol baratas
Porque seguro que las vamos a perder, a sentarnos en cima de ellas en el tren o a chafarlas por guardarlas en nuestras bandoleras cuando el sol desaparece y nosotras seguimos pateando el centro de las ciudades

- Unas sandalias de cuña para la noche
Porque estilizan sin dejar de ser cómodas, más aún porque la mayoría de las ciudades europeas tienen aceras donde es muy fácil caminar con tacones

- Unas zapatillas para pasear
Porque las hay muy fashion y serán siempre el calzado más apropiado de todos para caminar

- Unas hawaianas
Para utilizar en el hostal y ducharnos sin tener que poner los pies en el suelo del baño

- Unas bailarinas negras
Porque son cómodas y bonitas tanto de día como de noche

- Una crema de cara y otra de cuerpo con FPS alto
Para que el sol no estropee la piel mientras paseamos ni cuando estamos tendidas en las tumbonas del barco, al lado de la piscina, en medio del mediterráneo

Y ahora, ¡a hacer el check-in!


sábado, 22 de mayo de 2010

pecado muy original

Hacer dietas está de moda. Mejor dicho, ¡comer sano está de moda! Pero en este desierto alimenticio en el que viven las fashionistas existe un pequeño oasis de dulzura, un pequeño pecado totalmente confesable: los cupcakes.

Hace unos días una amiga me decía: “Los cupcakes son una mentalidad”. Una chorrada que en realidad quiere decir que los cupcakes no son magdalenas, no son petits gâteaux, no son muffins… ¡Y están mucho mejor!

Se hacen con tazas de ingredientes (surgieron en una época en que no se pesaba nada y así se mantuvo hasta hoy su proceso de manufactura) y es en su toping que reside el secreto. Allí los verdaderos artistas pasteleros se pueden desmadrar y crear de todo un poco, pequeños mundos de detalle y lujo en la cumbre de un simple pastelito. 

Como en el caso de estos cupcakes, de una tienda lisboeta recién abierta consagrada sólo a la venta de estos pasteles. Aquí las designers han reproducido prendas de ropa únicas y accesorios de moda femeninos con una riqueza de detalle de hacer la boca agua.

Pero no apenas el universo cupcake se deja contagiar por la moda. Lo contrario también es cierto; la moda se deja influenciar por este nuevo must eat,  y el foodstyle se impone. Se hace eco de la "cupcakemania" en reportajes de las principales revistas de moda, en escaparates de las tiendas de ropa o en escenas de las películas/series más en boga.

Yo ya he probado cupcakes en muchas ciudades del mundo pero seguramente unos de los mejores que alguna vez saboreé son lo que venden en Room, la tienda-sala-de-estar de la calle Flassaders. La textura del bizcocho, los detalles y la suavidad de la cobertura dan ganas de meterte de lleno en este ritual que es comer un cupcake, sin ni siquiera preocuparte por lo anti-fashion que tener la cara llena de crema pueda parecer…


jueves, 20 de mayo de 2010

sueños de plástico

Bueno, a pesar del dramatismo del post de ayer, ni todo el caucho es malo… Este año el caucho está de moda también por las mejores razones.

Porque es práctico, leve, fácil de limpiar y moderno. ¡Y porque Chanel lo dice!

Llevamos un poco más de tres décadas de imperio Melissa, al menos en Brasil. La marca surgió en 1979 y desde entonces ha ganado nombre y fans un poco por todo el país. En Portugal también se le conoce desde hace mucho. Por ejemplo, mis primeras Melissa’s datan de 2003. Sin embargo, la marca de “los sueños de plástico” quiso más y por eso se juntó con diseñadores tan conocidos como Alexandre Herchcovitch o Vivienne Westwood y con la arquitecta Zaha Hadid en la esperanza de así conseguir conquistar las demás fashionistas del viejo continente.

En España son el nuevo must have y abrieron paso a decenas de marca más económicas que intentan copiar sus creaciones (ninguna ha conseguido su olor a gulosinas, ¡eso sí!). Pero la verdad es que nos es tan fácil para gente que habita en países donde no hace verano todo el año rendirse a los encantos del veraniego caucho. Y a Melissa le queda aún mucho mercado europeo por conquistar.

Lo mismo no se puede decir de Chanel. La marca está totalmente consolidada en Europa, y en todo el demás mundo, y a lo que se invente Karl Lagerfeld todas decimos “¡Ámen!”. Pues, este verano, el diseñador alemán dice que el caucho está de moda.
El modelo en cuestión son estas sandalias negras (en la foto de arriba). Sencillas y frescas, como pide un modelo hecho de caucho y pensado para los días más calurosos de verano. Negras, como se exige a una seguidora de Chanel.

Con él Karl Lagerfeld pretende apartar de vez falsos prejuicios hacía el caucho; se considera que hace sudar más los pies, que le falta algo de clase o que da un cierto aire infantil a quien lo lleva. Y, consecuentemente, abre el paso al calzado de Melissa y afines.

En los próximos tiempos presenciaremos seguramente una invasión de marcas brasileñas de productos hechos de caucho. Melissa o Q-VIZU, la marca de los relojes coloridos que llevan ya un año haciéndose hueco allí, “colarán” y serán el hit de este y de futuros veranos. ¡Dejémonos conquistar por el caucho! ¡Y que llegue ya el verano!

miércoles, 19 de mayo de 2010

el peso de los accesorios

No porque sean pesados de verdad, ya que estoy pensando en sencillas pulseras de caucho, pero por la connotación simbólica que cargan…

Se conocen en Brasil como “las pulseras del sexo” y la idea que está por detrás de cada uno de los colores de estos adornos ya llevó a que algunas jóvenes brasileñas hayan sido violadas y hasta asesinadas. El juego consiste en romper la pulsera de la chica (o chico) y realizar lo que el color indique: amarilla, dar un abrazo; rosa, exhibir el pecho; naranja, dar una mordida cariñosa; lila, dar un beso de lengua; roja, hacer una danza erótica; verde, chupar el cuello; blanca, hacer algo que la chica elija; azul, la chica le hace sexo oral al chico; rosa claro, el chico le hace sexo oral a la chica; negra, mantener una relación sexual, y dorada, todo lo de arriba.

Aunque en este país de Sudamérica las pulseras hayan atingido una popularidad inesperada (y también peligrosa) se sabe que estas han surgido en Inglaterra. Allí les llaman shag bands y snap es el nombre dado al juego (romper, en castellano). En Internet la novedad ganó tal importancia que en las principales redes sociales de Brasil, Orkut y Facebook, se pueden encontrar a innumerables grupos de fans dedicados a este accesorio, cuyos seguidores son mayoritariamente adolescentes entre los 12 y 15 años.

Sin embargo, aunque muchos lleven los brazos llenos de estas estrechas pulseras coloridas, que se pueden comprar en cualquier parte por R$ 1 (o sea, 45 céntimos por un paquete de 20 aros de colores surtidos), ¿cuántos conocerán el código que llevan implícito?

Me recuerdo de un accesorio similar que en los años 80 se hizo hueco en mi muñeca y en las muñecas de la mayoría de las adolescentes. Chicas que iban a colegios particulares, como yo, o chicas que iban a institutos públicos… ¡Todas las hemos adoptado! Para las que vestíamos uniforme era una manera de expresarnos, de enseñar un poco de estilo, a pesar de la austeridad y rigidez impuesta por nuestras faldas de pliegues, calcetines hasta la rodilla y jerséis de pico marrones. Para las demás era un complemento más a su look, a su personalidad. Si estas pulseras de caucho negras tenían alguna connotación más allá de la de simple complemento de moda, yo lo desconocía. ¡Lo desconozco hasta hoy! Por esto no se me hace del todo raro que muchos adolescentes brasileños aleguen estar ajenos a la connotación sexual del adorno y expliquen que las adoptan por considerarlas bonitas o simplemente para seguir la moda.

Pero la moda se transformó en polémica cuando a finales del mes de abril una niña de 13 años denunció a cuatro adolescentes por haberla violado, tras romper las pulseras negras que llevaba. Puede que los casos similares que van apareciendo un poco por todo el sur de Brasil (donde hay ciudades más pequeñas y la gente es más conservadora, pudiendo llevar al pie de la letra el “significado” del adorno) no estén del todo relacionados con las pulseras, pero la verdad es que ya son demasiadas casualidades. La semana pasada la Policía del estado de Amazonas expresó sus sospechas de que dos asesinatos estarían también relacionados con las pulseras, ya que al lado de los cadáveres de las víctimas se encontraron pulseras rotas.


Ante la duda de cómo tratar al tema, si prohibir directamente o aprovechar la oportunidad para que padres e hijos hablen abiertamente de sexualidad, muchas escuelas anunciaron que cerrarán sus puertas a todos aquellos que lleven las muñecas cargadas de “pulseras del sexo” y en algunas provincias del país se empezaron a tomar medidas para terminar con su venta.

Para todos aquellos que estamos a este lado del Atlántico e inmunes al tema (por ahora), ¡lo más increíble es ver el poder que una moda y la fuerza que algunos accesorios pueden llegar a tener!


martes, 18 de mayo de 2010

lady blue

Hoy os traigo este pequeño mimo fílmico. Un corto, idealizado por John Galliano y escrito y dirigido por David Lynch, donde se cuenta una historia de amor, suspense e intriga con la ciudad de Shanghai como telón de fondo y el bolso de mano Lady Blue de Dior como protagonista.

La francesa Marion Cottilard interpreta este video cuyo principal objetivo es hacernos morir… no de miedo, sino de envidia. ¡Por no tener uno así!

El cortometraje, de 16 minutos, es parte de una trilogía (Lady Noir y Lady Rouge) y se insierta en una tendencia que el New York Times clasificó de la siguiente manera. “Las películas son el accesorio de moda del momento; una forma de crear junto de la generación YouTube emoción y excitación visual hacia las marcas”.

jueves, 13 de mayo de 2010

el sexo vende

En el escaparate de Diesel de Paseo de Gracia se puede leer la siguiente frase: “Sex sells*”. Y, un poquito más abajo, “*unfortunately we sell jeans”.

La afirmación es provocativa y grita algo que yo vengo desde hace muchos años constatando; las marcas utilizan el sexo, o la sugerencia de ello, para vender. Cuando digo marcas no me refiero a marcas de lencería o trajes de baño, sino a algunas marcas de ropa, perfumería o joyería de alta gama. Lo que más me sorprende, y de alguna manera me molesta, es que dichas marcas no se den a la molestia de contratar a publicitarios más creativos y sencillamente se rindan al recurso fácil que es utilizar la sensualidad (y el deseo y necesidad que esta genera) para vender.

La discusión está hoy en la orden del día ya que, este año, la organización de Miss USA decidió utilizar el mismo recurso para generar más interés hacia su concurso que, entrado el siglo XXI, ha caído un poco en el olvido. El hecho de que la competición de belleza por excelencia de un país tan conservador como Estados Unidos haya elegido fotografiar a sus concursantes sólo en lencería y en poses provocativas, ¡da que hablar!

En las fotos, más apropiadas para una revista masculina según creen muchos, las 51 chicas que se presentan y luchan por el título transpiran belleza y sensualidad. Sin embargo, y aunque aquí vayan de la mano, los dos conceptos no son lo mismo y ni siquiera tienen que estar relacionados.

Podemos ser sensuales sin ser bellas y ser bellas sin ser especialmente sensuales. Es más, si compro una pulsera H. Stern o unos zapatos Jimmy Choo no los compro para ser más sensual, o porque crea que me traerán más sexo, los compro porque me gustan y me quedan bien. Hay tantas características que se pueden atribuir a prendas o accesorios de moda, ¿por qué razón no hacen las agencias un brainstorming más completo, ponen las cabezas de sus equipos funcionando a todo gas y encuentran una buena (y atractiva) manera de utilizarlas? ¿El contrario de una campaña extra sensual de Diesel o Sisley tiene que ser una publicidad sosa como la de Geox?

Yo creo y confío que hay un término medio; publicidad donde se utilicen a bonitas modelos, bien maquilladas, peinadas y fotografiadas, puestas en una composición atractiva, pero donde las chicas (o chicos) estén vestidas/os. Publicidad donde se lea cómodo, barato, exclusivo, bello, entre otros atributos, y no apenas sexy o sensual.

La solución para lograrlo sería quizás hacer un boicot a los productos de las marcas que venden sexo cuando tendrían que vender objetos de lujo, pero como no es muy posible que todas prescindamos de las cosas de H. Stern, Jimmy Choo o Sisley, lo único que nos queda es esperar. Esperar por mejores campañas publicitarias… Esperar que más marcas pongan la tónica en esta tendencia y hagan su critica, más o menos interesada; como Diesel.

La estrategia adoptada por la marca italiana no es del todo inocente. Es cierto que Diesel llama la atención para la exagerada importancia del sexo en la sociedad actual, sin embargo no deja de llenar los escaparates de sus tiendas con imágenes de chicos de torso desnudo sudando como animales y de chicas despeinadas prácticamente en top less. Los publicitarios de la marca habrán pensado: "Si es esto que la gente quiere, ¡es esto que les daremos!" Y dejado que, a partir de ahí, otros se encarguen de desarrollar el debate sociológico. Mientras tanto, Diesel va atrayendo miradas y vendiendo... ¡Sexo y jeans!


martes, 11 de mayo de 2010

el diseño del límite

Cristóbal Balenciaga es homenajeado en su país vasco natal. A través de una exposición que abrió sus puertas ayer en el Museo de Bellas de Bilbao, y que estará hasta el día 26 de septiembre, se recoge la vida y obra de aquel que es considerado el más grande modisto español.

La muestra no pretende, sin embargo, hacer un análisis exhaustivo del genio de Balenciaga. Para eso ya estará el centro monográfico en Getaria que, después de años en construcción e innumeras historias de corrupción y juicios en su bagaje, se espera que abra las puertas este año. La manera como está organizada esta exposición es algo más experimental, menos seria. Lo anecdótico de la situación es que la forma como aquí se recogen las cinco décadas de trabajo del diseñador y como se exponen sus creaciones, en el lobby, en los pasillos del museo, en otros rincones improbables, contrasta en todo con la seriedad del carácter de Balenciaga.

La extravagancia la dejo para sus obras, que rompieron moldes para la época. Porque como persona Balenciaga era callado y discreto. Siempre trabajaba callado y casi nunca probaba los vestidos en sus futuras propietarias, aunque fuera de los modistos de su generación el único que podía hacerlo todo en el proceso de creación de un atuendo. Como llegó a decir una vez Coco Chanel, “Balenciaga es el único de nosotros [entiéndase ella y Christian Dior] que puede ser realmente llamado de ‘couturier’”.

En Bilbao se exponen 35 del extenso conjunto de creaciones del costurero, agrupadas por los siguientes temas: noche brillante, ave de noche, el cuerpo alojado, el milagro Balenciaga, siluetas nocturnas, mujeres flor y la novia. Las prendas fueron aportadas por distintas personas y organismos. Once proceden de la colección del Gobierno vasco, diecinueve de la Fundación Cristóbal Balenciaga, cuatro de un coleccionador privado vasco y una otra de un coleccionador madrileño.

Todas están inseridas en una instalación moderna, como el vestido de novia que está rodeado por una flor de cables rojos en cuyas puntas hay bombillas encendidas iluminando la prenda. Otras están encapsuladas en redomas de acrílico o rodeadas por aros de luz. Y todas están también expuestas sin maniquí.

Según explicaron a los medios de comunicación los arquitectos Toño Foraster y Victoria Garriga, del despacho de arquitectura barcelonés AV62, que montaron esta exposición y que llevan desde el 2008 trabajando en el interiorismo del centro de Getaria, la intención por detrás de esta forma complicada de exponer la ropa es conseguir pasar la idea de que las creaciones de Balenciaga viven más allá de la persona que las vista. Es como si su obra tuviera vida propia, como si se mantuviera de pie por si sola.

Esta inexistencia de maniquí también hace un guiño a la forma de trabajar del modisto. Marlene Dietrich era una de sus clientes y sobre él llego a afirmar que Balenciaga jamás hubiera probado una prenda en su cuerpo. Sin embargo, el modisto conocía las medidas de la actriz alemana perfectamente y nunca una prenda ha tenido que ser devuelta para ser ajustada.
Estas bien como otras curiosidades, como la fascinación tan oriental del vasco por el cuello y la nuca femeninos, dos de los puntos más eróticos según los japoneses y zonas que Balenciaga intentaba siempre favorecer o emular con sus prendas, se podrán descubrir o redescubrir hasta el final de septiembre en Bilbao, en una muestra que espera recibir entre 75 y 100 mil visitantes. ¡Yo seré una seguro!


lunes, 10 de mayo de 2010

experiencia vintage

Siguiendo con el tema del antiguo, viejo o usado hoy toca hablar de ropa en segunda mano. Hay que ver que mi interés por este tipo de ropa y tiendas es muy reciente. Yo vengo de un país donde el concepto de re-utilizar las prendas, zapatos o bolsos es aún una novedad. De hecho en el Portugal de los 80 en que yo crecí la tendencia predominante era toda la contraria. Allí a cada esquina abrían tiendas de marcas masificadas, con ropa linda, nueva y tan barata (o cara, según el punto de vista) como la de las tiendas vintage.

Además como yo soy la mayor de una familia casi sin primos y mi hermano es varón, nunca recibí ropa en segunda mano de nadie.

Mis primeras prendas vintage las compré en un mercadillo de A Outra Face da Lua, la tienda lisboeta de ropa en segunda mano por excelencia. Me enteré de esta venta por casualidad y estuve a punto de salir de la tienda con las manos vacías, teniendo en cuenta la cantidad de gente que estaba dentro y la dificultad que representaba comprar algo en estas condiciones. Sin embargo, me traje unas cuantas cosas que conservo hasta hoy y que hacen sensación junto de mis amigas cada vez que me las pongo.

Cuando llegué a Barcelona me di cuenta de que la cultura “segunda mano” estaba mucho más avanzada aquí. En la ciudad se pueden encontrar decenas de tiendas del género, como Le Swing, Smart&Clean, Lailo, De Faralaee, Slang, Hulala!, Erretê, Intercambio, Retro City o Exudus. Por eso, y porque me di cuenta de que cuando estamos comprando en tiendas masificadas de ropa nueva también terminamos probándonos prendas que decenas de mujeres ya se han probado antes de nosotras, que quizás han incluso llevado a una cena o evento durante horas con la etiqueta puesta y que luego han devuelto, poco a poco, empecé a ceder y a adentrarme en este mundo de ropa que carga muchas historias a sus espaldas.

Sin embargo, creo que hay que tener algunos cuidados a la hora de comprar ropa vintage. ¡Más que con la ropa nueva! Tenemos que vigilar por la calidad de la prenda, asegurarnos de que no esté manchada o rota, y en el caso de que lo esté hay que pesarlo y ver si es posible lavarla hasta que salga la mancha o sacar de la caja de la costura y arreglarla. Si la respuesta a estas dos preguntas es no, no merece la pena. Tenemos también que pensar si nos gusta la prenda apenas en teoría o si en realidad la pondremos, porque no es plan comprar algo que pensamos que salió del armario de una cualquiera fashionista de los 60 si luego la prenda resulta demasiado extravagante para nuestras necesidades y estilo diarios. Si no estamos realmente convencidas, mejor dejamos la prenda en su sitio. También es muy importante vigilar con el precio.

Me recuerdo de una situación hace unos años en Els Encants, cuando con una amiga vimos unas gafas de sol Guy Laroche con las patillas ya flojas, sin posibilidad ninguna de ser apretadas por más manitas que una fuera, y por las cuales nos pedían casi 200 euros. Es verdad que en su época estas gafas habrán sido estupendas, pero no merecían que pagáramos lo que su antigua propietaria nos pedía.

En teoría algo que ya está usado debía ser más barato que algo que es nuevo, ¡y no lo contrario! Sin embargo, desde hace unos años el concepto vintage se puso de moda, se empezó a aplicar a diestro y a sinistro, y los propietarios de ropa antigua han sacado sus trapitos y accesorios a vender con este rotulo. Han también cargado mucho en el precio y los compradores han perdido la noción de cómo hacer compras inteligentes y empezado a pagar sin miramientos lo que se les pedía. Esto, está claro, abrió un precedente y hoy nos encontramos con un panorama donde se pide más de lo que es justo por prendas de segunda mano.

Catálogo de la tienda vintage neyorquina Ressurrection

Es importante que a la hora de comprar prendas usadas no nos dejemos engañar o encantar e hinquemos pie. Una buena estrategia anti-timos pasa por fijarse en la etiqueta. Este pequeño pedazo de tela con una firma es todo un mundo de símbolos y códigos que es importante saber descifrar. Si la marca es conocida y buena quizás el precio que nos piden no sea tan injusto, porque también hay que tener en cuenta que estamos pagando el trabajo del propietario en descubrir la prenda, limpiarla y prepararla para que nosotras luego podamos encontrar este pequeño tesoro colgado esperando por nosotras. Si no encontramos la etiqueta en ninguna parte no hay que sentirse decepcionada; ¡al contrario!
Muchas de las etiquetas que en los años 40 anunciaban Chanel o Balenciaga fueron removidas por los traficantes para que al pasar por las aduanas les cobraran menos. O sea que si encontramos vestigios de una etiqueta esto ya es de por si una buena señal. También lo es si pone el nombre de una modista que no sea tan conocida, siempre que acompañado por un nombre de ciudad o calle, porque puede significar que la prenda fue hecha por algún pequeño atelier de la época. Que la etiqueta haya sido tejida y no impresa y que esté cosida a toda la vuelta y no apenas en las cuatro esquinas también quiere decir que estamos ante una prenda de calidad superior.

Otra solución sería buscar también en tiendas de antigüedades, que no se hacen pasar por vintage y donde podemos encontrar alguna ropa o accesorios antiguos a precios generalmente más asequibles.

Otros cuidados que hay que tener pasan por no dejar las prendas que vemos en nuestras visitas a tiendas de segunda mano colgadas mucho tiempo. Si nos gusta algo lo mejor es cogerlo y pasearlo por la tienda, o pedir que lo lleven hasta el probador o hasta la caja. Las prendas de segunda mano no se quedan mucho tiempo en las perchas. Esta volatilidad también se ve a la hora de elegir ropa para el frío o para el calor. Los cambios de estación en las tiendas vintage no están alineados por los cambios en las tiendas normales, de hecho casi ni existen. Los propietarios de este tipo de tiendas llevan todo el año buscando ropa que sea atemporal, que resista a los años y que no se relacione con una estación en específico. O sea que, si entramos en una tienda de segunda mano con una idea fija y poca apertura a las sorpresas es muy probable que no encontremos nada y salgamos sin bolsas colgando de los brazos.

Otra práctica que puede ayudarnos a la hora de escoger ropa de segunda mano es hacerse amiga del propietario o de la propietaria. Son gente con muchos conocimientos de moda, con historias muy interesantes, que muchas veces saben incluso que “cuenta” la prenda específica que nos llevamos, y que nos pueden facilitar la compra. Pueden también llamarnos cuando reciban algo nuevo que saben que estamos buscando u ofrecerse para abrirnos las puertas de sus almacenes de las traseras y traernos alguna prenda que todavía esté guardada pero que crean que nos quedará fenomenal.

En resumen, lo ideal para hacer de nuestra experiencia un éxito es buscar prendas complexas, con buenas telas y acabados perfectos, que no pasen de época, que sean más baratas que cualquier prenda de Zara o Mango que no tiene la mitad de encanto y que valgan mucho menos de lo que valían en la época que fueran confeccionadas. Ah, y quitarse las telarañas de la cabeza y pasárselo bien, porque comprar vintage es como viajar en el tiempo y vivir otras vidas.



jueves, 6 de mayo de 2010

¡la basura de unos es el tesoro de otros!*

* Traducción libre de la expresión inglesa “one man’s trash is another man’s treasure”.
El interés por el lifestyle de las celebridades nos llevó, hace un par de anos, a rebuscar en sus trasteros. En muchas revistas y periódicos surgieron reseñas que analizaban los desperdicios de actores, cantantes, modelos, etc. En la época aparecieron también decenas de páginas web como Hollywood Star Trash, que defendían que “si no es basura de las estrellas, es sencillamente basura”, a través de las cuales todo el mundo podía saber qué tiraban los famosos e incluso comprar algunas de estas cosas.

¡La basura se puso de moda!, literalmente. Y desde entonces el sector no paró de hacer eco de esta “fascinación”. Colecciones como las de Worn Again, From Somewhere o Again NYC son apenas algunos ejemplos de cómo servirse de material usado para crear algo totalmente nuevo y, por veces también, ecológico.

De la izquierda hacia la derecha: abrigo de Worn Again hecho de la tela de los globos de Virgin; vestido de From Somewhere hecho de tejidos estropeados o restos de ropa de segunda mando; clutch y bandolera de Again NYC hechos de desperdicios.

Aunque a mi me guste reciclar ropa, esta costumbre no va más allá de comprar unas docenas de botones viejos en Els Encants y coserlos en una prenda o de comprar zapatos en tiendas de segunda mano… Por más vueltas que le de no puedo entender la tendencia actual de decantarse por el viejo, el antiguo, el utilizado, el que incluso ya fue tirado.

Lo he vivido en mi propia casa y sigo sin entenderlo. En mi primer piso de Barcelona a una de mis compañeras no le podíamos dejar salir a las calles del barrio los martes por la tarde (el día de los trastos en Gracia). La verdad es que todo lo que encontraba y luego llevaba para casa, por veces con mucho esfuerzo, arrastrando sillas o pequeños muebles por manzanas enteras, quedaba perfecto en nuestro piso. Sin embargo yo nunca terminaba de convencerme, de verlo claro. De hecho, no puedo hacerlo todavía. ¡Pero creo que seré la única!

Y esta Primavera/Verano el mundo de la moda lo demuestra. Los costureros van más allá y crean prendas claramente inspiradas en las bolsas de basura. Dos ejemplos muy claros son el bolso “Re” de Louis Vuitton, que reproduce una bolsa de basura pero con un punto chic, y la falda Fendi trash bag. Este modelo de faldas (también dicho de pantalones o bermudas que tengan la cintura muy subida, atada con una cinta, creando así pequeños pliegues superiores) es una de las grandes tendencias de esta temporada y Fendi ha diseñado el modelo más deseable de todos.


Nota: ¡Atención al estilismo! Este tipo de prendas no admite estilismos trashy. Es esencial llevarlas con accesorios clásicos, para no terminar con un look ordinario cuando la intención sería lograr un look desenfadado y moderno.


martes, 4 de mayo de 2010

naranja, el nuevo rojo

Esto me dijo el otro día un policía que me paró porque pasé con el semáforo naranja casi rojo. Al final no me multó ni nada pero la frase la dejó ahí, pairando en el aire: “el naranja es el nuevo rojo”.

Yo me quedé pensando en sus palabras, en como lo que dijo puede ser cierto para el tránsito, ya que desde el último cambio del código es tan prohibido pasar con el semáforo naranja que pasar con el rojo, y en como se aplica también a la moda.

Este año el color naranja, ultrafemenino y transbordando seguridad, toma el sitio del rojo en el guardarropa de las fashionistas. Antes sabíamos que si tuviéramos una cita importante, ponernos un vestido rojo ya era mitad del camino hacia el éxito. Sabíamos que las prendas rojas eran un statement por si solas.

Y en el caso de las morenas, como yo, eran un arma más que nos daba alguna ventaja ante las rubias, para quienes el rojo es un color prohibido. Sin embargo, el rojo ha ido perdiendo protagonismo y en la Primavera/Verano de 2010 es totalmente sustituido por el naranja. Carolina Herrera o Blumarine, entre otras marcas, dejaron que este tono contagiara a sus defiles.

Un color veraniego por excelencia, que no deja a nadie indiferente. El naranja transmite auto-afirmación igualmente y, al contrario del rojo, queda bien tanto a rubias como a morenas.

Porque aparentemente en la moda "el naranja (también) es el nuevo rojo", os dejo una selección de prendas naranja para que os inspiréis y toméis coraje para llenar vuestro armario de color.



De arriba hacia bajo, y de la izquierda hacia la derecha, las tendencias de la estación en naranja:
- maxibolso de cuero teñido Louis Vuitton
- vestido a rayas Marc by Marc Jacobs
- pantalón cargo y jaqueta de cuero Blumarine
- top de encaje Loewe
- vestido largo Max Mara
- minifalda tubo subida Fendi
- vestido con escote asimétrico Balenciaga


domingo, 2 de mayo de 2010

por casa...

En el último post hablé de diseño inmobiliario, pero ¿de qué sirve tener una casa de diseño si no la podemos llenar de cosas fabulosas?

Como Giorgio Armani también otros costureros famosos tienen líneas de hogar, para que podamos (re)vestir nuestras camas o nuestras mesas con mucho estilo.

Por ejemplo, el italiano cuenta con un extenso catálogo de lámparas y muebles que van desde las camas, a los aparadores, pasando por los sofás, sillas y sillones. En todas sus obras el diseñador imprime su marca, y no lo digo apenas en un sentido figurado, sino que me refiero a que él imprime literalmente su logo en sus cojines, lámparas, tapetes, biombos o, incluso, en un par de mesas de canto que hizo en forma de G y de A. Yo personalmente me quedo con sus creaciones más sencillas. Como este sillón de esquina que es más minimalista pero a la vez muy original.

Otro modisto que crea piezas de decoración que gritan su nombre es Paul Smith. Sus ya bien conocidos conejitos se reproducen por una infinidad de objetos del cuotidiano. Y el inglés también diseña piezas de mobiliario, aunque en menor cantidad que Armani. El sillón huevo con rayas de colores es un ejemplo. De hecho, estas rayas son otra de las marcas del diseñador, que las imprime también en tazas, cojines, servicios de té o café, entre otros pequeños “bombones” domésticos. A parte de estos objetos, él tiene también un infinidad de piezas de decoración o uso personal. Algunas muy sorprendentes, como su colección de fotografías o de cepillos de dientes, y otras más normales. Bueno, ¡normales por decirlo de alguna manera! A mí me encanta este estuche en forma de cámara fotográfica que podemos utilizar para... A ver, ahora mismo no le encuentro ninguna utilidad, pero no por eso me gustaría dejar de tenerlo. En el peor de los casos, siempre sirve para guardar cosas.

Otra marca que abusa del color es Missoni. En la línea de hogar bien como en sus colecciones de ropa, la marca italiana apuesta en los tejidos exquisitos y en los estampados multi cromáticos. Sus propuestas tocan campos variados que van desde los pequeños objetos de decoración, como las velas o jarras en forma de ovillo de lana, hasta los muebles, principalmente aquellos que puedan ser tapizados, como sofás o cojines. Un fan de las creaciones de Missoni Home es Pedro Almodóvar que encargó algunas piezas para la decoración de una de las casas de su última película, “Abrazos Rotos”. Este reposa pies es una de las imágenes de marca de Missoni, que lleva años fabricando variedades de este tipo de puff con varias utilidades, y es mi pieza favorita de la actual colección. Por aquí también podemos ver claramente como, a pesar de la riqueza de colores, las piezas de esta submarca de la dinastía Missoni tienen mucha clase.

Lo mismo no puede ser dicho de las propuestas de Versace. La verdad es que esta otra marca italiana tiene un catálogo tan variado que podemos encontrar un poco de todo, pero su línea Heritage tiene tendencia para ser más bien kitsch y de gusto dudoso. En cambio, sus muebles Design son modernos y sobrios. Sin embargo, ¡nada que no pueda hacer otra marca de decoración! El punto intermedio y la máxima afirmación de originalidad, los aportan todos aquellos objetos o muebles que sean estampados. Porque las telas que Versace utiliza son ricas y coloridas, ideales para pequeños detalles decorativos que contrasten con una casa más sobria y sencilla. A pesar de eso, y de ser fan de los objetos de decoración kitsch, yo me decanto por esta silla. Quizás me haya llamado la atención exactamente por contrastar con el portfolio de posibilidades barrocas de la marca.

Otra marca que sorprende por la cantidad de floreados y el uso exagerado de los detalles es Ralph Lauren. De hecho sorprende incluso más. Porque en el caso de Versace, mirando sus creaciones de moda, podemos anticipar como serán sus piezas de decoración. Pero de la pena del diseñador norteamericano salen siempre prendas de ropa tan clásicas y casual que ver que en lo que respecta a la decoración Ralph Lauren se desmadra es una sorpresa, y ¡no de las agradables! Sin embargo me gustan mucho todos los objetos o muebles con inspiraciones de viajes. Como las mesas o asientos con cintas de cuero y hebillas que recuerdan a los antiguos baúles que se embarcaban para los grandes viajes. Las piezas que entran directamente en mi wishlist son estos taburetes, que sirven de mesa de apoyo, hechos de madera. Son austeros, naturales y muy conjugables. Otro de mis fetiches es el papel de pared de la marca. Pero bueno, no podía ser de otra manera, porque como ya todos saben papel de pared es una de mis debilidades.

A parte de las piezas que estas marcas de moda han creado para el sector de la decoración, también es una buena idea y puede resultar interesante “vestir” nuestro hogar con prendas de ropa de verdad. Hace una docena de años mi madre, por ejemplo, ha mandado enmarcar un pañuelo de seda de Trussardi donde se reproduce una obra de Caravaggio. Un cuadro único y un detalle decorativo de lujo que podemos conseguir con una infinidad de prendas, sólo hace falta arriesgar y dejar que nuestro hogar se contagie por la moda.


miércoles, 28 de abril de 2010

de puertas hacia dentro

Moda y arquitectura vuelven a juntarse en un mismo edificio. Y, esta vez, con el plus del design. El pretexto para esta interesante reunión ha sido la inauguración del Hotel Armani en Dubai.

Ayer el modisto italiano y el director de la empresa Emaar Properties, una constructora árabe que está entre las más grandes del mundo, han abierto las puertas de su primera obra conjunta. El primer de muchos hoteles que ambos planean construir juntos.

Las 160 habitaciones que componen el hotel están situadas en la Torre Burj Khalifa, que se quedó completa en enero de este año y tiene ya el título de edificio más alto del mundo, y ocupan tan sólo seis plantas. Al largo de ocho plantas más, Armani se dedicó a diseñar 144 apartamientos de lujo.

El Hotel Armani, que ninguno de los dos socios quiso decir cuanto costó, es la primera obra mediática a ser inaugurada en este estado miembro de los Emiratos Árabes Unidos desde el inicio de la crisis económica. En 2002, cuando se abrió la posibilidad de comprar y construir en Dubai a empresas extranjeras, el estado se puso de moda y se ganó un puesto de destaque en el mapa mundi de las estrellas del espectáculo y de los grandes inventores mundiales. Pero exactamente porque este boom de mediatización e inversión ha sido tan grande y tan rápido, la caída también ha sido vertiginosa. En 2009 Dubai registró grandes pérdidas en el sector del turismo. Así se explica la importancia añadida de la apertura de ayer no apenas para el sector de la moda y design pero también para el de la economía. Esta es la inyección de confianza que la “Las Vegas del desierto” necesitaba.

Quizás por saber que las finanzas de los más ricos se resintieron a par con la recesión económica mundial, a la hora de idealizar su hotel, Armani huyó de las señales obvias de opulencia que son tan características de Dubai y se decantó por la simplicidad. Aunque el diseñador nos intente vender la moto de que “menos es más” y de que hizo este hotel a la imagen y semejanza de sus colecciones de ropa, donde aplica a menudo esta filosofía, quién conoce su obra como modisto sabe que el italiano puede muy bien ser extravagante. No en la forma, es cierto, pero en la materia. La línea Armani Privé es un buen ejemplo de eso, donde la riqueza de tejidos y acabados puede ser tan over the top como el patrón más extravagante de Vivienne Westwood.
Aquí el principio es el mismo. La forma, el estilo común a todas habitaciones en general, es más bien minimalista; pero la materia, los detalles que pensó para cada una de ellas, son lo que les da valor.

O sea que desengáñense los que ya estaban pensando que este podría ser un hotel barato con diarias asequibles. Su habitación más barata cuesta algo como 560 euros al día. Las paredes acolchadas con tejidos lujosos y pieles trabajadas a mano de Florencia, los suelos cubiertos con Tatami japonés, el mármol verde bamboo de los baños que vino de Brasil, los muebles Armani Casa confeccionados con roble y acabados en metal líquido que fueron diseñados exclusivamente para cada una de las habitaciones o la pantalla LCD más grande del mundo que está en el bar del hotel ¡los tienen que pagar alguien!

En 2011 Armani y Emaar Properties esperan estrenar un proyecto semejante en Milán y ya están pensando en otras incursiones en el sector inmobiliario y turístico para los años siguientes, como un resort en Marrakech o unas villas habitacionales en la ciudad de Marassi en Egipto.


lunes, 26 de abril de 2010

diseñadores premiados

El jueves pasado terminó más una edición del concurso/ reality Project Runway. Esta vez, a pesar de toda la creatividad y detallismo demostrados por Emilio Sosa durante toda la séptima temporada, el dominicano no logró sorprender y perdió para su frenemy Seth Aaron Henderson (en la foto). Una derrota y una victoria muy justas que no hacen más que dejar al descubierto que en la moda nada está garantizado.

Por ejemplo, a lo largo de las temporadas pasadas de Project Runway yo me hice fan y defendí mentalmente a muchos diseñadores que se han quedado por el camino. Algunos de ellos, como Chris March, son actualmente buscados por divas del cine o de la música para vestirlas. Meryl Streep es una de las mecenas de Chris y este año, incluso, llevó una creación suya a la ceremonia de los Oscars.

Pero no apenas Chris March merece nuestra atención. Aunque la primera temporada la haya ganado un justo vencedor, me hubiera gustado ver al divertidísimo Austin Scarlett en Bryant Park. Pero quizás como diseñador, a pesar de su buen gusto y excentricidad, él no tenía madurez suficiente. Analizando las siguientes entregas tampoco termino de estar de acuerdo con algunas decisiones de los jueces. Ya sé, ya sé, ¿quién soy yo ante Nina Garcia, Michael Kors o Heidi Klum? Una simple bloggera; sin embargo creo que los tres han dejado pasar a varios talentos.

En la segunda temporada me encantaban las creaciones de Nick Verreos. De hecho hoy en día el diseñador es conocido por su blog de crítica de moda y por sus comentarios en distintos programas televisivos. A la final llegó otro de mis favoritos, Daniel Vosovic, pero la verdad es que se podía ver en las creaciones del joven trazos característicos de un proyecto de estudiante recién salido de la universidad y Heidi ha tenido que decirle “auf Wiedersehen".

En la tercera temporada, para gran pena mía, Keith Michael no supo hacer las cosas bien y fue expulsado del concurso. Cuando digo que no supo hacer las cosas bien no me refiero a lo que hacia en el maniquí sino a lo que hacia fuera del set. El concursante, uno de los favoritos para estar en el podium, infringió las reglas de la competición y llevó para el hotel algunos libros de patronaje. En el momento que Tim Gunn le confrontó dijo nunca haberlos utilizado, sin embargo su actitud de vencedor por anticipado pudo más que él y el hallazgo de los libros sólo fue la gota de agua. En esta edición no puedo dejar de recordar a la finalista Laura Bennett, una arquitecta con muy buen gusto y conocimientos de estructuración que casi casi ganó el gran premio.

En la temporada siguiente hubo pocas sorpresas. Christian Siriano fue el vencedor incontestable. Su juventud (era el más joven concursante de Project Runway hasta la fecha) y fresca creatividad lo conquistaron todo. Sin embargo, mi corazón se quedó con Jillian Lewis. Su amabilidad y sus creaciones románticas, que tenían como marca los pliegues impecablemente hechos, merecían algo más. La consagración llegó un poco más tarde cuando, en una prueba post-programa, la producción pidió a los concursantes que crearan tres looks para que fueran votados online y la diseñadora se reveló la favorita del publico.

Esta fue también la edición en la que Cris March participó y en que Jack Mackenroth tuvo que abandonar la competición por una infección en la cara relacionada con su SIDA. Su salida posibilitó que el protégé de Meryl Streep, eliminado en el desafío anterior, pudiera volver a la Parsons.

La quinta entrega terminó con apenas mujeres enseñando lo que valían en la semana de la moda de Nueva York. Y aunque Leanne Marshall haya salido vencedora, Kenley Collins se llevaba mi voto. La forma genial como ella usaba y abusaba del color contrastaba con la simplicidad de las creaciones de la otra diseñadora. Sin embargo los volantes de Leanne han podido más. La actitud de niña mimada tampoco ayudó a Kenley, que durante la apreciación final fue acusada por los jueces de inspirarse en otros diseñadores.

En la penúltima temporada también fue muy bien entregado el premio, a Irina Shabayeva. Sin embargo, han dejado escapar a promisorios artistas como Althea Harper, con su talento para el punto, a Carol Hannah Whitfield, un verdadero genio a la hora de crear bonitos vestidos de ceremonia, y a Ra'mon-Lawrence Coleman, un médico con sueños de diseñador y con algo de Hervé Leger en sus creaciones. Este último, en mi opinión, fue dispensado en una fase demasiado prematura de la competición. Una pena que los espectadores no hayamos podido ver un poco más de lo que podría llegar a crear.

El la temporada que terminó la semana pasada, la gran injusticia la han cometido con Jay Nicolas Sario. A pesar de que en su colección final haya presentado propuestas mucho más complejas e interesantes que las de su competidora directa, Mila Hermanovski, no logró convencer y perdió la oportunidad de pisar la pasarela de Bryant Park. Una concursante que también prometía mucho, pero que ha salido por su propio pie, desmotivada tras semanas sin ganar ningún desafío ni escuchar ninguna critica positiva de los jueces, ha sido Maya Luz.

Así se prueba que los “vencedores” en esta área dependen siempre de los ojos de quién mira.