
miércoles, 22 de septiembre de 2010
todo o nada

jueves, 11 de marzo de 2010
cosas de museo
Algunos atuendos de Alta Costura son autenticas obras de arte. Y el lugar de las obras de arte es en los museos, como las prendas de Yves Saint Laurent que a partir de hoy se exponen en el Musée des Beaux Arts del Petit Palais en París.El legado del costurero argelino, considerado como un hijo adoptivo de Francia, es el primer conjunto de prendas de Haute Couture a exponerse en este museo y la excusa perfecta para una escapada de fin de semana a la ciudad de las luces. Organizada por la Fundación Pierre Bergé-Yves Saint Laurent, esta muestra reúne cerca de 307 looks que definen varios momentos de su carrera, desde los comienzos en la casa Dior en 1958 hasta la última colección personal en 2002.
En el recorrido podemos ver piezas tan emblemáticas como el vestido inspirado en la obra de Matisse que la actual primera dama francesa Carla Bruni desfiló durante sus años como modelo. Además se exponen también algunos de sus famosos smokings, algunos vestidos trapecio que diseñó para Dior o prendas de su emblemática colección Primavera/Verano 1998 donde Saint Laurent juntó dos colores tan improbables como el naranja y el lila. Todas las “obras” expuestas son de una enorme riqueza técnica bien como artística.
El costurero afirmaba muchas veces “conocer a las mujeres y a lo que les gusta y les sienta bien como nadie”. Así se justifica el haber tenido la osadía de vestirlas de forma más masculina. Y las mujeres encantadas, por poder libertarse de la rigidez de los escotes y de las faldas entalladas. Su manera de pensar y de entender el cuerpo femenino queda clara en los varios videos y fotografías que también componen esta exposición. Y este respecto por el cuerpo femenino se traduce en un respecto por la forma y por el corte del patrón, características que contribuyeron para que Saint Laurent sea visto hoy más como un modisto que como un diseñador de moda. Este cuidado con los detalles puede ser apreciado en muchos de sus sketches que también se exponen aquí hasta el día 29 de agosto.
La mayoría de las piezas que componen esta exposición han sido cedidas o reunidas por Pierre Bergé, el mejor amigo de Saint Laurent y su socio. Todas son emblemáticas y nos permiten conocer un poco mejor el hombre y artista por detrás de la marca YSL, que presentó su colección para el próximo Otoño/Invierno tan solo dos días antes. El lugar elegido para descubrir a un conjunto de prendas donde predominaba el negro y el blanco, las transparencias, el satín, el pelo y el plástico ha sido el Gran Palais. El exquisito mono en satín negro, las varias capas y las enormes cadenas doradas que se presentaron anteayer son una prueba de que pasados dos años de la muerte de su mestre, YSL sigue viva y de buena salud. La creatividad está ahora a cargo de Stefano Pilati que sigue innovando y manteniendo vivos los conceptos de masculinidad vs. feminidad que hicieron historia. Sin embargo, es muy difícil serse tan genial como Saint Laurent y Stefano no podrá jamás superar a su antecesor, como no lo pudo Tom Ford (la relación entre el modisto y el diseñador/director estadounidense era tan difícil que Tom llegó incluso a decir que consideraba que Yves Saint Laurent y Pierre Bergé eran ambos intratables y malignos).
Consensual o no (muchos, como Tom Ford, critican su carácter y señalan su adicción al alcohol y a las drogas, llamándole de “mouvais enfant”), la verdad es que el hombre que inspira a esta exposición fue único y sólo esta clase de personas se merece una exposición.
lunes, 8 de marzo de 2010
and the Oscar went to...
Los Oscars empezaron y si en algunos casos las elecciones de las estrellas parecen 100% acertadas en otros parecen un crimen contra la moda.
Otra actriz que marcó puntos y cumplió con todas las reglas que los estilistas decreataron para este evento fue Vera Farmiga. De color cereza intenso en un vestido palabra de honor todo él de volantes plisados, la protagonista de Up in the Air consiguió hacer girar todas las miradas hacía ella.Quién también se hizo notar por el punto de creatividad aportado a una alfombra roja tan seria y “bien comportada” fue Carey Mulligan. Con su vestido lleno de mini tenedores, cucharas y tijeras colgando sobre un fondo de azul oscuro, evocando de esta manera graciosa a una noche de cielo estrellado, la joven actriz de Una Educación sorprendió por el sentido de humor.
Igualmente bellísima estaba Amanda Seyfried, en un vestido palabra de honor color perla de tule y pequeños brillantes incrustados. Un vestido muy parecido con el Armani Privé que tan sólo hace unos días yo dije que me gustaría ver en este evento. El vestido de la modelo y actriz es un ejemplo de una tendencia muy fuerte en esta ceremonia: los escotes palabra de honor. También Penélope Cruz, Charlize Theron y Kristen Stewart arriesgaron con vestidos del mismo estilo.
Otras grandes apuestas de esta noche fueron los escotes con sólo un tirante o un hombro. Tina Fey optó por un vestido negro así. Sigourney Weaver y Queen Latifah también. Todos con detalle en la cintura. Y también los vestidos medio transparentes o color carne, con aplicaciones de cristales y brillantes que dispensaban cualquier accesorio, como el de Sandra Bullock, Cameron Diaz o Miley Cyrus.
Esta joven actriz que el año pasado se llevó el premio a la peor vestida, sino la peor una de las peores, hoy trajo a los Oscars un vestido que es todo un acierto. Un vestido en color amarillo pálido, con brillantes bordados y un corpiño que evoca a la tan actual tendencia lencera, que este año invadió las pasarelas de Dolce & Gabbana o Loewe pero que todavía no se había visto en vestidos de Alta Costura.
En el sector masculino sólo Tom Ford se merece la puntuación máxima. Nadie le supera. Ni Colin Firth que esta noche opta por un Oscar y que en la película que le rindió la nominación, a Single Man (Un Hombre Soltero), apareció siempre lleno de estilazo.
A encabezar el grupo de las actrices que menos me gustaron está, para grande pena mía, Sarah Jessica Parker. Llevaba un vestido Chanel amarillo, con un escote palabra de honor que terminaba en un horrible pico. Alredor del cuello una tira de tela que era el prolongamiento de un detalle de la trasera del vestido parecía estar constantemente a punto de sufocarla. En fin, un vestido nada consensual que seguramente será aclamado por todas las revistas, aunque a muchos críticos no les guste tanto, sólo porque lo llevaba la eterna reina del estilo Carrie.
Otra actriz que a mí personalmente me encanta, que considero que tiene siempre muy buen gusto vistiendo y que hoy también me desilusionó es Maggie Gyllenhaal. Llevaba un vestido precioso, pero también muy peligroso si tuviéremos en consideración el tipo de tela. Su vestido sirena con estampado de flores en satén probó no ser una buena elección y hizo a la nominada actriz parecer descuidada en la alfombra roja porque se podían ver todos los vincos reflejo de haber venido sentada en su limosina marcados en él. ¡Una pena!Dos mujeres que me sorprendieron por la excesiva sencillez de sus vestidos fueron Kate Winslet y, otra posible condecorada de esta noche, la realizadora Kathryn Bigelow. Ambas eligieron vestidos demasiado simples que no han estado a la altura de una ceremonia como los Oscars.
Otras dos que no pasaron desapercibidas, esta vez por la inecuación de sus atuendos, fueron Jennifer Lopez y Demi Moore. La primera llevaba a un tufo de tela que le salía justo de la zona más llamativa de su cuerpo, sus caderas, haciendo con que parecieron aún más anchas. Y la segunda siempre tan adepta de los vestidos simples iba vestida como si fuera una de sus hijas, con un vestido demasiado complicado y con un color que murria por completo en su tono de piel.
Finalmente, también creo que casi todas las estrellas se merecen puntos negativos por la elección de los accesorios y zapatos, que en muchos casos no favorecían a sus vestidos.