Hoy quiero daros a conocer el trabajo de Mario López. Este artesano argentino que hace 10 años se instaló en Granada, la ciudad donde he ido a pasar unos días por semana santa, hace complementos y, porqué no decirlo, “joyas” a partir de cubiertos.
Lo descubrí porque uno de los viajantes intrépidos que conocí en mi visita a la Alhambra llevaba colgado del cuello un mecanismo de reloj de su marca, UNK. Era una pieza muy interesante y rica, a pesar de su sencillez, que me intrigó al punto de llevarme a buscar al artesano. En la Cuesta del Chapiz número 39 encontré su taller y espacio de exposición recién reformados y llenos de encanto. De hecho, todavía estaba a mitad de la cuesta y ya estaba cautivada por la imagen de la casa de dos plantas, con una bici aparcada en la puerta, donde la fuerza del trabajo de modelaje de los materiales que tiene lugar en la planta baja contrasta con la calma de la vida en una ciudad como Granada que se desarolla en la planta superior, dedicada a la habitación. Me recordaba los talleres de diseñadores de moda de mi antiguo barrio en Barcelona, Gracia, o de Anveres. Pero, cuando entré, ¡me rendí por completo! La originalidad de las piezas y la simpatía del artista fueron los grandes responsables.







