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miércoles, 27 de abril de 2011

match point para la moda

Los miércoles son mis días favoritos de la semana. ¡Son los días en que juego a tenis! Por eso precisamente hoy, un miércoles, decidí homenajear aquella que es otra de mis grandes pasiones. Para ello he recuperado un post escrito por Lorena Coelho, amiga, compañera de clase y de proyectos, sobre la moda en el que para mí es el deporte rey.


La moda en tenis se remonta al siglo XIX, exactamente a 1883, al torneo inglés de Wimbledon. En ese momento sólo participaban los hombres, cuya vestimenta se componía de pantalones de franela y camisa blanca, añadiendo algunas veces cuello en V o suéteres de punto para agregar un toque de estilo a su apariencia. "Big" Bild Tilden sería el icono de estilo sobre la hierba, por excelencia, para más adelante ser Henry Austin el primero en llevar pantalones cortos, iniciando una forma de vestir diferente. A partir de entonces, pasará casi medio siglo hasta que un jugador como John McEnroe, popular por sus ataques de ira rompiendo raquetas, impulsara un corto de pantalón más extremo, además de incorporar color y bandas en la cabeza.

"Big" Bild Tilden (1924), Henry Austin "Bunny" (1932) y John McEnroe (1970)


Pero si hay un jugador que ha hecho mella en el vestir del tenis ese es, sin duda, René Lacoste. Después de su retirada, en 1933 fundó la compañía de indumentaria Lacoste, cuyo logo es, como lo era su apodo, un cocodrilo. El sobrenombre lo había adquirido tras una apuesta realizada cuyo premio fue una cartera hecha de piel de cocodrilo.

En el caso femenino, será en 1884, cuando la mujer salte al terreno de juego mostrando un estilo que dista mucho de la actualidad. Tapadas desde el cuello hasta los tobillos, el paso del tiempo permitiría a las jugadoras encontrar la comodidad que proporcionarían los vestidos más cortos, siendo Maude Watson la impulsora de estas prendas. En el siglo XX la revolución llegaría de mano de Gertrude "Gorgeus Gussie" Moran quien pediría permiso para poder llevar prendas de color, algo que sería denegado hasta el día de hoy, puesto que Wimbledon obliga a vestir enteramente de blanco. Ante la respuesta, Gussie reprendería llevando una falda que mostraba su ropa interior. Todo un escándalo para aquella época.

Maude Watson (1884), Suzanne Leglen (1919) y Gussie Moran (1949)

Pero si hay una jugadora de tenis que se ha hecho famosa por su aspecto, más que por su juego, esa es Anna Kournikova. Adidas, sponsor de la jugadora rusa encontraría en ella la imagen que buscaba para representarla. La mujer perfecta para llevar prendas más cortas y ajustadas que se mezclarían con complementos y patrones más elaborados.

En 2001, la jugadora checa Martina Hingis incluiría un carácter innovador en el atuendo deportivo. En este caso, se trataría de incluir tejidos más ajustados aportándole mejor movilidad, además de una manga larga que permitiría guardar la temperatura corporal. El primer detalle lo incluiría Nike más adelante en las equipaciones de otros deportistas, como Rafa Nadal, junto a los pantalones piratas.

Desde entonces, la moda se ha hecho eco del interés mediático que proporcionan las tenistas. Por ello que muchas de ellas tengan la posibilidad de diseñar la ropa con la que jugarán, como por ejemplo Venus Williams o María Sharapova. Mientras que la primera muestra su lado más agresivo y provocador con escotes pronunciados y tejidos brillantes, la jugadora rusa es opuesta. Conocida por sus gritos, en su vestimenta encontramos tejidos vaporosos, volantes y un sinfin de detalles más propios de una fiesta que de un partido.

Venus Williams

María Sharapova

Ralph Lauren es, a día de hoy, el diseñador más vinculado al deporte, siendo el encargado de la vestimenta del cuerpo técnico en los torneos de Wimbledon y US Open. Si Giorgio Armani trataba a los actores de Hollywood como "el mejor escaparte de sus prendas", el diseñador americano se decantaría por el tenis para promocionar sus colecciones.

Equipación de los árbitros y recogepelotas de Wimbledon

Otro caso donde la vestimenta forma parte del reglamento deportivo es en la Copa Davis. Se trata del campeonato más importante por selecciones nacionales en tenis, donde cada equipo estipula los colores que portará a lo largo de todo el torneo. De no cumplir lo establecido recibiría una sanción económica...

Para leer el post original, en el blog de Lorena Coelho, Una Forastera en Barcelona, ¡pincha aquí!


viernes, 20 de agosto de 2010

mis jeans

Termino de saber que ya he perdido un poco más de 10 quilos en este mi propósito veraniego de adelgazar y volver a mi forma antigua. Después de años atrapada en un cuerpo que no era el mío, que no reconocía y con el cual no me identificaba, poco a poco, vuelvo a vestir mis antiguas y tan queridas ropas. 

Entre ellas, mis jeans favoritos. Como dicen Taís Araújo y Carolina Dieckmann en un anuncio televisivo de la marca de tejanos brasileña Marisa (ver enlace), “Los jeans son lo mejor que existe.”

Todo el script del anuncio es muy real y el hecho de que hagan de una conversación posible entre dos amigas un spot publicitario resulta muy interesante. Os lo copio aquí para que los que no entendéis el portugués (de Brasil) podéis saber de que va. “Está bien ser presumida. Ser mujer. Cuidarse. Pero existe una cosa común a toda nuestra generación que es una especie de infelicidad, por querernos parecer a las modelos de las revistas que hojeamos. Es importante entender que la modelo es ella [la que sale en las revistas], tú eres tú y yo soy yo. Tenemos que aceptarnos como somos.”, dice Taís, la morena y una de las actrices y modelos brasileñas más conocidas dentro y fuera del país. Carolina, la rubia y una actriz de culebrones también muy conocida, añade: “Pero la autoestima tiene todo que ver con el peso. Cuando no logramos meternos en nuestros jeans, dios mío, el mundo se hunde. Y todas tenemos esos jeans, esos que nos dicen cuando estamos en crisis. No es la báscula que nos lo dice, son los jeans. Los jeans son lo mejor que existe. Porque la báscula nos dice números, los jeans nos dicen medidas.”

Y, como yo hoy estoy muy muy contenta con esos mis jeans, decidí prestar tributo a una de las prendas estrella de la temporada.

Os dejo algunos de los looks tejanos que marcaron presencia en las pasarelas Primavera/Verano 2010 y que este año están por todas partes, enseñando las medidas de las mujeres.

De arriba hacia bajo, y de la izquierda hacia la derecha, las tendencias de la estación en denim:
- falda y jaqueta Louis Vuitton
- pantalón Kenzo
- pantalón D&G
- abrigo Louis Vuitton
- blusón Kenzo
- camisa D&G
- falda Stella McCartney
- pantalón Ralph Lauren
- falda y jaqueta Hervé Léger
- vestido Stella McCartney
- mono Ralph Lauren
- vestido Hervé Léger


domingo, 2 de mayo de 2010

por casa...

En el último post hablé de diseño inmobiliario, pero ¿de qué sirve tener una casa de diseño si no la podemos llenar de cosas fabulosas?

Como Giorgio Armani también otros costureros famosos tienen líneas de hogar, para que podamos (re)vestir nuestras camas o nuestras mesas con mucho estilo.

Por ejemplo, el italiano cuenta con un extenso catálogo de lámparas y muebles que van desde las camas, a los aparadores, pasando por los sofás, sillas y sillones. En todas sus obras el diseñador imprime su marca, y no lo digo apenas en un sentido figurado, sino que me refiero a que él imprime literalmente su logo en sus cojines, lámparas, tapetes, biombos o, incluso, en un par de mesas de canto que hizo en forma de G y de A. Yo personalmente me quedo con sus creaciones más sencillas. Como este sillón de esquina que es más minimalista pero a la vez muy original.

Otro modisto que crea piezas de decoración que gritan su nombre es Paul Smith. Sus ya bien conocidos conejitos se reproducen por una infinidad de objetos del cuotidiano. Y el inglés también diseña piezas de mobiliario, aunque en menor cantidad que Armani. El sillón huevo con rayas de colores es un ejemplo. De hecho, estas rayas son otra de las marcas del diseñador, que las imprime también en tazas, cojines, servicios de té o café, entre otros pequeños “bombones” domésticos. A parte de estos objetos, él tiene también un infinidad de piezas de decoración o uso personal. Algunas muy sorprendentes, como su colección de fotografías o de cepillos de dientes, y otras más normales. Bueno, ¡normales por decirlo de alguna manera! A mí me encanta este estuche en forma de cámara fotográfica que podemos utilizar para... A ver, ahora mismo no le encuentro ninguna utilidad, pero no por eso me gustaría dejar de tenerlo. En el peor de los casos, siempre sirve para guardar cosas.

Otra marca que abusa del color es Missoni. En la línea de hogar bien como en sus colecciones de ropa, la marca italiana apuesta en los tejidos exquisitos y en los estampados multi cromáticos. Sus propuestas tocan campos variados que van desde los pequeños objetos de decoración, como las velas o jarras en forma de ovillo de lana, hasta los muebles, principalmente aquellos que puedan ser tapizados, como sofás o cojines. Un fan de las creaciones de Missoni Home es Pedro Almodóvar que encargó algunas piezas para la decoración de una de las casas de su última película, “Abrazos Rotos”. Este reposa pies es una de las imágenes de marca de Missoni, que lleva años fabricando variedades de este tipo de puff con varias utilidades, y es mi pieza favorita de la actual colección. Por aquí también podemos ver claramente como, a pesar de la riqueza de colores, las piezas de esta submarca de la dinastía Missoni tienen mucha clase.

Lo mismo no puede ser dicho de las propuestas de Versace. La verdad es que esta otra marca italiana tiene un catálogo tan variado que podemos encontrar un poco de todo, pero su línea Heritage tiene tendencia para ser más bien kitsch y de gusto dudoso. En cambio, sus muebles Design son modernos y sobrios. Sin embargo, ¡nada que no pueda hacer otra marca de decoración! El punto intermedio y la máxima afirmación de originalidad, los aportan todos aquellos objetos o muebles que sean estampados. Porque las telas que Versace utiliza son ricas y coloridas, ideales para pequeños detalles decorativos que contrasten con una casa más sobria y sencilla. A pesar de eso, y de ser fan de los objetos de decoración kitsch, yo me decanto por esta silla. Quizás me haya llamado la atención exactamente por contrastar con el portfolio de posibilidades barrocas de la marca.

Otra marca que sorprende por la cantidad de floreados y el uso exagerado de los detalles es Ralph Lauren. De hecho sorprende incluso más. Porque en el caso de Versace, mirando sus creaciones de moda, podemos anticipar como serán sus piezas de decoración. Pero de la pena del diseñador norteamericano salen siempre prendas de ropa tan clásicas y casual que ver que en lo que respecta a la decoración Ralph Lauren se desmadra es una sorpresa, y ¡no de las agradables! Sin embargo me gustan mucho todos los objetos o muebles con inspiraciones de viajes. Como las mesas o asientos con cintas de cuero y hebillas que recuerdan a los antiguos baúles que se embarcaban para los grandes viajes. Las piezas que entran directamente en mi wishlist son estos taburetes, que sirven de mesa de apoyo, hechos de madera. Son austeros, naturales y muy conjugables. Otro de mis fetiches es el papel de pared de la marca. Pero bueno, no podía ser de otra manera, porque como ya todos saben papel de pared es una de mis debilidades.

A parte de las piezas que estas marcas de moda han creado para el sector de la decoración, también es una buena idea y puede resultar interesante “vestir” nuestro hogar con prendas de ropa de verdad. Hace una docena de años mi madre, por ejemplo, ha mandado enmarcar un pañuelo de seda de Trussardi donde se reproduce una obra de Caravaggio. Un cuadro único y un detalle decorativo de lujo que podemos conseguir con una infinidad de prendas, sólo hace falta arriesgar y dejar que nuestro hogar se contagie por la moda.


miércoles, 10 de marzo de 2010

cúbrete

Después de los días primaverales de la semana pasada, la reciente nevada en Barcelona me hizo volver a pensar en bajas temperaturas y me trajo a la memoria los abrigos de invierno. Y entre ellos está la prenda estrella del Otoño/Invierno: la capa de Chloé.

Este
must have de la temporada pasada vuelve ahora en una versión más ligera y fresca. Y la marca francesa no ha sido la única recuperando a este item intemporal en sus colecciones Primavera/Verano y Otoño/Invierno 2010/2011 (ver video). También Alexander McQueen, en su presentación póstuma de hoy y mañana en la Semana de la Moda de París, nos trae a las eternas capas (en la foto).

Echando un vistazo a la historia, nos damos cuenta que la
capa siempre ha estado presente. Utilizada primeramente por los hombres, esta prenda que se parecía casi con una manta era lo que permitía que su temperatura corporal se mantuviera estable en circunstancias de mucho frío y que les protegía del polvo, de la arena o de las bajas temperaturas nocturnas en zonas de deserto. Con el paso del tiempo la complejidad de su estructura (sin decoración es una de las prendas más fáciles de hacer) ha evolucionado y se han dado muchos nombres a la capa.

En los siglos XVI, XVII y XVIII las
capas fueron adoptadas también por las mujeres, que las veían más como una prenda funcional y respetable para utilizar fuera de casa que cómo un accesorio de moda. Todavía contaban con un diseño muy insipiente y poca originalidad en la elección de los materiales. Quizás por eso eran una imagen de marca de los hombres y mujeres del clero, de los militares o de las señoras mayores con poco interés por la moda.

Durante el signo XIX las
capas largas empezaron a ser vistas como la prenda perfecta para disfrazar embarazos, una práctica tan común en las clases altas de la época. Y en 1861, por ejemplo, en Inglaterra se introdujeron las capas hechas de tejidos más ricos y pesados para hacer frente al invierno riguroso.

Mirando la historia del hombre (o mejor dicho, de la mujer) y la historia de la moda, nos damos cuenta que siempre hemos estado cambiando nuestras mentes con relación a la largura de las ropas. ¿Lo prefiero largo o corto?, parece ser la eterna duda. Las
capas no han escapado a estas incertidumbres y en el siglo XIX se han quedado cortas… Y también más entalladas. El corte masculino ha sido gradualmente remplazado por líneas más femeninas y nuevos detalles. A las capas abiertas delante se añadieron cierres o tela extra que tapara los escotes, protegiendo del frío y de las miradas indiscretas.

Durante la
Belle Époque las capas eran apenas más un detalle de un conjunto de cosas excesivamente ornamentadas y coloridas, que reflejaban el estado de espíritu de la sociedad. Los libros de etiqueta aconsejaban que las señoras se compraran 2 o 3 modelos de capas para utilizar por la noche. Todas cortas, ¡eso sí! A partir del inicio del siglo pasado, las capas largas ya casi no se utilizaban.

En esta época empezaron también los cruces entre las
capas y los abrigos. Las nuevas capas tenían un corte oriental y detalles occidentales, estaban confeccionadas con un nuevo conjunto de tejidos y llevaban detalles en pelo, volantes o cuello alto.

En los años 20, con el comienzo de la Guerra, las
capas cortas se han puesto de moda entre las enfermeras, que querían protegerse del frío de los hospitales pero sin perder la libertad de movimientos. Las capas un poco más largas o por la rodilla se han "costumizado" y apareció una nueva versión que se ataba a un lado, casi como los vestidos en forma de sobre de Diane Von Furstenberg. En los años 30 y 40 las capas cortas eran una exclusividad de una elite con buen gusto e invitación garantizada a todas las fiestas; la prenda ideal para utilizar sobre vestidos con las espaldas abiertas. En los 50 aparecían las capas con un diseño muy simple porque se enriquecieron los tejidos con los cuales estaban hechas. En los 60 las capas fueron sustituidas por las estolas, que se utilizaban alredor del cuello para proteger esta área sensible, y en los 70 fueron definitivamente puestas de parte y reemplazadas por los ponchos de croché o en telas rústicas y étnicas. Hasta ahora.

En el pasado Otoño/Invierno han vuelto con fuerza y aún más estilo. Diseñadores como
Ralph Lauren han arriesgado con modelos de croché y cuello de cuero y hebillas. Y Chlóe con modelos de color terráqueos en lana gruesa, creando sin saberlo un nuevo fetiche. El golpe de creatividad resultó y esta temporada varias marcas nos proponen que volvamos a sacar a las capas del armario. Incluso Serena van der Woodsen, la joven fashionista que protagoniza la serie americana Gossip Girl no pudo resistirse y, en el primer episodio de la temporada postnavidades, sale de fiesta de capa y stilletos.


miércoles, 24 de febrero de 2010

¿tu ego es proporcional a tu talla?

Terminó ayer la 51ª edición de la pasarela Cibeles, en Madrid. Con el título de Ego, esta muestra hizo una vez más justicia a su historia reciente y apostó por tener a chicas con curvas desfilando.

En 2007 la organización del evento chocó el mundo de la moda al hacer público su principio de no contratar a modelos que no tuvieron un índice de masa corporal mínimo. Los antes tan codiciados 90-60-90 eran considerados entonces la nueva gordura. Y esta dictadura no sólo se hacía sentir en los desfiles de moda; arrastradas por la tendencia de las pasarelas iban las marcas de ropa masificadas, llegando a un punto de no vender ropa más allá de las tallas 42 o 44. No tan lejos han quedado los tiempos en que Morgan, Mango o Sisley no hacían prendas grandes y hoy, en muchas tiendas, todavía no encontramos tamaños XL o XXL. "Para las que visten estas tallas existen tiendas especializadas", será siempre la excusa, sin embargo en estas tiendas dichas especializadas el tamaño y el estilo parecen no ir de la mano.

¿Por qué no podemos tener a ambos en una misma prenda? La discusión estaba lanzada y las respuestas han llegado de varios sectores de la sociedad, entre ellos del Ministerio de la Sanidad. Que actualmente el tema de las tallas esté “regulado” o sea incluso punible en algunos países no significa que esté resuelto. Un ejemplo de eso son los últimos intentos de campañas publicitarias hechos por Ralph Lauren.

El pasado mes de octubre el diseñador americano ha sido demandado por utilizar el Photoshop para retocar una foto de Fillipa Hamilton en una publicidad de la marca. La modelo llevaba siete años trabajando con Ralph Lauren y en abril de 2009 ha sido dispensada por ser considerada “demasiado gorda” para caber en sus ropas. Sólo unas semanas después, la marca volvió a “adelgazar” una modelo en una publicidad que se podía ver en su página web australiana. Valentina Zelyaeva, ya de por si delgada, en la imagen final resultaba cadavérica e incluso fea.

Ralph Lauren y los demás diseñadores no hacen más que disculparse, contestan que sólo intentan acompañar a la tendencia, señalan a las Barbies de nuestra infancia como las principales culpables de esta obsesión, pero siguen produciendo para una elite. Y no se trata de una elite económica, porque eso siempre será así, si se produce menos o manualmente es normal que el precio aumente y sólo una minoría más adinerada pueda acceder a determinadas prendas. Sin embargo, producen también para una elite opulenta "físicamente"; para una minoría de mujeres que visten la talla 2 (el equivalente americano a la 34 española, esta es la talla en la que se hacen los samples o probadores que las modelos utilizan en los desfiles). Y lo más paradojo de la situación es que si tienes más dinero, más y mejor puedes comer, luego más gorda tenías que estar. Históricamente siempre ha sido así. Los gordos eran los reyes, los padres, los aristócratas, no la gente del campo que casi no podía comer y que trabajaba de sol a sol.

¿En qué momento del pasado reciente la gordura dejó de ser hermosura? En los años 60 modelos como Twiggy y diseñadoras como Mary Quant, que empezó diseñando su propia ropa porque tenía dificultad en encontrar prendas para su tipo de cuerpo, hicieron historia, pero no han tenido el poder de cambiar los canones. En la década de 80 y 90 las diosas eran modelos con piernas y culo, como Claudia Schiffer, Christy Turlington o Carla Bruni.

Mirando hacia atrás nos damos cuenta de que puede que esta tendencia haya empezado con Kate Moss, una modelo delgada, pero que lo es por naturaleza. Tanto su altura como su peso han logrado romper los standards y la pequeña Kate se ha ganado un lugar en las pasarelas, que hasta entonces estaban concebidas para las mujeres altas y con un peso mediano. Con ella la realización del sueño que tenían las modelos bajas de poder acceder a la pasarela estaba más cercana, pero se ha sacrificado a las modelos menos delgadas. Kate empezó una nueva moda y la industria la siguió, contentos por poder cambiar un poco los patrones, por probar algo nuevo.

Ahora las modelos buscadas tenían algo de "katemossiano" en ellas. Y, cuando no lo tenían, lo inventaban. Muchas modelos naturalmente no tan delgadas como Kate empezaron regímenes locos y milagrosos en la esperanza de así ganar ese qué que les faltaba... o, en este caso, de perderlo. Durante años la industria se autoconvenció de que no "estaban preparados para modelos por encima del peso normal". Las voces de la sociedad pedían todo lo contrario, modelos menos delgadas se esforzaban por entrar en el medio y, sin embargo, nadie podía más que el “corsé” de la delgadez.

En el concurso norteamericano America's Next Top Model (ANTM) idealizado y presentado por la ex-modelo Tyra Banks, también ella ahora visiblemente menos delgada, se dijo varias veces: "we're not ready for a plus-size model" (no estamos preparados para una modelo con un peso por encima de la media). La voz que más veces lo afirmó fue la de la séptica y varias veces operada Janice Dickinson, una de las primeras modelos internacionalmente conocidas que para no perder parte de su esplendor ha pasado varias veces por el quirófano. El peso medio a que se refería Janice era lo que marcaban las distintas marcas en ese momento, porque al final son las marcas las encargadas de contratar a las modelos para desfilaren, pero no el peso medio de las mujeres en EEUU. Ni en otras partes del mundo, pero en EEUU ¡aún menos! Y en su 10ª edición Whitney Thompson, una americana típica, ha logrado ganar el concurso. El premio le permitió firmar un importante contracto con Covergirl, una marca de cosmética que está para los norteamericanos como L'Oréal para los europeos, y agenciarse con Elite Model Management.

Whitney sigue trabajando hasta hoy y, lo más importante, es una inspiración para las jóvenes norteamericanas que como ella tienen un cuerpo (a)normal. También a partir de su victoria le surgió a la producción de ANTM la idea de hacer un concurso similar para jóvenes curvilíneas, The Fiercely Real Teen Model Search.

Esta joven modelo ha logrado cambiar los criterios de la industria de la moda, por lo menos en EEUU. Los responsables de los castings de la 45ª Edición de la Cibeles Madrid Fashion Week también han logrado cambiarlos, en España. En el Reino Unido el pasado mes de octubre, Mark Fast se ha encargado de hacer lo mismo. Al llamar para desfilar a una bellísima y nada delgada Hayley Morley volvió a poner el dedo en la herida. Hayley desfiló sin pudor con modelos de rede, totalmente transparentes, que enseñaban sus senos y sus curvas.

Por todo el mundo se hacen eco de estas iniciativas y, poco a poco, las modelos con los tradicionales 90-60-90, o incluso más, vuelven a las pasarelas. Crystal Renn y Lizzie Miller son ejemplos de modelos que se ven sanas. Desfilan, salen en las revistas, anuncian productos y parecen estar cómodas en “sus zapatos”. Sus cuerpos se parecen más con el de la mayoría de las mujeres del mundo y eso a las consumidoras nos gusta. Estas chicas no persiguen a un "ideal" imposible; no pasan un mensaje de sacrificio ni de privaciones múltiplas. Son libres y únicas en sus estilos y cuerpos.


Aparte del sector de las pasarelas, que en los varios desfiles del pasado mes de octubre hizo un homenaje a los cuerpos femeninos (veamos el ejemplo de la foto, el desfile de Dolce & Gabbana, donde se pasaron prendas que recordaban a las pin ups de los años 40), también las portadas y reportajes de las revistas empiezan a dejar un poco apartadas a las modelos niñas, lolitas con brazos y piernas aún desarrollándose, y se vuelven hacia la modelo mujer con curvas y pecho, en la cual la mujeres normales nos vemos reflejadas.