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viernes, 10 de septiembre de 2010

otra perspectiva

En los últimos meses, con sus portadas, Vogue Italia las clava. Este mes han elegido dar relieve a Miranda Kerr, la modelo australiana que últimamente está por todas partes (también es portada del numero de Vogue España de septiembre). Y lo han hecho literalmente. 

La portada y todo el spreed en el interior de la revista están en 3D. Para ver a Miranda la lectora, o el lector (porque yo conozco a uno que otro que se haría inmediatamente fan de las revistas de moda si supiera que traen reportajes como este), tienen que recurrir a las viejas gafas de papel con una lente en verde y otro en rojo. Pero, antes de que empecéis a buscar en los cajones las gafas que habéis traído de ver a Avatar o a Alicia en el País de las Maravillas, os doy una buena noticia: dentro de Vogue vienen unas.

En este reportaje inusitado, a pesar del merito de la modelo, que durante la sesión de fotos ha saltado, bailado, se ha doblado hasta limites impensables y redoblado en esfuerzos para cumplir las exigencias del storyboard, hay que aplaudir también a Steven Meisel por unas fotos que derrochan sensualidad. Y, además, al equipo de marketing de Vogue Italia, que con esta portada tan original (es la primera vez que se hace algo así en la historia de las revistas de moda) ha logrado ofuscar a la polémica portada de Vogue Homme Japón.

Del otro lado del mundo han decidido poner en la portada de su edición masculina a Lady Gaga desnuda y con el cuerpo cubierto de carne cruda. La opción estética elegida por el equipo de Vogue Homme Japón no pudo dejar de chocar a algunos y de encender los ánimos de otros.

PETA, la organización que defiende el tratamiento ético de los animales, que ya le tiene a Lady Gaga en el punto de mira por otros incidentes, como vestirse de oso polar en el video de Bad Romance, ya dijo de su justicia. “El trabajo de Lady Gaga es hacer cosas descabelladas; esta es apenas una más, principalmente si tenemos en cuenta que la carne es algo que debemos evitar poner en nuestro cuerpo”, han dicho.

Criticas semejantes se mereció Tyra Banks por, en 2008, poner las modelos de la 10 entrega de su concurso America’s Next Top Model en situación idéntica. “No importa como sea presentada, la carne de un animal torturado siempre será carne de un animal torturado. Carne es sinónimos de sangre y sufrimiento, o sea que si era ese el look que buscaban lo han logrado”, explican.

Polémicas aparte, y a pesar de la intensa desnudez presente también en el reportaje de Vogue Italia, el resultado no tiene nada que ver con el conseguido por los compañeros japoneses. Vision of femininity hace justicia al nombre que le han dado y presenta a una bonita y serena Miranda, al cuadrado (si no utilizamos las gafas). Y, más importante, le rindió a la revista italiana mucha publicidad de la buena.



domingo, 14 de marzo de 2010

modelos actrices

Hace exactamente una semana se entregaron los premios a las mejores actrices. No las más guapas, ¡las más talentosas! Y aunque algunas de las candidatas sean mujeres muy guapas, ambas cosas parecen no ir de la manos. Sino veamos el ejemplo de algunas modelos que se aventuraron en las lides del cine…  y ni siempre se salieron bien.

Una de las primeras películas de que me acuerdo con modelos, que ya lo eran antes de estrenarse como actrices, es Richie Rich. Un flop de taquilla protagonizado por Macaulay Culkin donde podíamos ver a Claudia Schiffer en el papel de su profesora de aeróbica. Una película hueca, que pretendía pasar un mensaje sobre los niños que se sienten solos a pesar de tenerlo todo pero que la única visibilidad que logró la debe a la participación de Claudia. La rubia del momento cobró un cachet ridículamente grande para la época y para los 10 minutos que aparecía en la pantalla (eso sí, salía en leggings y body, enseñando cuerpazo), generando con eso la mayoría de la publicidad que tuvo la película.

Estábamos en 1998 cuando estrenó la 27ª película de Woody Allen donde se podía ver a un aún casi desconocido Leonardo DiCaprio y a Charlize Theron, una modelo que empezaba a dar sus primeros pasos como actriz. A pesar de la poca importancia de esta cinta en el conjunto de la obra del directo newyorkino, la participación de Charlize se hizo notar y a partir de entonces la modelo empezó a tener más y más propuestas para representar.

Una aventura que, pensaba ella, era apenas una fuente más de ingresos fue tomando nuevas proporciones y hoy la actriz (logró apagar su pasado como modelo de la memoria de los espectadores y fans de cinema) puede enorgullecerse de tener en alguna estantería de su casa a una estatuilla dorada que la Academia le dio en 2003 por su desempeño en Monster.

Charlize es quizás el mejor (y único) ejemplo de una modelo que se transformó en una actriz de éxito. No muchas modelos pueden decir lo mismo. A pesar de haber sido varias las que probaron un carrera como actriz.

Las razones para tales intentos no están muy claras. No habrá sido seguramente por falta de dinero, ni de visibilidad. Entonces ¿por qué razón se aventuraron estas modelos en una profesión que no es la suya? Quizás por necesidad de saber que existe algo más que les garantice algunos ingresos después de terminado su tiempo como modelos. O quizás porque algún director ávido por publicidad fácil las arrastró para representar un papel en su película. Sean cuales sean las verdaderas razones, lo cierto es que a pesar de trabajaren con su cuerpo y rostro diariamente, de tener que saber exactamente como comunicar determinada emoción a través de ellos, ninguna modelo parece saber muy bien comunicarse cuando abre la boca ante una camera de cinema.

Muchas han sido las que lo han intentado. Milla Jovovitch la que más. Empezó en 1991 con un papel principal en la segunda entrega de Blue Lagoon (Return to the Blue Lagoon) y no logró superar a una inolvidablemente dulce Brooke Shields. Se siguieron participaciones en The Fifth Element y The Messenger: The Story of Joan of Arc, una película que no me disgustó del todo.

Laetitia Casta no tuvo tanta visibilidad. En Astérix et Obélix contre César apenas se hizo notar como Falbala y, en mi opinión, hubiera hecho mejor quedándose (sólo) como musa inspiradora de La République francesa.

En 2000 fue la vez de Tyra Banks probar su suerte. Después de varios pequeños papeles en película seudo-cómicas, la modelo logró representar a Zoe, una de las camareras del bar Coyote Ugly.

Más recientemente ha sido Gisele Bündchen quién se puso en la piel de Serena, una de las colaboradoras de Miranda Priestly en The Devil wears Prada. Peor que su prestación, que tuvo tanto de inconsistente como de corta, es su acento. Que incluso a mi, que soy portuguesa y se supone que hablo el mismo idioma que Gisele, se me hizo difícil entender lo que decía en inglés. Sin embargo, Gisele ya puede contar a su hijo bebé que participó en una película que jamás será olvidada, al menor por las fashionistas.

Dos años antes de una pequeña participación en esta misma película, haciendo de si propia, Heidi Klum ya había arriesgado en algo más visible. Ella Enchanted, una película de Disney también protagonizada por Anne Hataway, fue la oportunidad encontrada por la modelo alemana para enseñar sus cualidades como actriz. Heidi dio vida a Brumhilda pero ni siquiera logró tener su nombre en el cartel de esta historia para niñas (y algunos niños también).

Las más recientes incursiones de modelos en el mundo de las actrices son protagonizadas por Lily Cole, que representa a la rebelde Valentina en la bella y onírica película The Imaginarium of Doctor Parnassus, y por Liya Kebede que da vida a una compañera de profesión en Desert Flower, una película de la cual ya hablé en este blog.