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lunes, 18 de marzo de 2013

el fenómeno blogger


Al final del mes pasado se dio una situación en la blogesfera portuguesa que creo que es muy significativa de lo grande que se ha vuelto este fenómeno y que yo no quisiera dejar pasar sin un comentario. Situaciones como esta son causa y consecuencia del hecho de que yo no escriba en The Closet tan a menudo como me gustaría. Sino veamos…

“A Pipoca mais doce” (que traducido literalmente significa algo como “La Palomita más dulce”) es el nombre de uno de los blogs más leídos en Portugal. Su autora, Ana Garcia Martins, tiene libros publicados incluso y su blog tiene el respaldo de uno de los motores de búsqueda más famosos de Portugal, sin embargo, Ana Garcia parece no darse cuenta del poder de sus palabras, del alcance que los bloggers podemos tener y, por eso, de lo consecuentes y profesionales que debemos ser.

El pasado día 24 de Febrero, tras la ceremonia de los Oscars, Ana Garcia no quiso dejar de dar su opinión sobre los trajes de las invitadas y a medida que estas iban pisando la alfombra roja en su blog, “A Pipoca mais doce”, la autora iba emitiendo sus opiniones. Si yo no supiera que está embarazada pensaría que estaba borracha porque el tono de sus comentarios es eso lo que daba a entender. La poca profundidad de sus opiniones y la falta de contraste de la información han hecho con que por el camino Ana Garcia haya ofendido una joven (que además es portuguesa) que sufre de un cáncer en la clavícula y que fue llevada a la alfombra roja de los Oscars por la fundación Make-a-Wish, que le quiso dar la oportunidad de realizar uno de sus sueños.

Dicha falta de profundidad es evidente en otras entradas que la autora ha ido subiendo esa misma noche y todo lleva los lectores a concluir que en ningún momento se ha dado siquiera a la molestia de parar 5 segundos para contrastar la información en IMDB o siquiera ha mirado la ceremonia de recepción de los invitados en la alfombra roja. Y con esta “metedura de pata” de Ana Garcia (que la chica intentó ocultar, borrando la entrada de su blog y publicando un pedido de disculpas en su lugar) vuelve a la orden del día el tema de los bloggers y de su importancia. Lo que se transformó en fenómeno por valores como la independencia, libertad, pureza de comentarios está hoy totalmente contaminado con la mayoría de los bloggers aceptando ser “comprados” por las marcas para emitir sus juicios en sus espacios. Y más allá… por la falta de profesionalidad.

Yo por mi parte, porque soy blogger sólo en mis ratos libres y periodista de corazón y profesión, prefiero publicar textos menos a menudo pero con más calidad. ¡Y es justamente por eso que hace mucho que no escribía aquí! Porque cada texto que veis requiere, entre búsqueda, contraste y corrección, más o menos unas 5 horas de trabajo. Tiempo de que yo últimamente no dispongo. Por eso prefiero callarme a decir tonterías, como las que dijo Ana Garcia que, además, puedan hacer daño a terceras personas.

Sin embargo, prometo que intentaré venir aquí más a menudo y contaros un poco sobre todas las cosas interesantes que he visto, hecho y aprendido últimamente. Eso sí, sin nunca perder la profundidad de lo que digo y la calidad de la información de vista. 

miércoles, 26 de mayo de 2010

ícono de estilo

En Londres, en el Museo Victoria & Albert, estará patente hasta el día 26 de septiembre una exposición que combina alta costura, glamour de cine e historias de princesas. ¿Ya podéis imaginar de qué va, verdad?

Grace Kelly (1929-82) fue una de las mujeres más fotografiadas del siglo XX (título que cargan hoy en día sus hijas y nietos) y una actriz de gran proyección, musa de directores como Alfred Hitchcock. En 1953 se ganó un Globo de Oro y en 1955 un Oscar, por su interpretación en la película Mogambo. Aparte fue también Princesa de Mónaco.

En abril de 1955, en un desplazamiento a Cannes, con motivo del Festival de Cine, conoció el Príncipe Rainier. Un año después el monarca anunciaba oficialmente su noviazgo con la actriz. De EEUU para la Europa trajo todo su encanto y un sentido estético muy fuerte, por eso no es raro que pronto se haya identificado con las creaciones de los diseñadores franceses del momento.

En esta muestra se recogen, a través de la analice de su guardarropa, cuatro décadas de la vida de Grace Kelly y las varias facetas de este ícono de estilo.

Veremos como trabajaba de cerca con aquellos que diseñaban su vestuario en las películas y les daba sugerencias o como, dentro y fuera de la pantalla, era una perfecta embajadora de la moda y de los modistos norteamericanos. Siempre que utilizaba determinado vestido para ir a un evento, al día siguiente los grandes almacenes empezaban a venderlo como “el look de Grace Kelly”. Y los fans no resistían a imitarla.

Grace Kelly, que en sus películas casi siempre interpretaba papeles de mujeres de clase alta o incluso pertenecientes a la realeza, empezó a ser considerada una verdadera “princesa de Hollywood” cuando el heredero de una de las monarquías más antiguas del mundo le pedió su mano. Y, aunque haya querido/tenido que abdicar de su carrera, hizo su última aparición en una película de MGM el mismo día de su boda. Los preparativos para las ceremonias, tanto religiosa como civil, y el momento del “¡Sí quiero!” han quedado registrados en la lente de las cámaras de la produtora. Esto contribuyó para que las que vivimos hoy podamos ser testigos de una boda que ocurrió en abril de 1956 y para enriquecer el “fenómeno Grace Kelly”, que nunca más se apagó.

Su visibilidad la utilizó para apoyar públicamente a causas sociales y culturales. Para este nuevo papel, bien como para el de mujer y madre, tuvo que adoptar su guardarropa. Solía decir: “Nuestra vida dicta que vestuario debemos utilizar. Creo que es importante primero ver si tu personalidad cabe en las ropas y sólo después ver si cabe tu cuerpo”. En este período las creaciones que le “encajaban” mejor eran las de Dior, Balenciaga, Givenchy y Yves Saint Laurent.

Como actriz o princesa, ¡siempre se mantuvo fiel a su estilo! Esto le rindió homenajes en vida y también póstumas de diseñadores tan conocidos como Hermés, que creó un bolso de mano con su nombre, o de Vera Wang, quién diseñó una colección entera de vestidos de novias inspirada en el atuendo que Grace Kelly utilizó en su boda.

Sus ropas y la importancia que desempeñaron en las distintas épocas de su vida pueden ser vistas en esta exposición patrocinada por Van Cleef & Arpels, que presta así tributo a la familia real monegasca y a una “amistad” antigua que empezó con el anillo de diamantes y perlas que Rainier encargó a la marca por ocasión del pedido de noviazgo.

La muestra incluye también otras actividades, como talleres de dos días de patronaje o de sombrería de alta costura, cada uno con un precio extra de 240 libras (más o menos 280 euros).


lunes, 26 de abril de 2010

diseñadores premiados

El jueves pasado terminó más una edición del concurso/ reality Project Runway. Esta vez, a pesar de toda la creatividad y detallismo demostrados por Emilio Sosa durante toda la séptima temporada, el dominicano no logró sorprender y perdió para su frenemy Seth Aaron Henderson (en la foto). Una derrota y una victoria muy justas que no hacen más que dejar al descubierto que en la moda nada está garantizado.

Por ejemplo, a lo largo de las temporadas pasadas de Project Runway yo me hice fan y defendí mentalmente a muchos diseñadores que se han quedado por el camino. Algunos de ellos, como Chris March, son actualmente buscados por divas del cine o de la música para vestirlas. Meryl Streep es una de las mecenas de Chris y este año, incluso, llevó una creación suya a la ceremonia de los Oscars.

Pero no apenas Chris March merece nuestra atención. Aunque la primera temporada la haya ganado un justo vencedor, me hubiera gustado ver al divertidísimo Austin Scarlett en Bryant Park. Pero quizás como diseñador, a pesar de su buen gusto y excentricidad, él no tenía madurez suficiente. Analizando las siguientes entregas tampoco termino de estar de acuerdo con algunas decisiones de los jueces. Ya sé, ya sé, ¿quién soy yo ante Nina Garcia, Michael Kors o Heidi Klum? Una simple bloggera; sin embargo creo que los tres han dejado pasar a varios talentos.

En la segunda temporada me encantaban las creaciones de Nick Verreos. De hecho hoy en día el diseñador es conocido por su blog de crítica de moda y por sus comentarios en distintos programas televisivos. A la final llegó otro de mis favoritos, Daniel Vosovic, pero la verdad es que se podía ver en las creaciones del joven trazos característicos de un proyecto de estudiante recién salido de la universidad y Heidi ha tenido que decirle “auf Wiedersehen".

En la tercera temporada, para gran pena mía, Keith Michael no supo hacer las cosas bien y fue expulsado del concurso. Cuando digo que no supo hacer las cosas bien no me refiero a lo que hacia en el maniquí sino a lo que hacia fuera del set. El concursante, uno de los favoritos para estar en el podium, infringió las reglas de la competición y llevó para el hotel algunos libros de patronaje. En el momento que Tim Gunn le confrontó dijo nunca haberlos utilizado, sin embargo su actitud de vencedor por anticipado pudo más que él y el hallazgo de los libros sólo fue la gota de agua. En esta edición no puedo dejar de recordar a la finalista Laura Bennett, una arquitecta con muy buen gusto y conocimientos de estructuración que casi casi ganó el gran premio.

En la temporada siguiente hubo pocas sorpresas. Christian Siriano fue el vencedor incontestable. Su juventud (era el más joven concursante de Project Runway hasta la fecha) y fresca creatividad lo conquistaron todo. Sin embargo, mi corazón se quedó con Jillian Lewis. Su amabilidad y sus creaciones románticas, que tenían como marca los pliegues impecablemente hechos, merecían algo más. La consagración llegó un poco más tarde cuando, en una prueba post-programa, la producción pidió a los concursantes que crearan tres looks para que fueran votados online y la diseñadora se reveló la favorita del publico.

Esta fue también la edición en la que Cris March participó y en que Jack Mackenroth tuvo que abandonar la competición por una infección en la cara relacionada con su SIDA. Su salida posibilitó que el protégé de Meryl Streep, eliminado en el desafío anterior, pudiera volver a la Parsons.

La quinta entrega terminó con apenas mujeres enseñando lo que valían en la semana de la moda de Nueva York. Y aunque Leanne Marshall haya salido vencedora, Kenley Collins se llevaba mi voto. La forma genial como ella usaba y abusaba del color contrastaba con la simplicidad de las creaciones de la otra diseñadora. Sin embargo los volantes de Leanne han podido más. La actitud de niña mimada tampoco ayudó a Kenley, que durante la apreciación final fue acusada por los jueces de inspirarse en otros diseñadores.

En la penúltima temporada también fue muy bien entregado el premio, a Irina Shabayeva. Sin embargo, han dejado escapar a promisorios artistas como Althea Harper, con su talento para el punto, a Carol Hannah Whitfield, un verdadero genio a la hora de crear bonitos vestidos de ceremonia, y a Ra'mon-Lawrence Coleman, un médico con sueños de diseñador y con algo de Hervé Leger en sus creaciones. Este último, en mi opinión, fue dispensado en una fase demasiado prematura de la competición. Una pena que los espectadores no hayamos podido ver un poco más de lo que podría llegar a crear.

El la temporada que terminó la semana pasada, la gran injusticia la han cometido con Jay Nicolas Sario. A pesar de que en su colección final haya presentado propuestas mucho más complejas e interesantes que las de su competidora directa, Mila Hermanovski, no logró convencer y perdió la oportunidad de pisar la pasarela de Bryant Park. Una concursante que también prometía mucho, pero que ha salido por su propio pie, desmotivada tras semanas sin ganar ningún desafío ni escuchar ninguna critica positiva de los jueces, ha sido Maya Luz.

Así se prueba que los “vencedores” en esta área dependen siempre de los ojos de quién mira.


domingo, 14 de marzo de 2010

modelos actrices

Hace exactamente una semana se entregaron los premios a las mejores actrices. No las más guapas, ¡las más talentosas! Y aunque algunas de las candidatas sean mujeres muy guapas, ambas cosas parecen no ir de la manos. Sino veamos el ejemplo de algunas modelos que se aventuraron en las lides del cine…  y ni siempre se salieron bien.

Una de las primeras películas de que me acuerdo con modelos, que ya lo eran antes de estrenarse como actrices, es Richie Rich. Un flop de taquilla protagonizado por Macaulay Culkin donde podíamos ver a Claudia Schiffer en el papel de su profesora de aeróbica. Una película hueca, que pretendía pasar un mensaje sobre los niños que se sienten solos a pesar de tenerlo todo pero que la única visibilidad que logró la debe a la participación de Claudia. La rubia del momento cobró un cachet ridículamente grande para la época y para los 10 minutos que aparecía en la pantalla (eso sí, salía en leggings y body, enseñando cuerpazo), generando con eso la mayoría de la publicidad que tuvo la película.

Estábamos en 1998 cuando estrenó la 27ª película de Woody Allen donde se podía ver a un aún casi desconocido Leonardo DiCaprio y a Charlize Theron, una modelo que empezaba a dar sus primeros pasos como actriz. A pesar de la poca importancia de esta cinta en el conjunto de la obra del directo newyorkino, la participación de Charlize se hizo notar y a partir de entonces la modelo empezó a tener más y más propuestas para representar.

Una aventura que, pensaba ella, era apenas una fuente más de ingresos fue tomando nuevas proporciones y hoy la actriz (logró apagar su pasado como modelo de la memoria de los espectadores y fans de cinema) puede enorgullecerse de tener en alguna estantería de su casa a una estatuilla dorada que la Academia le dio en 2003 por su desempeño en Monster.

Charlize es quizás el mejor (y único) ejemplo de una modelo que se transformó en una actriz de éxito. No muchas modelos pueden decir lo mismo. A pesar de haber sido varias las que probaron un carrera como actriz.

Las razones para tales intentos no están muy claras. No habrá sido seguramente por falta de dinero, ni de visibilidad. Entonces ¿por qué razón se aventuraron estas modelos en una profesión que no es la suya? Quizás por necesidad de saber que existe algo más que les garantice algunos ingresos después de terminado su tiempo como modelos. O quizás porque algún director ávido por publicidad fácil las arrastró para representar un papel en su película. Sean cuales sean las verdaderas razones, lo cierto es que a pesar de trabajaren con su cuerpo y rostro diariamente, de tener que saber exactamente como comunicar determinada emoción a través de ellos, ninguna modelo parece saber muy bien comunicarse cuando abre la boca ante una camera de cinema.

Muchas han sido las que lo han intentado. Milla Jovovitch la que más. Empezó en 1991 con un papel principal en la segunda entrega de Blue Lagoon (Return to the Blue Lagoon) y no logró superar a una inolvidablemente dulce Brooke Shields. Se siguieron participaciones en The Fifth Element y The Messenger: The Story of Joan of Arc, una película que no me disgustó del todo.

Laetitia Casta no tuvo tanta visibilidad. En Astérix et Obélix contre César apenas se hizo notar como Falbala y, en mi opinión, hubiera hecho mejor quedándose (sólo) como musa inspiradora de La République francesa.

En 2000 fue la vez de Tyra Banks probar su suerte. Después de varios pequeños papeles en película seudo-cómicas, la modelo logró representar a Zoe, una de las camareras del bar Coyote Ugly.

Más recientemente ha sido Gisele Bündchen quién se puso en la piel de Serena, una de las colaboradoras de Miranda Priestly en The Devil wears Prada. Peor que su prestación, que tuvo tanto de inconsistente como de corta, es su acento. Que incluso a mi, que soy portuguesa y se supone que hablo el mismo idioma que Gisele, se me hizo difícil entender lo que decía en inglés. Sin embargo, Gisele ya puede contar a su hijo bebé que participó en una película que jamás será olvidada, al menor por las fashionistas.

Dos años antes de una pequeña participación en esta misma película, haciendo de si propia, Heidi Klum ya había arriesgado en algo más visible. Ella Enchanted, una película de Disney también protagonizada por Anne Hataway, fue la oportunidad encontrada por la modelo alemana para enseñar sus cualidades como actriz. Heidi dio vida a Brumhilda pero ni siquiera logró tener su nombre en el cartel de esta historia para niñas (y algunos niños también).

Las más recientes incursiones de modelos en el mundo de las actrices son protagonizadas por Lily Cole, que representa a la rebelde Valentina en la bella y onírica película The Imaginarium of Doctor Parnassus, y por Liya Kebede que da vida a una compañera de profesión en Desert Flower, una película de la cual ya hablé en este blog.


lunes, 8 de marzo de 2010

and the Oscar went to...


Los Oscars empezaron y si en algunos casos las elecciones de las estrellas parecen 100% acertadas en otros parecen un crimen contra la moda.

Zoe Saldana en mi opinión se lleva la estatuilla dorada de la alfombre roja por su Givenchy lila, un vestido que yo en uno de los posts pasados dije ser perfecto para este evento y preví que desfilaría hoy en la entrada del Kodak Theatre.

Mery Streep a quién a mi me hubiera quizás gustado ver con el mono champagne de Valentino estaba igualmente genial. En blanco, con un modelo abierto delante y con un detalle que muchos vestidos en esta ceremonia parecen tener: un nudo o algún efecto en la tela que viene de la parte de arriba de la prenda, en la cintura se confunde o pasa por debajo de un cinturón o faja que defina esta zona del cuerpo, y que luego sigue serpenteando tronco abajo y cae hasta los pies o hasta perderse en el medio de las obras de arte que son algunos de estos vestidos. Lo vimos en este vestido de Meryl y también en los modelos elegidos por Anna Kendrik, Mariah Carey o Elizabeth Banks.

Otra actriz que marcó puntos y cumplió con todas las reglas que los estilistas decreataron para este evento fue Vera Farmiga. De color cereza intenso en un vestido palabra de honor todo él de volantes plisados, la protagonista de Up in the Air consiguió hacer girar todas las miradas hacía ella.

Quién también se hizo notar por el punto de creatividad aportado a una alfombra roja tan seria y “bien comportada” fue Carey Mulligan. Con su vestido lleno de mini tenedores, cucharas y tijeras colgando sobre un fondo de azul oscuro, evocando de esta manera graciosa a una noche de cielo estrellado, la joven actriz de Una Educación sorprendió por el sentido de humor.

Igualmente bellísima estaba Amanda Seyfried, en un vestido palabra de honor color perla de tule y pequeños brillantes incrustados. Un vestido muy parecido con el Armani Privé que tan sólo hace unos días yo dije que me gustaría ver en este evento. El vestido de la modelo y actriz es un ejemplo de una tendencia muy fuerte en esta ceremonia: los escotes palabra de honor. También Penélope Cruz, Charlize Theron y Kristen Stewart arriesgaron con vestidos del mismo estilo.

Otras grandes apuestas de esta noche fueron los escotes con sólo un tirante o un hombro. Tina Fey optó por un vestido negro así. Sigourney Weaver y Queen Latifah también. Todos con detalle en la cintura. Y también los vestidos medio transparentes o color carne, con aplicaciones de cristales y brillantes que dispensaban cualquier accesorio, como el de Sandra Bullock, Cameron Diaz o Miley Cyrus.

Esta joven actriz que el año pasado se llevó el premio a la peor vestida, sino la peor una de las peores, hoy trajo a los Oscars un vestido que es todo un acierto. Un vestido en color amarillo pálido, con brillantes bordados y un corpiño que evoca a la tan actual tendencia lencera, que este año invadió las pasarelas de Dolce & Gabbana o Loewe pero que todavía no se había visto en vestidos de Alta Costura.

En el sector masculino sólo Tom Ford se merece la puntuación máxima. Nadie le supera. Ni Colin Firth que esta noche opta por un Oscar y que en la película que le rindió la nominación, a Single Man (Un Hombre Soltero), apareció siempre lleno de estilazo.

A encabezar el grupo de las actrices que menos me gustaron está, para grande pena mía, Sarah Jessica Parker. Llevaba un vestido Chanel amarillo, con un escote palabra de honor que terminaba en un horrible pico. Alredor del cuello una tira de tela que era el prolongamiento de un detalle de la trasera del vestido parecía estar constantemente a punto de sufocarla. En fin, un vestido nada consensual que seguramente será aclamado por todas las revistas, aunque a muchos críticos no les guste tanto, sólo porque lo llevaba la eterna reina del estilo Carrie.

Otra actriz que a mí personalmente me encanta, que considero que tiene siempre muy buen gusto vistiendo y que hoy también me desilusionó es Maggie Gyllenhaal. Llevaba un vestido precioso, pero también muy peligroso si tuviéremos en consideración el tipo de tela. Su vestido sirena con estampado de flores en satén probó no ser una buena elección y hizo a la nominada actriz parecer descuidada en la alfombra roja porque se podían ver todos los vincos reflejo de haber venido sentada en su limosina marcados en él. ¡Una pena!

Dos mujeres que me sorprendieron por la excesiva sencillez de sus vestidos fueron Kate Winslet y, otra posible condecorada de esta noche, la realizadora Kathryn Bigelow. Ambas eligieron vestidos demasiado simples que no han estado a la altura de una ceremonia como los Oscars.

Otras dos que no pasaron desapercibidas, esta vez por la inecuación de sus atuendos, fueron Jennifer Lopez y Demi Moore. La primera llevaba a un tufo de tela que le salía justo de la zona más llamativa de su cuerpo, sus caderas, haciendo con que parecieron aún más anchas. Y la segunda siempre tan adepta de los vestidos simples iba vestida como si fuera una de sus hijas, con un vestido demasiado complicado y con un color que murria por completo en su tono de piel.

Finalmente, también creo que casi todas las estrellas se merecen puntos negativos por la elección de los accesorios y zapatos, que en muchos casos no favorecían a sus vestidos.

jueves, 4 de marzo de 2010

and the Oscar goes to…

Quedan tres días para los Oscars y para muchas candidatas e invitadas seguramente quedará todo por hacer. El vestido por probar, el peinado por elegir, los zapatos, el bolso y los accesorios por decidir. A pesar de la importancia de este día y de que todas las revistas nos hagan creer que las estrellas no descuidan ningún pormenor de su vestuario para esta fiesta y que el objetivo de tanto secretismo sobre sus vestidos
es crear expectativa, la
realidad no es así.

¿A que si fuéramos invitadas a una fiesta así ya estaríamos desde hace meses buscando el look perfecto? Pero no es esto que hacen mujeres como Sandra Bullock, Meryl Streep, Penélope Cruz, Vera Farmiga, Maggie Gyllenhaal o Anna Kendrick. Estos último días es cuando “se ponen las pilas” y empiezan a buscar su atuendo. De hecho muchas de ellas no llegan ni a ver su vestido hasta el día antes de la ceremonia de entrega de los premios. No lo han elegido ni saben como será, han delegado en quién mejor sabe: los estilistas.

En portugués, por ejemplo, Estilista significa Diseñador de moda. Cuando llegué a España esta palabra me costaba mucho, no porque fuera difícil de pronunciar, sino porque se me hacía difícil apartar la idea del estilista como aquel que crea moda. Y, aunque en español ambos nombres signifiquen cosas muy distintas, no es menos verdad que un estilista cree moda.

Veamos por ejemplo el ejemplo de Rachel Zoe, uma de las estilistas más solicitadas en EEUU. En la Cerimonia de los Oscars de 2008 vistió a Jennifer Garner (en Oscar de la Renta) y a Cameron Diaz (en Dior), en 2009 vistió a Anne Hathaway (en Armani Privé y en Monique Lhuillier
), este año vestirá a Demi Moore y a Cameron Diaz. Su ayuda es imprescindible para que sus clientes se puedan sentir como verdadera Cenicientas.

Es Rachel quién les encuentra el vestido, los zapatos, el bolso y las joyas que llevarán a la ceremonia y con los cuales subirán al escenario para presentar o para recibir algún premio. En este proceso la estilista intenta siempre tener la mirada puesta en la personalidad de quién viste, más que en las tendencias, según explica. Todas sus clientes son completamente distintas, bien al nivel de los papeles que aceptan como al nivel de su personalidad, y el trabajo de Rachel es también fijarse en estas especificidades y encontrar el vestido que les senta como un guante.

Llega a ser sorprendente como lo hacen todo a última hora, teniendo en cuenta la visibilidad de este evento y la importancia de lo que visten este día. Si aciertan tienen su foto al día siguiente impresa en la primera página de todos los periódicos del mundo y al cabo de una semana o de un mes en todas las revistas. Con el vestido correcto se ahorran millones en publicidad gratuita. Con el vestido equivocado o un estilismo pobre pueden ganarse una nominación a “la peor vestida”, un “premio” que permanece en nuestra memoria mucho tiempo después de que se hayan sacado el maquillaje y se hayan curado la borrachera de la fiesta post oscars.

Para acertar no sólo hay que elegir un vestido de un diseñador conocido, hay que cumplir determinadas reglas. Vestirse de forma apropiada para la edad y el cuerpo, no exagerar en los escotes, no ponerse accesorios que hagan ruido, porque sino estarán todo el tiempo sonando por entre las palmas, y hacer el sacrificio de ponerse tacones (o comprar una caja de “Party Feet”) son requisitos imprescindibles. ¡Al menos este día!

Aparte de Rachel Zoe, estilistas como Anya Sarre, Michael O'Connor, Jessica Paster, Lindsay Albanese, Phillip Bloch y Jamee Gidwitz, que conocen los bastidores de este evento como nadie, llevan días adelantando que este año las grandes tendencias de la alfombra roja serán los vestidos de telas fluidas, como el chiffon, el tule, el organza o la seda, con escote palabra de honor o con sólo un hombro tapado y en colores arriesgados o en blanco, para sobresalir entre un mar granate y negro.

Pero a la pregunta del millón nadie sabe contestar: ¿Qué vestirá quién? Se barajan nombres como Oscar de la Renta, Zac Posan, Marchesa, Vera Wang, Valentino, Alberta Ferretti, Elie Saab, Dior, Lacroix o Givenchy, principalmente teniendo en cuenta las preferencias de años o de eventos anteriores, que podemos consultar en este enlace (un archivo muy completo de los vestidos llevados a los Oscars en años anteriores por las principales divas del cinema). Pero hasta la tarde de domingo nadie podrá saberlo con seguridad.

Si no queremos esperar al día siguiente para saber como al final iban vestidas las estrellas podemos seguir online la entrada de cada una en el Kodak Theatre. En la página Oscars.com encontraremos todas las actualizaciones y si queremos saber de quién son los vestidos elegidos podemos preguntárselo directamente. Este año, por primera vez, la Academia estableció una colaboración con Facebook para que podamos a través de nuestras cuentas hacerles llegar nuestras preguntas o comentarios. Luego Lisa Guerrero o Brett Chukerman, los presentadores designados para recibir a los invitados, se las harán y podremos escuchar las respuestas en directo.

Espero que alguien conteste: Givenchy. El vestido palabra de honor en degradé lila, con el bustier lleno de brillantes y la parte de abajo en organza y seda genialmente modelada en volantes, presentado por Natalia Vodianova el pasado octubre en París, me encanta y creo que sería perfecto para este evento (en la foto). Para alguna actriz más seria, el mono Valentino con escotazo en color champagne es ideal. Y el rey de la Alta Costura de 2010, un Armani palabra de honor perla con cascadas de seda bordadas a cristales Swarovski, no puede quedarse sin salir a la calle y sin desfilar bajo los focos de los Oscars.

A ver si algún estilista de algunas de estas actrices está de acuerdo conmigo.


viernes, 19 de febrero de 2010

las rayas de Picasso

Podría ser el nombre de una obra del pintor, pero no se trata de eso, sino de una tendencia muy fuerte en 2010.

Popularizados durantes los años 20 del siglo pasado, los jerseys de algodón con cuello redondo a rayas eran sinónimos de confort. Utilizados originalmente casi como uniforme de trabajo, se han transformado poco a poco en imagen de marca de una elite que en verano frecuentaba las playas de la Côte d’Azur y que durante el invierno vivía en las grandes ciudades, entre ellas París, donde aquel entonces también se encontraba el artista malagueño. Fue exactamente en la Costa y en las tiendas de playa a rayas, hechas de una tela barata y grosera, que una década antes Coco Chanel se inspiró para crear una de sus prendas estrella.

Las rayas han llegado hasta hoy, oscilando entre momentos en los que eran tendencia y momentos en los que eran el estampado más odiado, las grandes responsables por hacer parecer los cuerpos anchos aún más anchos. Sin embargo este año han vuelto y todos están de acuerdo en que lo importante es utilizarlas y no rayarse. En 2010, al contrario de lo que se veía el año pasado, ya no son las rayas verticales de los pijamas y camisas masculinas las que nos deben revestir, sino las horizontales. Sí, sí, ¡esas! Las peligrosas. Cuanto a esto, en las pasarelas y el las calles, todos están de acuerdo. Y no vale llevar rayas claritas sobre fondo claro, u oscuras sobre fondo oscuro, o chillonas sobre fondo chillón. La excentricidad está en el contraste de colores.

Diseñadores como Boss Orange o Marni dan la idea, y nos presentan diversas maneras de utilizarlas. Grandes marcas como Topshop, H&M o Bimba y Lola las traen hasta nosotras a precios más accesibles, para que podamos comprar varias prendas y jugar con las rayas, conjugando diferentes prendas y diferentes tipos de rayas, ¡¿por qué no?!

Eso sí, el truco para no terminar 2010 odiando a las rayas es evitar las muy anchas, para no parecer más voluminosas. Pero, independientemente de su anchura, la verdad es que las rayas son una tendencia que no podemos ignorar. ¡Ni Hollywood lo ha hecho! La meca del cine les rinde homenaje y está dispuesta a premiar en la próxima cita de los Oscars, que se realizará en el primer domingo de marzo, a Coco antes de Chanel por su guardarropa.

A ver si Catherine Leterrier se lleva la estatuilla por el estilismo de la película y sus ropas inspiradas en el vestuario personal de la modista y se gana algún respecto para las rayas, de Chanel.