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martes, 6 de marzo de 2012

Havaianas


Esta es otra firma brasileña que da de que hablar un poco por todo el mundo y, esta sí, que apuesta por la marca país (al contrario de H. Stern, que no hace apología de su nacionalidad, una vez que, según las palabras de su actual presidente e hijo del creador, Roberto Stern: “Pensamos en nosotros como una marca brasileña pero no vemos que sea útil de ninguna manera gritarlo. En el mercado del lujo serse francés o italiano, ¡eso sí es útil!”).

Havaianas, creada en 1962, siempre ha sido tan fundamental para la vida de los brasileños que en la década de 80 fue considerada parte de la “cesta básica”, tal como los frijoles o el arroz. ¡Pero no ha sido hasta años más recientes que la marca empezó a innovar! Desde 1997 se han girado para el sector moda y creado chanclas inspiradas en las selecciones de fútbol, piercings para las chanclas, chanclas slim, chanclas con cuña, chanclas con diferentes reinvenciones de la bandera de Brasil, etc. Ya para no hablar de las distintas colaboraciones en las cuales se han involucrado… En 2012 es la vez de se unieren a una de las más recientes marcas fetiche de los fashionistas: la norteamericana Pantone.
Aún durante el primer semestre llegará a las tiendas brasileñas el primer modelo producido en conjunto, el Tangerine Tango (Pantone 17-1463), el tono del año según el gigante de los colores. Además, los propios consumidores podrán elegir, de entre una amplia lista de Pantones disponibles en la página de la marca en Facebook, tres colores más para este nuevo modelo de Havaianas que en el talón tendrá también el logo de Pantone Universe y el código del tono elegido. ¿A que mola? Si es que lo mejor de viajar para países donde es Verano, cuando en Europa estamos en pleno Invierno (además de poder huir del frío), es que podemos inspirarnos para nuestra propia temporada caliente que empezará en unos meses…



sábado, 25 de febrero de 2012

H. Stern


Podía decir que la puesta del sol vista desde la terraza del Marina Palace el día anterior ha sido la llave de oro que cerró nuestro viaje de 5 días a Río de Janeiro, pero la experiencia que dio realmente por terminada nuestra estada en la ciudad maravillosa fue la visita a los talleres de la marca de joyas brasileña H. Stern.

Hans Stern, un inmigrante alemán que había llegado al Río con sus padres tan sólo 6 años antes, fundó en 1945 con el dinero conseguido con la venta de su acordeón aquella que es hoy una de las 10 joyerías más importantes del mundo y la número uno de Brasil. Es más, fue él quien contribuyó para que piedras como las aguamarinas, amatistas, citrinas o turmalinas ganaran el estatuto (bien como la denominación) de piedras preciosas, y el aprecio de los compradores, en una época en que lo que estaba de moda eran los diamantes, esmeraldas y rubís. Y es que, hasta la década de 50, no sólo el mundo de la moda y del lujo no consideraba estas piedras, como en Brasil ni siquiera se les daban importancia… En el país la mayoría de las piedras no se encuentran en minas, sino en los ríos, y como hasta los años 50 los mineros estaban más concentrados en explotar hierro, mena y mica ignoraban las piedras incluso cuando se las cruzaban. Fue H. Stern quien cambió esta manera de ver y hacer las cosas, transformando el negocio de las piedras en una “mina de oro”.

Fue también gracias a él que su país de acogida se dio a conocer al mundo como uno de los principales explotadores de gemas de colores. Hoy, por ejemplo, el Brasil es uno de los primeros exportadores de esmeraldas. Por eso es tan interesante, una vez en Río, tener la oportunidad de conocer los bastidores de H. Stern. La sed mundial está en el número 133 la calle Gracia D’Ávila, en Ipanema, y la visita es gratis y abierta a todos. Durante el recogido, que tarda más o menos 20 minutos, podéis ver como trabajan algunos de los 600 artesanos de la marca. En 2005, cuando la marca inició su colaboración con Diane von Furstenberg, también la diseñadora hizo este tour sobre el cual comentaría después: “Ninguna marca en el mundo tiene unos talleres así, al menos no con semejantes niveles de artesanía”. Y es que aquí todo depende de la habilidad manual y del control visual del artesano. Por ejemplo, los engastadores que trabajaban justo delante de nuestros ojos tienen que tener una precisión extrema para no dañar ni rayar el oro siempre que le clavan una piedra. Pero es ahí donde está la magia de la orfebrería y, más precisamente, de H. Stern: no hay máquinas en el mundo que puedan sustituir las manos de sus artesanos.

Además la marca también tiene, en el mismo edificio que estuvimos visitando, laboratorios propios, porque la claridad y/o pureza de color de las gemas son detalles que ni el ojo mejor entrenado logra percibir pero que pueden influenciar enormemente el precio de un par de pendientes y que, además, son condición si ne qua non para logar un par perfecto. ¿O es que os podéis imaginar un par de pendientes de topacios imperiales donde las piedras no sean idénticas? ¡No! Pues, para encontrar el par perfecto, toda examinar muchas piedras. 



jueves, 13 de mayo de 2010

el sexo vende

En el escaparate de Diesel de Paseo de Gracia se puede leer la siguiente frase: “Sex sells*”. Y, un poquito más abajo, “*unfortunately we sell jeans”.

La afirmación es provocativa y grita algo que yo vengo desde hace muchos años constatando; las marcas utilizan el sexo, o la sugerencia de ello, para vender. Cuando digo marcas no me refiero a marcas de lencería o trajes de baño, sino a algunas marcas de ropa, perfumería o joyería de alta gama. Lo que más me sorprende, y de alguna manera me molesta, es que dichas marcas no se den a la molestia de contratar a publicitarios más creativos y sencillamente se rindan al recurso fácil que es utilizar la sensualidad (y el deseo y necesidad que esta genera) para vender.

La discusión está hoy en la orden del día ya que, este año, la organización de Miss USA decidió utilizar el mismo recurso para generar más interés hacia su concurso que, entrado el siglo XXI, ha caído un poco en el olvido. El hecho de que la competición de belleza por excelencia de un país tan conservador como Estados Unidos haya elegido fotografiar a sus concursantes sólo en lencería y en poses provocativas, ¡da que hablar!

En las fotos, más apropiadas para una revista masculina según creen muchos, las 51 chicas que se presentan y luchan por el título transpiran belleza y sensualidad. Sin embargo, y aunque aquí vayan de la mano, los dos conceptos no son lo mismo y ni siquiera tienen que estar relacionados.

Podemos ser sensuales sin ser bellas y ser bellas sin ser especialmente sensuales. Es más, si compro una pulsera H. Stern o unos zapatos Jimmy Choo no los compro para ser más sensual, o porque crea que me traerán más sexo, los compro porque me gustan y me quedan bien. Hay tantas características que se pueden atribuir a prendas o accesorios de moda, ¿por qué razón no hacen las agencias un brainstorming más completo, ponen las cabezas de sus equipos funcionando a todo gas y encuentran una buena (y atractiva) manera de utilizarlas? ¿El contrario de una campaña extra sensual de Diesel o Sisley tiene que ser una publicidad sosa como la de Geox?

Yo creo y confío que hay un término medio; publicidad donde se utilicen a bonitas modelos, bien maquilladas, peinadas y fotografiadas, puestas en una composición atractiva, pero donde las chicas (o chicos) estén vestidas/os. Publicidad donde se lea cómodo, barato, exclusivo, bello, entre otros atributos, y no apenas sexy o sensual.

La solución para lograrlo sería quizás hacer un boicot a los productos de las marcas que venden sexo cuando tendrían que vender objetos de lujo, pero como no es muy posible que todas prescindamos de las cosas de H. Stern, Jimmy Choo o Sisley, lo único que nos queda es esperar. Esperar por mejores campañas publicitarias… Esperar que más marcas pongan la tónica en esta tendencia y hagan su critica, más o menos interesada; como Diesel.

La estrategia adoptada por la marca italiana no es del todo inocente. Es cierto que Diesel llama la atención para la exagerada importancia del sexo en la sociedad actual, sin embargo no deja de llenar los escaparates de sus tiendas con imágenes de chicos de torso desnudo sudando como animales y de chicas despeinadas prácticamente en top less. Los publicitarios de la marca habrán pensado: "Si es esto que la gente quiere, ¡es esto que les daremos!" Y dejado que, a partir de ahí, otros se encarguen de desarrollar el debate sociológico. Mientras tanto, Diesel va atrayendo miradas y vendiendo... ¡Sexo y jeans!