Mostrando entradas con la etiqueta lencería. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lencería. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de noviembre de 2010

victoria’s secret te da alas

Ayer se puso en escena el 16º desfile de la marca americana de lencería Victoria’s Secret. Un show, en el sentido literal de la palabra, que cada año une a mujeres y hombres en una espera ansiosa.

Pues no hay que esperar más… Las fotos de esos cuerpos magníficos, que por desgracia pertenecen a modelos como Anja Rubik, Jessica Stam, Maryna Linchuk, Erin Heatherton, Rosie Huntington-Whiteley, Adriana Lima (que lució el sujetador millonario) o Chanel Iman y no a una servidora, de esa lencería que tiene tanto de deseable como de poco usable (al menos como la presentan en la pasarela), de un espectáculo que suele ser toda una extravaganza de color, sonido y sensualidad, ya están aquí.

Para animar el desfile que se celebró en el edificio del 69º Regimento de la Armada en Nueva York la marca eligió, como en ediciones pasadas, a dos artistas en boga. Este año les tocó a Akon y Katy Perry. En cuanto a las prendas... Sí, por que al final estamos hablando de una marca a la que le tiene que interesar vender sus prendas y no sólo dar que hablar por sus desfiles. Pues, en cuanto a las prendas, en el desfile de ayer las ángeles estaban dividas en dos grupos: las monas y amorosas, que desfilaron prendas de colores, con brillantes, topos y mensajes románticos, y las sexy y tribal, que lucieron prendas más escotadas, con prints animales y más guiños sexuales.

¿Con qué ángel os quedáis?

Fotos de: Getty Images


jueves, 13 de mayo de 2010

el sexo vende

En el escaparate de Diesel de Paseo de Gracia se puede leer la siguiente frase: “Sex sells*”. Y, un poquito más abajo, “*unfortunately we sell jeans”.

La afirmación es provocativa y grita algo que yo vengo desde hace muchos años constatando; las marcas utilizan el sexo, o la sugerencia de ello, para vender. Cuando digo marcas no me refiero a marcas de lencería o trajes de baño, sino a algunas marcas de ropa, perfumería o joyería de alta gama. Lo que más me sorprende, y de alguna manera me molesta, es que dichas marcas no se den a la molestia de contratar a publicitarios más creativos y sencillamente se rindan al recurso fácil que es utilizar la sensualidad (y el deseo y necesidad que esta genera) para vender.

La discusión está hoy en la orden del día ya que, este año, la organización de Miss USA decidió utilizar el mismo recurso para generar más interés hacia su concurso que, entrado el siglo XXI, ha caído un poco en el olvido. El hecho de que la competición de belleza por excelencia de un país tan conservador como Estados Unidos haya elegido fotografiar a sus concursantes sólo en lencería y en poses provocativas, ¡da que hablar!

En las fotos, más apropiadas para una revista masculina según creen muchos, las 51 chicas que se presentan y luchan por el título transpiran belleza y sensualidad. Sin embargo, y aunque aquí vayan de la mano, los dos conceptos no son lo mismo y ni siquiera tienen que estar relacionados.

Podemos ser sensuales sin ser bellas y ser bellas sin ser especialmente sensuales. Es más, si compro una pulsera H. Stern o unos zapatos Jimmy Choo no los compro para ser más sensual, o porque crea que me traerán más sexo, los compro porque me gustan y me quedan bien. Hay tantas características que se pueden atribuir a prendas o accesorios de moda, ¿por qué razón no hacen las agencias un brainstorming más completo, ponen las cabezas de sus equipos funcionando a todo gas y encuentran una buena (y atractiva) manera de utilizarlas? ¿El contrario de una campaña extra sensual de Diesel o Sisley tiene que ser una publicidad sosa como la de Geox?

Yo creo y confío que hay un término medio; publicidad donde se utilicen a bonitas modelos, bien maquilladas, peinadas y fotografiadas, puestas en una composición atractiva, pero donde las chicas (o chicos) estén vestidas/os. Publicidad donde se lea cómodo, barato, exclusivo, bello, entre otros atributos, y no apenas sexy o sensual.

La solución para lograrlo sería quizás hacer un boicot a los productos de las marcas que venden sexo cuando tendrían que vender objetos de lujo, pero como no es muy posible que todas prescindamos de las cosas de H. Stern, Jimmy Choo o Sisley, lo único que nos queda es esperar. Esperar por mejores campañas publicitarias… Esperar que más marcas pongan la tónica en esta tendencia y hagan su critica, más o menos interesada; como Diesel.

La estrategia adoptada por la marca italiana no es del todo inocente. Es cierto que Diesel llama la atención para la exagerada importancia del sexo en la sociedad actual, sin embargo no deja de llenar los escaparates de sus tiendas con imágenes de chicos de torso desnudo sudando como animales y de chicas despeinadas prácticamente en top less. Los publicitarios de la marca habrán pensado: "Si es esto que la gente quiere, ¡es esto que les daremos!" Y dejado que, a partir de ahí, otros se encarguen de desarrollar el debate sociológico. Mientras tanto, Diesel va atrayendo miradas y vendiendo... ¡Sexo y jeans!


jueves, 25 de marzo de 2010

¡la modelo va desnuda!

Spencer Tunick, el conocido fotógrafo que se hizo famoso por transformar en obras de arte a grupos de hombres y mujeres desnudos, vuelve con un nuevo proyecto. La galería Lowry, en la ciudad inglesa de Salford, que conmemora este año su 10 aniversario le encargó algo especial y el artista ya empezó a trabajar en ello. Lleva semanas reclutando voluntarios, habitantes de las ciudades de Manchester y Salford, que en el fin de semana de 1 y 2 de mayo llevará hasta ocho puntos distintos de la región y agrupará para una fotografía conjunta y en simultaneo. Un trabajo con un concepto nuevo e improcedente en su carrera, pero con la misma técnica de siempre, el recurso al desnudo.

Para la curadora de la exposición donde estará la instalación final de Tunik, esta es la oportunidad perfecta para englobar una obra de arte de reconocimiento internacional y para formar parte de la red de participantes en las acciones de Tunik, dice procurando incentivar a los más vergonzosos. Y me refiero a estos porque a los que son un poquito más desinhibidos no les hace falta mucho incentivo o argumentación. Yo creo que nos sorprenderíamos con la cantidad de gente que se libraría de sus atuendos de buen grado si las leyes lo permitieran.

En España la constitución sí que lo permite. O mejor dicho, no lo prohíbe. Y como en democracia lo que no está prohibido está permitido, cualquiera que quiera salir por las calles a pasear desnudo lo puede hacer.

Muchas son las formas de aprovecharse de esta laguna (intencional o no) de la ley, y pueden envolver desnudarse totalmente de prejuicios o apenas prescindir parcialmente de las ropas. Barnamob dio el mote y en el pasado mes de enero hizo una propuesta indecente a sus seguidores: viajar en el metro de Barcelona sin pantalones vestidos. El reto fue aceptado por 257 personas y durante una tarde se pudo ver por toda la red de metro de la ciudad condal a un verdadero desfile de bragas y boxers.

No apenas empresas de marketing y de organización de eventos se han fijado en la importancia que viene adquiriendo la desnudez. Miembros de la Federación Española de Naturismo explican esta tendencia como la necesidad de sentirse más leve de responsabilidades y ataduras. Pero también como una forma ideal de contacto con la naturaleza, con nuestros orígenes y la forma más pura de cada uno.

Yo creo que paso de ver el lado más puro de mi jefe o del carnicero del supermercado delante de casa. Sin embargo, es bueno saber que este año está permitido enseñarlo todo o casi todo. Mostrar o insinuar más no tiene por qué tener una connotación apenas sexual, sino que puede traducirse en un empujón para nuestra auto-estima y ayudarnos a causar mayor impacte en aquellos con quienes nos relacionamos.

Enseñándolo todo seguramente lo que lograríamos no sería positivo, sin embargo dejar apenas partes estratégicas a descubierto puede "decir" muy bien de nosotras. Por ejemplo, Loewe propone que esta temporada dejemos la lencería aparecer, por encima de la ropa o asomándose como que ligeramente avergonzada por entre las demás prendas. Lo que hace media década era de poco gusto hoy es moda; y llevar a la vista los tirantes del sujetador lo único que "dice" ahora es que estamos informadas y seguimos las tendencias. 

En mi caso particular confieso que a pesar de considerar bellísimas algunas propuestas de Loewe, principalmente el mini corpiño de la campaña publicitaria que la marca lanzó en todas las revistas, no termino de aprobar la desfachatez con que la lencería se presenta este año. Sin embargo, soy totalmente fan de la insinuación chic que podemos conseguir con las prendas de encaje o red. Materiales que tradicionalmente estaban escondidos, bajo las faldas de las señoras, salen a la luz y brillan más que cualquier otro este año. Todo sin nunca perder la clase y la compostura. Ni en verano, tal y como nos lo prueba Stella McCartney, ni en invierno, como anticipa Alexander McQueen