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sábado, 3 de abril de 2010

the body

No, no os voy a hablar de Elle McPherson, sino del regreso del body; la prenda.

Marcó el cuerpo de las mujeres de los ochenta y ahora vuelve a estar de moda. Después de unos cuantos años adictos a las prendas sueltas y que no se pegaban al cuerpo, en 2010 los diseñadores vuelven a arriesgar en prendas que marcan la figura. Con la nueva tendencia resucitan también las prendas que poblaron nuestro pasado reciente, entre ellas el body. Sin embargo, la prenda más cómoda de todo el armario adquiere una nueva utilidad.  Ya no es exclusividad de la gimnasia o del ballet, ya no se encierra entre cuatro paredes, ni tampoco se deja camuflar entre tutus o leggings, sino que sale a la calle y brilla como un protagonista.

Que lo digan Raquel Franco-García y Laura Figueras, dos diseñadoras españolas que son fans inigualables de esta prenda. Su línea para el próximo otoño, Duality de Bodyline, cuenta con apenas docena y media de bodys pero también con mucha originalidad. Si nos fijamos en los detalles de sus creaciones podemos antever un mundo infinito de posibles conjugaciones. Por ejemplo, los bodys con hombros acentuados son ideales para llevar con traje y taconazo a la oficina e impresionar cuando saques la americana en el medio de una reunión. Y los de escote en V detrás o delante van perfectos con falda justa, bailarinas y pañuelo de colores, para una comida o cena especial.

Eso sí, para lucir estos o cualquier otro body, todo en nosotras tiene que estar perfecto y en su debido sitio. Esta es una prenda que tiene tanto de cómoda, como de reveladora. Por eso, por más que nos guste arriesgar en el tema moda, si no tenemos un cuerpo de infarto mejor dejamos el body eternamente dentro de la bolsa del gym y no lo sacamos nunca a la calle.

Para las que sí pueden, las propuestas de estas diseñadoras estarán a la venta el próximo otoño en la tienda londinense Start, que vende off y on line ropa de griffe. O entonces, para aquellas cuyos monederos se encuentren en situación inversamente proporcional a su cuerpo, o sea, en baja forma, existe siempre la posibilidad de comprar un body American Apparel. Algo más arriesgados en lo que respecta a la paleta de colores y a las telas con que están fabricados, pero siempre un valor seguro en lo que se refiere a estilo.


viernes, 12 de marzo de 2010

reciclar

Es un gustazo salir de tiendas y volver a casa con decenas de bolsas colgando de los brazos. Pero, infelizmente, nuestra adicción al shopping significa más polución. Aunque las marcas defiendan su ecología y etiqueten de "reciclables" a sus bolsas, la verdad es muy distinta.

En realidad, reciclable apenas significa que las bolsas de plástico convencionales pueden ser transformadas en otra cosa. Generalmente en granza de polietileno, un granulado plástico que sirve para fabricar otros productos. Sin embargo, si las taráramos a la naturaleza tardarían algo como unos cien años descomponiéndose. 

Aparte de “reciclable” existen otras etiquetas, como “biodegradable” (que se refiere a plásticos que son fabricados a partir de recursos naturales renovables, como el almidón de patata, o de algunos poliésteres sintéticos y quiere decir que las bolsas hechas de este material pueden descomponerse en nutrientes o biomasa si sujetas a las condiciones normales de la naturaleza), o “degradable” (que se refiere a plásticos a los que se añadió aditivos que aceleran el proceso de desintegración física y se llegan a fragmentar en partículas minúsculas pero que, aunque no se vean, no son asimiladas por las plantas) y “compostable” (que se refiere a los plásticos que sirven para hacer compost o abono orgánico y significa que este material se desintegra en un determinado plazo en temperaturas entre los 55 y los 60 grados, las mismas condiciones que una planta de compostaje, pero que tarda más tiempo si compostable en el jardín de casa o si lo tiramos a la naturaleza, donde puede tardar 20 años descomponiéndose). 

La confusión de términos es general y común a todas las áreas del comercio, no sólo al comercio de moda, y supone un gran problema (e invisible) a la hora de tratar los residuos que generamos con nuestras compritas. Como todos estos tipos de bolsas tienen métodos de descomposición distintos haría falta separarlas a la hora de tirarlas, sin embargo todas se ven iguales. Y los plásticos alternativos, a pesar de las buenas intenciones, terminan dificultando aún más el proceso. 

El Ministerio de Medio Ambiente sabe que no es fácil decidir donde tirar todos nuestros tipos de bolsas y ya está buscando soluciones. Como mientras tanto sabemos apenas donde tirar las bolsas convenciones (en el cubo amarillo), pero seguimos sin saber qué hacer con una compostable (que se supone que ha sido fabricada para terminar en una planta donde podrá transformarse en compost juntamente con los desechos orgánicos) o con una biodegradable (que no puede ir al cubo amarillo para ser reciclada ni tampoco al orgánico, donde los haya, porque no se descompondrá al mismo ritmo que el demás compost), lo mejor mismo es que nos busquemos nosotras la vida. De una manera fashionable, ¡por supuesto! 

No sólo pensar y ser ecológica está de moda como también la moda contribuye para el bienestar de nuestro planeta. Al contrario de salir por ahí, de tienda en tienda, acumulando bolsas de plástico podemos llevar nuestra propia bolsa e ir poniéndolo todo adentro. Con una bolsa como la de arriba, de American Apparel, estamos protegiendo el medioambiente y sumando puntos en el libro de estilo. 

Otra solución, para cuando tenemos que hacer la compra, es llevar un carrito. Los venden por todas las partes y funcionan un poco como el croché: pensamos que son de abuelita pero están otra vez de moda. O por qué no llevar una cesta de mimbre, el gran fetiche de los últimos veranos que no es más que un regreso a las orígenes, que también favorece el comercio de barrio. Porque lo que está claro es que no vamos a cruzar toda la ciudad con la cesta cargada de frescos colgando del hombro. 

Finalmente, la solución con más estilo de todas es llevar siempre a todas partes un bolso XXL (como el de la foto de abajo). 

En este de American Apparel casi nos podemos meter dentro. Es ideal para llevar todo lo que necesitamos durante el día, móvil, moleskine, llaves, monedero, necesair con compresas y unos básicos de maquillaje o higiene personal, gafas de sol, paraguas, guantes y gorro en invierno, etc. Más las compritas que vayamos haciendo cuando salimos de casa con el simple propósito de gastarnos dinero en las tiendas de moda. 

Aunque lo ideal mismo sería que las marcas se conciencien y hagan su parte; nos vendan las prendas en bolsas de papel que luego nosotras, cuando llegamos a casa, sólo tenemos que juntar en el monte de papeles que ya tenemos apartado. 


martes, 23 de febrero de 2010

del gym a la pasarela

Últimamente, más que nunca, el mundo de la moda y del deporte se mezclan, se contagian y se confunden…
Por un lado vemos a deportistas haciendo de modelos, como David Beckham que cambió las botas por la ropa interior Armani o Anna Kournikova que saltó de las canchas de tenis para las páginas de Sports Illustrated, y por otro nos damos cuenta de que las grandes marcas están cada día más interesadas en mundo del deporte.
A probarlo está el desfile que Jean Paul Gaultier organizó para Hermès el pasado mes de octubre en París. La colección de primavera/verano que diseñó para la casa francesa no sólo tiene muchas evocaciones al mundo del tenis como ha sido desfilada sobre la hierba de una cancha gigante.

Por el escenario, que era también un guiño al mundo de la arquitectura (la hierba estaba por todos lados, casi como en los jardines verticales del Caixa Forum de Madrid), pasaron los clásicos Hermès adaptados a un estilo de vida más deportivo. Jerseys anchos con pico a rayas, polos blancos impolutos, faldas plisadas y bikinis/sujetadores que no podían estar más lejos de la imagen sensual y lencera que presentaron casi todos los demás diseñadores para esta temporada. Jean Paul Gaultier nos lo propone simples, con telas y patrones cómodos, para jugar en la vida como en la cancha.
La pièce de résistance fueron las cintas para el pelo y viseras que completaron la atmosfera tenista del desfile y, claro está, las Birkin que esta temporada están más grandes y más sportswear, hechas de una tela menos rígida y por tanto más moldeable, para que puedan llevar todo dentro.


Para la noche, cuando los gimnasios están cerrados, Jean Paul Gaultier consiente que dejemos el ejercicio a un lado y disfrutemos. Para ello nos propone vestidos o conjuntos con telas ligeras, transparentes por veces, y con movimiento, como el que desfiló Eva Herzigova al final del espectáculo. ¡Pero siempre accesorizados con las cintas de pelo!

Sin embargo no sólo Hermès llenó la pasarela de referencias al mundo del deporte.
También Marc Jacobs, Marni, Balenciaga o la marca madrileña Loewe presentaron en la semana de la moda de París prendas más relajadas, viseras de colores para tapar nuestra cara del sol supuestamente mientras jugamos, leggings a lo ciclista y abrigos extra ligeros y con cordones para que se puedan regular según el cuerpo, la ocasión y el deporte practicado. De la mano de Loewe nos llega incluso el que en mi opinión es el nuevo must have de las habituées del gimnasio, la sudadera con un enorme logo de la marca estampado delante.


El mundo del deporte invadió las principales pasarelas y muy pronto también las últimas tendencias invadirán los gimnasios. Este año está claro que aquellas que desde siempre vamos al gym (un poco) maquilladas, con zapatillas de marca, toalla de marca y atuendo American Apparel tenemos competencia. La buena noticia es que ya no nos mirarán como si fuéramos unos bichos raros.

Quienes estarán contentas son las italianas, las únicas mujeres que conozco que conjugan pantalón chándal con tacones de aguja, riñonera Gucci y abrigos de alta moda. Hasta ahora lo hacían ¡como nadie! Este año, tendrán seguidoras.