













Son cuatro mil pares de zapatos juntos en el mismo local (y más 55 mil en stock). O, lo que es lo mismo, 35 mil metros cuadrados consagrados a marcas tan variadas como Jimmy Choo o Havaianas. 






Porque seguir la moda no es vestirse de pies a cabeza con griffes, sino conjugar prendas más caras con accesorios más baratos o viceversa y así lograr un look único, hace todo el sentido abrir una tienda de una marca más accesible como H&M en la meca de la moda. Hoy inaugura en los Campos Eliseos de París la nueva tienda de la marca escandinava, puerta con puerta con tiendas de marcas tan sonantes como Cartier, Elie Saab, Givenchy o Bally.El hombre que provoca a los catalanes sentimientos opuestos, por su (en mi opinión maravillosa) Torre Agbar, no ha sido el primero artista de renombre con quién H&M colaboró. En pleno Portal de l’Àngel barcelonés H&M, en conjunto con Javier Mariscal, recuperó hace dos años un edificio histórico y lo transformó en un espacio distinto; el más cool que la marca tiene en la ciudad. Recientemente también trabajaron en conjunto con el londinense Universal Design Estudio para dar un aire más moderno al exterior de las tiendas que tienen en Los Ángeles, Seúl y Shinjuku (en Japón), entre muchas otras colaboraciones.
Para su nueva tienda de Campos Elisios H&M pensó en Jean Nouvel por considerar que su trabajo es la mejor “tarjeta de presentación” de lo que Francia tiene actualmente para ofrecer. ¡Y él encantado! La marca le dio total libertad creativa y él aprovechó la oportunidad para crear una tienda que es una sorpresa constante.
En la fachada se proyectan día y noche luces e imágenes en constante movimiento y en el interior ya podemos descubrir tres plantas donde la arenisca clara contrasta con pesados elementos industriales. “La filosofía [por detrás de este proyecto] es flexibilidad y movilidad”, explica. Por eso este es un espacio futurista, que no se parece a ninguna otra tienda de la marca.
Y no es para menos, porque con tan prestigiosos vecinos, el portal 88-90 ha de ser muy especial para atraer a la elite parisina y a los turistas que generalmente compran en Campos Elisios.


El binomio delgadez-sobrepeso parece ser el tema de la semana y, porque no podía dejar pasar esta oportunidad, es también el tema de mi post de hoy. Los que me conocéis personalmente sabéis que me he llenado de valor y me tiré de cabeza en una dieta que, en tres meses, ya me ayudó a perder 17 quilos. Posiblemente sabéis también que la misión todavía no está cumplida, pero lo que algunos podéis no saber son las razones por detrás de esta "Odisea".
En 2004 cuando volví de mi Erasmus pesaba 28 quilos menos que en julio pasado. No 8 o 18, cantidades que serían mucho más razonables, sino 28. Hay que dejar claro que en estos años no me pasó nada, no estuve enferma, no viví ningún trauma… Simplemente me he dejado. Y es increíble asumirlo. ¡Me he dejado! Llevo el pelo escalado con el corte de la moda, las uñas impecablemente arregladas y pintadas de azul Chanel, las botas por la rodilla de la más reciente colección de H&M, los pantalones boyfriend que son tendencia, pero me olvidé de actualizar mi figura.
Sin embargo, este es un post feliz. En este momento ya he bajado dos números y estoy más cerca de encontrarme en este “envase” que en los últimos seis años siempre he sentido que no era el mío.
Lo dije muchas veces, en tono de broma pero con sinceridad, que me sentía atrapada en un cuerpo que no era el mío. No estaba infeliz, nunca lo estuve porque sabía que, como la propia lengua española sugiere, no “soy” gorda sino que “estaba” gorda. No me sentía acomplejada por mi figura y quizás por eso he tardado tanto en encontrar la motivación para cambiarla. Pero no nos engañemos, para mí edad, vestir una 44 no era lo normal.
Vestir una 44 no siempre significa “tener curvas”. En mi caso era sinónimo de estar por encima de mi peso ideal y eso perjudicaba mi salud. Aunque no afectara la manera como me proyectaba ante los demás o mi personalidad, porque sé que muchas mujeres con la talla 44 son igual de guapas (o más) que algunas que visten la 34. Lo único es que cuando pesas más tu cuerpo no responde igual que cuando pesas menos.
Por toda mi experiencia personal, tengo una opinión muy propia sobre la campaña que hizo la marca italiana Elena Miró por la inclusión de las tallas 44 en la Semana de la Moda de Milán. A pesar de poder parecer una contradicción, no estoy de acuerdo. Es un sentimiento idéntico al que tengo hacía el tema de la segregación por género en los organismos oficiales. El hecho de que por fuerza se tenga que incluir mujeres (con mérito o sin él) en puestos oficiales ya, de por sí, es una forma de segregarlas. Como aquí, encuentro que esto tendría que ser algo natural.
Con la pseudo-batalla ganó Elena Miró (que consiguió, con la ayuda de los medios de comunicación y de las redes sociales, la visibilidad para su nueva colección que casi perdió por no poder presentarla) pero no las mujeres que visten tallas grandes. Con o sin desfiles, la marca Elena Miró siempre estará ahí. El problema real no es la falta de marcas así, es la no existencia de tallas grandes en las demás marcas.
Por eso me parece mucho más justa la propuesta de Jean Paul Gaultier que, en el desfile que presentó este fin de semana en París, abrió con Beth Ditto e incluyó modelos gordas igual que modelos delgadas. Sólo cruzo los dedos para que su colección en tienda sea el reflejo de este statement.

Siempre es un motivo de orgullo saber que nuestros compatriotas dan cartas en sus áreas. Y más aún cuando alguien lo hace en el área extremamente competitivo de la moda, como en el caso de Luis Borges.
Porque ahora me ha dado para escribir (también) sobre modelos, hace todo el sentido hablar de este joven portugués, recientemente elegido por MODELS.com uno de los 50 mejores modelos masculinos del mundo y uno de los miembros de la familia Hilfiger.
La marca norteamericana llamó Luis, bien como otros 14 modelos (y dos perros), para la campaña publicitaria de su colección Otoño/Invierno 2010. A parte de la presencia del portugués entre los elegidos para dar cara y cuerpo a esta publicidad, otra característica que hace de esta una campaña especial es el concepto subyacente. Se llama Meet the Hilfigers y aquí todos tienen un papel.
Luis es el estudiante de intercambio que vino de Lisboa para hacer parte, al menos por un tiempo, de esta familia que podía ser la nuestra. Vestida en Tommy, ¡eso sí! Su historia, bien como la de cada uno de los miembros, se puede conocer en la página web de la marca, en las revistas de moda o en los outdoors que ya están un poco por todas partes.
Además de esta campaña, en los dos años y medio que lleva trabajando Luis Borges hizo ya otros trabajos semejantes para Benetton o Paul Smith. Y, a pesar de sólo ahora empezar a ser conocido, el modelo también ya desfiló para marcas como Etro, Dior, Hermès o YSL.
¡Os presento a Luis Borges!








Jean Paul Gaultier, l’enfant terrible de la moda, ha vuelto a hacer de las suyas. Pero esta vez llevó su visión avant-gardista a la decoración.
El resultado se llama Les Contemporains y, claro está, no podía dejar de tener las rayas y los corsés como inspiración. La colección de Jean Paul puede ser vista (o adquirida) en las tiendas de la Roche Bobois, una marca francesa de decoración de lujo. En Barcelona están en la calle Muntaner, en Madrid en la Calle Padilla y también en otras 25 ciudades un poco por toda España. En Portugal, para gran pena mía, sólo están en Oporto.
La Roche Bobois, además de “culpable” por esta mini incursión del diseñador francés en el área de la decoración, es también responsable por otras colaboraciones que alían moda para el cuerpo y moda para el hogar. Por ejemplo, desde 2008, la marca vende muebles tapizados con telas Kenzo Maison. Este año le tocó aceptar el reto a Jean Paul Gaultier. ¡Que no fue nada difícil de convencer!
“La decoración da menos dolores de cabeza”, explica. Y como en el pasado el creador ya había empezado una colección de hogar para el Instituto Promotor del Diseño Francés, que no pudo acabar, ahora sólo tuvo que recuperar sus sketchs y adaptarlos a la filosofía de la Roche Bobois.
Eso sí, el diseñador no ha tenido que comprometer ni un poco su visión. Sus nuevas piezas son un retrato fiel del estilo Jean Paul Gaultier. Sino veamos su divertida silla Ben-Hur, inspirada en las cuadrigas romanas. O el armario Paravent, un gran baúl vertical, articulado y espejado, que recuerda a las cajas donde los magos ponen a sus ayudantes para primero cortarlas al medio y después separar las dos mitades.
Piezas del alta-costura para el hogar, para todos aquellos que se atrevan a dejarse contagiar por el sentido de humor gaultieriano.






