domingo, 14 de marzo de 2010

modelos actrices

Hace exactamente una semana se entregaron los premios a las mejores actrices. No las más guapas, ¡las más talentosas! Y aunque algunas de las candidatas sean mujeres muy guapas, ambas cosas parecen no ir de la manos. Sino veamos el ejemplo de algunas modelos que se aventuraron en las lides del cine…  y ni siempre se salieron bien.

Una de las primeras películas de que me acuerdo con modelos, que ya lo eran antes de estrenarse como actrices, es Richie Rich. Un flop de taquilla protagonizado por Macaulay Culkin donde podíamos ver a Claudia Schiffer en el papel de su profesora de aeróbica. Una película hueca, que pretendía pasar un mensaje sobre los niños que se sienten solos a pesar de tenerlo todo pero que la única visibilidad que logró la debe a la participación de Claudia. La rubia del momento cobró un cachet ridículamente grande para la época y para los 10 minutos que aparecía en la pantalla (eso sí, salía en leggings y body, enseñando cuerpazo), generando con eso la mayoría de la publicidad que tuvo la película.

Estábamos en 1998 cuando estrenó la 27ª película de Woody Allen donde se podía ver a un aún casi desconocido Leonardo DiCaprio y a Charlize Theron, una modelo que empezaba a dar sus primeros pasos como actriz. A pesar de la poca importancia de esta cinta en el conjunto de la obra del directo newyorkino, la participación de Charlize se hizo notar y a partir de entonces la modelo empezó a tener más y más propuestas para representar.

Una aventura que, pensaba ella, era apenas una fuente más de ingresos fue tomando nuevas proporciones y hoy la actriz (logró apagar su pasado como modelo de la memoria de los espectadores y fans de cinema) puede enorgullecerse de tener en alguna estantería de su casa a una estatuilla dorada que la Academia le dio en 2003 por su desempeño en Monster.

Charlize es quizás el mejor (y único) ejemplo de una modelo que se transformó en una actriz de éxito. No muchas modelos pueden decir lo mismo. A pesar de haber sido varias las que probaron un carrera como actriz.

Las razones para tales intentos no están muy claras. No habrá sido seguramente por falta de dinero, ni de visibilidad. Entonces ¿por qué razón se aventuraron estas modelos en una profesión que no es la suya? Quizás por necesidad de saber que existe algo más que les garantice algunos ingresos después de terminado su tiempo como modelos. O quizás porque algún director ávido por publicidad fácil las arrastró para representar un papel en su película. Sean cuales sean las verdaderas razones, lo cierto es que a pesar de trabajaren con su cuerpo y rostro diariamente, de tener que saber exactamente como comunicar determinada emoción a través de ellos, ninguna modelo parece saber muy bien comunicarse cuando abre la boca ante una camera de cinema.

Muchas han sido las que lo han intentado. Milla Jovovitch la que más. Empezó en 1991 con un papel principal en la segunda entrega de Blue Lagoon (Return to the Blue Lagoon) y no logró superar a una inolvidablemente dulce Brooke Shields. Se siguieron participaciones en The Fifth Element y The Messenger: The Story of Joan of Arc, una película que no me disgustó del todo.

Laetitia Casta no tuvo tanta visibilidad. En Astérix et Obélix contre César apenas se hizo notar como Falbala y, en mi opinión, hubiera hecho mejor quedándose (sólo) como musa inspiradora de La République francesa.

En 2000 fue la vez de Tyra Banks probar su suerte. Después de varios pequeños papeles en película seudo-cómicas, la modelo logró representar a Zoe, una de las camareras del bar Coyote Ugly.

Más recientemente ha sido Gisele Bündchen quién se puso en la piel de Serena, una de las colaboradoras de Miranda Priestly en The Devil wears Prada. Peor que su prestación, que tuvo tanto de inconsistente como de corta, es su acento. Que incluso a mi, que soy portuguesa y se supone que hablo el mismo idioma que Gisele, se me hizo difícil entender lo que decía en inglés. Sin embargo, Gisele ya puede contar a su hijo bebé que participó en una película que jamás será olvidada, al menor por las fashionistas.

Dos años antes de una pequeña participación en esta misma película, haciendo de si propia, Heidi Klum ya había arriesgado en algo más visible. Ella Enchanted, una película de Disney también protagonizada por Anne Hataway, fue la oportunidad encontrada por la modelo alemana para enseñar sus cualidades como actriz. Heidi dio vida a Brumhilda pero ni siquiera logró tener su nombre en el cartel de esta historia para niñas (y algunos niños también).

Las más recientes incursiones de modelos en el mundo de las actrices son protagonizadas por Lily Cole, que representa a la rebelde Valentina en la bella y onírica película The Imaginarium of Doctor Parnassus, y por Liya Kebede que da vida a una compañera de profesión en Desert Flower, una película de la cual ya hablé en este blog.


sábado, 13 de marzo de 2010

merendar con estilo

¿Os imaginéis si pudiéramos comer las prendas más fashion de esta temporada? Sí, habéis leído bien, comer… Pues esto es posible. El Hotel Berkeley en Londres, situado en la emblemática Knightsbridge Street sirve un 5 o’clock tea muy especial y que no podía estar más lejos del tradicional clasicismo de este “ritual”.

Diariamente, de la una de la tarde hasta las seis, en la sala Caramel, podemos disfrutar del Prêt-à-Portea, una merienda que consiste de deliciosas galletas inspiradas en las colecciones de los mejores diseñadores del mundo y servidas en vajilla Paul Smith.

El menú cambia cada medio año para poder estar siempre actualizado y reflejar las tendencias del momento. Ahora mismo se sirven “prendas” de las colecciones de Otoño/Invierno 2009/2010 acompañadas de  igualmente sabrosas brochetas, canapés y mini sándwiches.

Por 35 libras por persona (con IVA), o sea algo como 38 euros, podemos probar la galleta Bayswater de Mulberry, una especie de trufa de chocolate blanco y coco con la forma del famoso bolso de mano con un cierre plateado, o la bavarois Emanuel Ungaro, hecha de Cassis y frutas del bosque en forma de zapato de tacón, o a lo mejor podemos arriesgar es un penecillo Roger Vivier de chocolate en forma de botas altas. También Louis Vuitton es prestigiado en esta merienda. El hotel nos propone saborear una mouse de castaña y granada en forma de orejas de conejo, como las idealizadas por Marc Jacobs y presentadas en los desfiles de la marca en el año pasado.

Podemos también “probarnos” un vestido Christian Lacroix hecho de chocolate negro con un interior cremoso. O una prenda Emilio de la Morena con un cuello extra-large de mouse de plátano con pasas de Corinto. La clásica gabardina Burberry Prorsum, tan adorada por los ingleses, no podía faltar en esta reunión y aparece hecha de panecillo de canela, con botones y cinturón de caramelo. Matthew Williamson, uno de los diseñadores ingleses más aplaudidos del momento, también recibió una invitación... Aquí podemos saborear un vestido suyo de chocolate relleno de crema de lichis y con volantes de azúcar. 

Finalmente, Christian Dior ispiró a un macaroon de almendras con capas de chocolate blanco y crema de arándano que recuerda a las faldas de Alta Costura con capas de volantes diseñadas por John Galliano para esta temporada.

Para acompañar estas delicias de moda podemos tomarnos un té o una copa de cava (lo que sube un poco el precio hasta las 45 libras). Si queremos una cava haute couture, como la Billecart-Salmon Rosé, la Laurent Perrier Ultra Brut o la Louis Roederer Carte Blanche el precio serán 52 libras por persona, o cerca de 57 euros.

La merienda Prêt-à-Portea está ahora disponible también para entrega a domicilio. Las fashionistas de Londres pueden comprar para regalar a sus amigas cajas de diez galletas que vienen en una bolsa en forma de bolso de mano y son entregadas en una Vespa color pistacho. Todo un detalle para una merienda con mucho estilo.

Para aquellas que están planeando un viaje a Londres el número de reservas del Hotel Berkeley es el +44 (0)20 7201 1619 y desde ahí aconsejan a reservar con un mínimo de tres días de antelación.


viernes, 12 de marzo de 2010

reciclar

Es un gustazo salir de tiendas y volver a casa con decenas de bolsas colgando de los brazos. Pero, infelizmente, nuestra adicción al shopping significa más polución. Aunque las marcas defiendan su ecología y etiqueten de "reciclables" a sus bolsas, la verdad es muy distinta.

En realidad, reciclable apenas significa que las bolsas de plástico convencionales pueden ser transformadas en otra cosa. Generalmente en granza de polietileno, un granulado plástico que sirve para fabricar otros productos. Sin embargo, si las taráramos a la naturaleza tardarían algo como unos cien años descomponiéndose. 

Aparte de “reciclable” existen otras etiquetas, como “biodegradable” (que se refiere a plásticos que son fabricados a partir de recursos naturales renovables, como el almidón de patata, o de algunos poliésteres sintéticos y quiere decir que las bolsas hechas de este material pueden descomponerse en nutrientes o biomasa si sujetas a las condiciones normales de la naturaleza), o “degradable” (que se refiere a plásticos a los que se añadió aditivos que aceleran el proceso de desintegración física y se llegan a fragmentar en partículas minúsculas pero que, aunque no se vean, no son asimiladas por las plantas) y “compostable” (que se refiere a los plásticos que sirven para hacer compost o abono orgánico y significa que este material se desintegra en un determinado plazo en temperaturas entre los 55 y los 60 grados, las mismas condiciones que una planta de compostaje, pero que tarda más tiempo si compostable en el jardín de casa o si lo tiramos a la naturaleza, donde puede tardar 20 años descomponiéndose). 

La confusión de términos es general y común a todas las áreas del comercio, no sólo al comercio de moda, y supone un gran problema (e invisible) a la hora de tratar los residuos que generamos con nuestras compritas. Como todos estos tipos de bolsas tienen métodos de descomposición distintos haría falta separarlas a la hora de tirarlas, sin embargo todas se ven iguales. Y los plásticos alternativos, a pesar de las buenas intenciones, terminan dificultando aún más el proceso. 

El Ministerio de Medio Ambiente sabe que no es fácil decidir donde tirar todos nuestros tipos de bolsas y ya está buscando soluciones. Como mientras tanto sabemos apenas donde tirar las bolsas convenciones (en el cubo amarillo), pero seguimos sin saber qué hacer con una compostable (que se supone que ha sido fabricada para terminar en una planta donde podrá transformarse en compost juntamente con los desechos orgánicos) o con una biodegradable (que no puede ir al cubo amarillo para ser reciclada ni tampoco al orgánico, donde los haya, porque no se descompondrá al mismo ritmo que el demás compost), lo mejor mismo es que nos busquemos nosotras la vida. De una manera fashionable, ¡por supuesto! 

No sólo pensar y ser ecológica está de moda como también la moda contribuye para el bienestar de nuestro planeta. Al contrario de salir por ahí, de tienda en tienda, acumulando bolsas de plástico podemos llevar nuestra propia bolsa e ir poniéndolo todo adentro. Con una bolsa como la de arriba, de American Apparel, estamos protegiendo el medioambiente y sumando puntos en el libro de estilo. 

Otra solución, para cuando tenemos que hacer la compra, es llevar un carrito. Los venden por todas las partes y funcionan un poco como el croché: pensamos que son de abuelita pero están otra vez de moda. O por qué no llevar una cesta de mimbre, el gran fetiche de los últimos veranos que no es más que un regreso a las orígenes, que también favorece el comercio de barrio. Porque lo que está claro es que no vamos a cruzar toda la ciudad con la cesta cargada de frescos colgando del hombro. 

Finalmente, la solución con más estilo de todas es llevar siempre a todas partes un bolso XXL (como el de la foto de abajo). 

En este de American Apparel casi nos podemos meter dentro. Es ideal para llevar todo lo que necesitamos durante el día, móvil, moleskine, llaves, monedero, necesair con compresas y unos básicos de maquillaje o higiene personal, gafas de sol, paraguas, guantes y gorro en invierno, etc. Más las compritas que vayamos haciendo cuando salimos de casa con el simple propósito de gastarnos dinero en las tiendas de moda. 

Aunque lo ideal mismo sería que las marcas se conciencien y hagan su parte; nos vendan las prendas en bolsas de papel que luego nosotras, cuando llegamos a casa, sólo tenemos que juntar en el monte de papeles que ya tenemos apartado. 


jueves, 11 de marzo de 2010

cosas de museo

Algunos atuendos de Alta Costura son autenticas obras de arte. Y el lugar de las obras de arte es en los museos, como las prendas de Yves Saint Laurent que a partir de hoy se exponen en el Musée des Beaux Arts del Petit Palais en París.

El legado del costurero argelino, considerado como un hijo adoptivo de Francia, es el primer conjunto de prendas de Haute Couture a exponerse en este museo y la excusa perfecta para una escapada de fin de semana a la ciudad de las luces. Organizada por la Fundación Pierre Bergé-Yves Saint Laurent, esta muestra reúne cerca de 307 looks que definen varios momentos de su carrera, desde los comienzos en la casa Dior en 1958 hasta la última colección personal en 2002.

En el recorrido podemos ver piezas tan emblemáticas como el vestido inspirado en la obra de Matisse que la actual primera dama francesa Carla Bruni desfiló durante sus años como modelo. Además se exponen también algunos de sus famosos smokings, algunos vestidos trapecio que diseñó para Dior o prendas de su emblemática colección Primavera/Verano 1998 donde Saint Laurent juntó dos colores tan improbables como el naranja y el lila. Todas las “obras” expuestas son de una enorme riqueza técnica bien como artística.

El costurero afirmaba muchas veces “conocer a las mujeres y a lo que les gusta y les sienta bien como nadie”. Así se justifica el haber tenido la osadía de vestirlas de forma más masculina. Y las mujeres encantadas, por poder libertarse de la rigidez de los escotes y de las faldas entalladas. Su manera de pensar y de entender el cuerpo femenino queda clara en los varios videos y fotografías que también componen esta exposición. Y este respecto por el cuerpo femenino se traduce en un respecto por la forma y por el corte del patrón, características que contribuyeron para que Saint Laurent sea visto hoy más como un modisto que como un diseñador de moda. Este cuidado con los detalles puede ser apreciado en muchos de sus sketches que también se exponen aquí hasta el día 29 de agosto.

La mayoría de las piezas que componen esta exposición han sido cedidas o reunidas por Pierre Bergé, el mejor amigo de Saint Laurent y su socio. Todas son emblemáticas y nos permiten conocer un poco mejor el hombre y artista por detrás de la marca YSL, que presentó su colección para el próximo Otoño/Invierno tan solo dos días antes. El lugar elegido para descubrir a un conjunto de prendas donde predominaba el negro y el blanco, las transparencias, el satín, el pelo y el plástico ha sido el Gran Palais. El exquisito mono en satín negro, las varias capas y las enormes cadenas doradas que se presentaron anteayer son una prueba de que pasados dos años de la muerte de su mestre, YSL sigue viva y de buena salud. La creatividad está ahora a cargo de Stefano Pilati que sigue innovando y manteniendo vivos los conceptos de masculinidad vs. feminidad que hicieron historia. Sin embargo, es muy difícil serse tan genial como Saint Laurent y Stefano no podrá jamás superar a su antecesor, como no lo pudo Tom Ford (la relación entre el modisto y el diseñador/director estadounidense era tan difícil que Tom llegó incluso a decir que consideraba que Yves Saint Laurent y Pierre Bergé eran ambos intratables y malignos).

Consensual o no (muchos, como Tom Ford, critican su carácter y señalan su adicción al alcohol y a las drogas, llamándole de “mouvais enfant”), la verdad es que el hombre que inspira a esta exposición fue único y sólo esta clase de personas se merece una exposición.


miércoles, 10 de marzo de 2010

cúbrete

Después de los días primaverales de la semana pasada, la reciente nevada en Barcelona me hizo volver a pensar en bajas temperaturas y me trajo a la memoria los abrigos de invierno. Y entre ellos está la prenda estrella del Otoño/Invierno: la capa de Chloé.

Este
must have de la temporada pasada vuelve ahora en una versión más ligera y fresca. Y la marca francesa no ha sido la única recuperando a este item intemporal en sus colecciones Primavera/Verano y Otoño/Invierno 2010/2011 (ver video). También Alexander McQueen, en su presentación póstuma de hoy y mañana en la Semana de la Moda de París, nos trae a las eternas capas (en la foto).

Echando un vistazo a la historia, nos damos cuenta que la
capa siempre ha estado presente. Utilizada primeramente por los hombres, esta prenda que se parecía casi con una manta era lo que permitía que su temperatura corporal se mantuviera estable en circunstancias de mucho frío y que les protegía del polvo, de la arena o de las bajas temperaturas nocturnas en zonas de deserto. Con el paso del tiempo la complejidad de su estructura (sin decoración es una de las prendas más fáciles de hacer) ha evolucionado y se han dado muchos nombres a la capa.

En los siglos XVI, XVII y XVIII las
capas fueron adoptadas también por las mujeres, que las veían más como una prenda funcional y respetable para utilizar fuera de casa que cómo un accesorio de moda. Todavía contaban con un diseño muy insipiente y poca originalidad en la elección de los materiales. Quizás por eso eran una imagen de marca de los hombres y mujeres del clero, de los militares o de las señoras mayores con poco interés por la moda.

Durante el signo XIX las
capas largas empezaron a ser vistas como la prenda perfecta para disfrazar embarazos, una práctica tan común en las clases altas de la época. Y en 1861, por ejemplo, en Inglaterra se introdujeron las capas hechas de tejidos más ricos y pesados para hacer frente al invierno riguroso.

Mirando la historia del hombre (o mejor dicho, de la mujer) y la historia de la moda, nos damos cuenta que siempre hemos estado cambiando nuestras mentes con relación a la largura de las ropas. ¿Lo prefiero largo o corto?, parece ser la eterna duda. Las
capas no han escapado a estas incertidumbres y en el siglo XIX se han quedado cortas… Y también más entalladas. El corte masculino ha sido gradualmente remplazado por líneas más femeninas y nuevos detalles. A las capas abiertas delante se añadieron cierres o tela extra que tapara los escotes, protegiendo del frío y de las miradas indiscretas.

Durante la
Belle Époque las capas eran apenas más un detalle de un conjunto de cosas excesivamente ornamentadas y coloridas, que reflejaban el estado de espíritu de la sociedad. Los libros de etiqueta aconsejaban que las señoras se compraran 2 o 3 modelos de capas para utilizar por la noche. Todas cortas, ¡eso sí! A partir del inicio del siglo pasado, las capas largas ya casi no se utilizaban.

En esta época empezaron también los cruces entre las
capas y los abrigos. Las nuevas capas tenían un corte oriental y detalles occidentales, estaban confeccionadas con un nuevo conjunto de tejidos y llevaban detalles en pelo, volantes o cuello alto.

En los años 20, con el comienzo de la Guerra, las
capas cortas se han puesto de moda entre las enfermeras, que querían protegerse del frío de los hospitales pero sin perder la libertad de movimientos. Las capas un poco más largas o por la rodilla se han "costumizado" y apareció una nueva versión que se ataba a un lado, casi como los vestidos en forma de sobre de Diane Von Furstenberg. En los años 30 y 40 las capas cortas eran una exclusividad de una elite con buen gusto e invitación garantizada a todas las fiestas; la prenda ideal para utilizar sobre vestidos con las espaldas abiertas. En los 50 aparecían las capas con un diseño muy simple porque se enriquecieron los tejidos con los cuales estaban hechas. En los 60 las capas fueron sustituidas por las estolas, que se utilizaban alredor del cuello para proteger esta área sensible, y en los 70 fueron definitivamente puestas de parte y reemplazadas por los ponchos de croché o en telas rústicas y étnicas. Hasta ahora.

En el pasado Otoño/Invierno han vuelto con fuerza y aún más estilo. Diseñadores como
Ralph Lauren han arriesgado con modelos de croché y cuello de cuero y hebillas. Y Chlóe con modelos de color terráqueos en lana gruesa, creando sin saberlo un nuevo fetiche. El golpe de creatividad resultó y esta temporada varias marcas nos proponen que volvamos a sacar a las capas del armario. Incluso Serena van der Woodsen, la joven fashionista que protagoniza la serie americana Gossip Girl no pudo resistirse y, en el primer episodio de la temporada postnavidades, sale de fiesta de capa y stilletos.


lunes, 8 de marzo de 2010

and the Oscar went to...


Los Oscars empezaron y si en algunos casos las elecciones de las estrellas parecen 100% acertadas en otros parecen un crimen contra la moda.

Zoe Saldana en mi opinión se lleva la estatuilla dorada de la alfombre roja por su Givenchy lila, un vestido que yo en uno de los posts pasados dije ser perfecto para este evento y preví que desfilaría hoy en la entrada del Kodak Theatre.

Mery Streep a quién a mi me hubiera quizás gustado ver con el mono champagne de Valentino estaba igualmente genial. En blanco, con un modelo abierto delante y con un detalle que muchos vestidos en esta ceremonia parecen tener: un nudo o algún efecto en la tela que viene de la parte de arriba de la prenda, en la cintura se confunde o pasa por debajo de un cinturón o faja que defina esta zona del cuerpo, y que luego sigue serpenteando tronco abajo y cae hasta los pies o hasta perderse en el medio de las obras de arte que son algunos de estos vestidos. Lo vimos en este vestido de Meryl y también en los modelos elegidos por Anna Kendrik, Mariah Carey o Elizabeth Banks.

Otra actriz que marcó puntos y cumplió con todas las reglas que los estilistas decreataron para este evento fue Vera Farmiga. De color cereza intenso en un vestido palabra de honor todo él de volantes plisados, la protagonista de Up in the Air consiguió hacer girar todas las miradas hacía ella.

Quién también se hizo notar por el punto de creatividad aportado a una alfombra roja tan seria y “bien comportada” fue Carey Mulligan. Con su vestido lleno de mini tenedores, cucharas y tijeras colgando sobre un fondo de azul oscuro, evocando de esta manera graciosa a una noche de cielo estrellado, la joven actriz de Una Educación sorprendió por el sentido de humor.

Igualmente bellísima estaba Amanda Seyfried, en un vestido palabra de honor color perla de tule y pequeños brillantes incrustados. Un vestido muy parecido con el Armani Privé que tan sólo hace unos días yo dije que me gustaría ver en este evento. El vestido de la modelo y actriz es un ejemplo de una tendencia muy fuerte en esta ceremonia: los escotes palabra de honor. También Penélope Cruz, Charlize Theron y Kristen Stewart arriesgaron con vestidos del mismo estilo.

Otras grandes apuestas de esta noche fueron los escotes con sólo un tirante o un hombro. Tina Fey optó por un vestido negro así. Sigourney Weaver y Queen Latifah también. Todos con detalle en la cintura. Y también los vestidos medio transparentes o color carne, con aplicaciones de cristales y brillantes que dispensaban cualquier accesorio, como el de Sandra Bullock, Cameron Diaz o Miley Cyrus.

Esta joven actriz que el año pasado se llevó el premio a la peor vestida, sino la peor una de las peores, hoy trajo a los Oscars un vestido que es todo un acierto. Un vestido en color amarillo pálido, con brillantes bordados y un corpiño que evoca a la tan actual tendencia lencera, que este año invadió las pasarelas de Dolce & Gabbana o Loewe pero que todavía no se había visto en vestidos de Alta Costura.

En el sector masculino sólo Tom Ford se merece la puntuación máxima. Nadie le supera. Ni Colin Firth que esta noche opta por un Oscar y que en la película que le rindió la nominación, a Single Man (Un Hombre Soltero), apareció siempre lleno de estilazo.

A encabezar el grupo de las actrices que menos me gustaron está, para grande pena mía, Sarah Jessica Parker. Llevaba un vestido Chanel amarillo, con un escote palabra de honor que terminaba en un horrible pico. Alredor del cuello una tira de tela que era el prolongamiento de un detalle de la trasera del vestido parecía estar constantemente a punto de sufocarla. En fin, un vestido nada consensual que seguramente será aclamado por todas las revistas, aunque a muchos críticos no les guste tanto, sólo porque lo llevaba la eterna reina del estilo Carrie.

Otra actriz que a mí personalmente me encanta, que considero que tiene siempre muy buen gusto vistiendo y que hoy también me desilusionó es Maggie Gyllenhaal. Llevaba un vestido precioso, pero también muy peligroso si tuviéremos en consideración el tipo de tela. Su vestido sirena con estampado de flores en satén probó no ser una buena elección y hizo a la nominada actriz parecer descuidada en la alfombra roja porque se podían ver todos los vincos reflejo de haber venido sentada en su limosina marcados en él. ¡Una pena!

Dos mujeres que me sorprendieron por la excesiva sencillez de sus vestidos fueron Kate Winslet y, otra posible condecorada de esta noche, la realizadora Kathryn Bigelow. Ambas eligieron vestidos demasiado simples que no han estado a la altura de una ceremonia como los Oscars.

Otras dos que no pasaron desapercibidas, esta vez por la inecuación de sus atuendos, fueron Jennifer Lopez y Demi Moore. La primera llevaba a un tufo de tela que le salía justo de la zona más llamativa de su cuerpo, sus caderas, haciendo con que parecieron aún más anchas. Y la segunda siempre tan adepta de los vestidos simples iba vestida como si fuera una de sus hijas, con un vestido demasiado complicado y con un color que murria por completo en su tono de piel.

Finalmente, también creo que casi todas las estrellas se merecen puntos negativos por la elección de los accesorios y zapatos, que en muchos casos no favorecían a sus vestidos.

domingo, 7 de marzo de 2010

las dos caras de una misma moneda

Cada día llegan hasta nosotras, a través de los distintos medios, imágenes bellas de la moda y de las modelos. Es fácil ver a la mejor cara de la moda y entender por qué vende. Pero no raras veces somos confrontadas con el lado oscuro de esta industria. Y lo más sorprendente, al menos para mí, es que este lado da aún más de que hablar y tiene igualmente la capacidad de generar millones.

En la moda, como en la sociedad, vivimos un momento en que parece que compensa serse un “bad boy” o una “bad girl”. Pero ¿desde cuando hacer lo que es reprochable es valorizado y trae aún más fama y éxito?

Hoy todos los periódicos noticiaban que el chófer que Naomi Campbell había contratado para conducirla durante su reciente pasaje por Nueva York y que la semana pasada se ganó sus 5 minutos de fama por haber denunciado a la modelo por agresión, al final, se retractaba y le pedía perdón públicamente. Sea por haber sufrido presión de sus abogados o por querer realmente reponer la verdad, lo importante es el chófer habló y dijo que esta vez Naomi no era la mala de la historia. ¡Al menos esta vez!

Modelos como Naomi o Kate Moss, idolatradas por sus características únicas y por lo que han aportado al mundo de la moda, no se cortan ni un pelo a la hora de hacer todo lo que de más reprochable existe. E irónicamente el mundo de la moda parece, a cada escándalo, enamorarse más y más de ellas.

En 2007, cuando Kate apareció en todos los medios de comunicación protagonizando un video donde se podía ver claramente como snifaba varias rayas de cocaína y se quedaba totalmente colocada todas las grande marcas de moda cancelaron sus contratos con la modelo. Lo que podía parecer la punición necesaria para que modelos como Kate se dieran cuenta de que más que desfilar o fotografiar su “trabajo” también es ser un “modelo” para muchas adolescentes y mujeres y que, por lo tanto, se deben comportar como tal, al final, se quedó en nada. Las marcas, pasado el escándalo inicial y superado el riesgo de perder clientes por asociarse a alguien cuya imagen gritaba drogadicta, han vuelto a contratar a Kate y actualmente podemos ver a la modelo en diversas publicidades llena de polvos. Pero no de los blancos que le salían por la nariz en dicho video, sino de los compactos con que la maquillan en la decenas de spreads en que aparece.

Por ejemplo, Kate aparece en un anuncio de Bulgari con un collar y pendientes de diamantes de miles de euros, dignos de una lady inglesa, y a nadie le parece raro. Nadie parece acordarse ya de su episodio con la cocaína en el estudio de su ex-novio. Al igual que nadie parece acordarse nunca de que Naomi fue arrestada en 2006 por maltratar a su asistenta y tuvo que prestar servicios a la comunidad o que, un año después, volvió a protagonizar una escena de violencia, esta vez en el aeropuerto de Heathrow donde atacó a dos policías por un problema con sus maletas. La moda parece tener memoria corta mientras la sociedad en general se endurece cada vez más con sus criminosos.

Está claro que todos nos podemos arrepentir, que todos hemos hecho cosas por las cuales hemos tenido que pedir disculpas y que después de dichos episodios crecemos y sinceramente cambiamos de hábitos. Las modelos como Naomi y Kate no son excepción. Lo que, en mi entender, lo cambia todo es la visibilidad que tenemos unos y otros. A la vez que mis acciones me afectan a mi y a media docena de personas que me rodean y que son parte de mi vida, las acciones de las grande modelos tienen repercusiones inimaginables e influencian a mucha gente.

No defiendo que no les sea dada una segunda, tercera, cuarta oportunidad, sino que la sociedad en general y la industria no debe cerrar los ojos a lo que es criticable. Callándose es como si estuviera consintiendo. Y lleva a que las modelos de belleza sigan no personificando modelos de comportamiento. Luego con que legitimidad criticamos al vecino del piso al lado por llegar a casa borracho, pegándose contra todas las paredes y despertándonos a mitad de la noche si, al mismo tiempo, idolatramos a alguien que tiene comportamientos semejantes o peores. 

La moda es una moneda con dos caras. Por detrás del glamour ni todo es bello. Cuando las luces se apagan, hay tristeza, insatisfacciones, vicios que son llevados al extremo y que se intentan camuflar como siendo una extravagancia de divas que lo tienen todo o un escape de alguien que tiene constantemente la mirada del mundo puesta en si. Las razones para sus comportamientos transgresores son múltiplas y van de la mano de las cantidades inmensas de dinero que esta industria genera, que nosotras ayudamos a que genere.

Quizás lo más fácil sea realmente no darle más vueltas, cerrar los ojos, olvidarnos de la cara podrida de la moda y quedarnos con la otra...


viernes, 5 de marzo de 2010

érase una vez...

Estrena hoy a nivel mundial la nueva película de Tim Burton, Alicia en el País de las Maravillas. En España este estreno fue aplazado para el día 16 de abril pero nosotras podemos ir preparándonos, llenando nuestro guardarropa de fantasía.

Inspirada por las más recientes producciones cinematográficas nació una tendencia de moda que nos lleva de vuelta a nuestra infancia y a los cuentos mágicos que nuestros padres nos leían para que durmiéramos.

Las ropas se llenan de dibujos y los accesorios adquieren un punto de irreverencia, es como si todo fuera permitido otra vez, como cuando éramos niñas y mezclábamos unas medias lila con una falda amarilla y un jersey azul. Está claro que en Europa no llegaremos a este extremo pero en China y Japón, por ejemplo, esta capacidad de arriesgar en tonos y estampados es muy común y el look Lolita es una imagen de marca de ambos países. Sin embargo, nuestra mentalidad conservadora no nos deja arriesgar tanto en términos de moda. El miedo al ridículo y nuestros constreñimientos sociales nos paran los pies a la de elegir la ropa con la que saldremos a la calle, bien como en muchos otros aspectos de nuestra vida.

La buena noticia es que las que se mueran por poder contagiar a su vestuario con un poco de magia tienen este año la oportunidad perfecta. Las propuestas nos llegan de diversas marcas, ¡sólo hay que dejarse llevar!

La Boîte a Couture, la marca de una chica francesa radicada en Barcelona, nos trae colgantes, pendientes y anillos que recuerdan a la Tea Party de Alicia.

Para los pies, Vivienne Westwood propone corazones y cerezas. La Diseñadora creó para la marca de calzado brasileña melissa una edición especial de stilettos de plástico adornados con motivos que hacen parte de nuestro imaginario infantil.

Si buscamos un bolso de “cuento de hadas” una posibilidad es comprar una versión infantil. Marcas como la inglesa Accesorize tienen en su sección de productos para niñas bolsos de princesa que cualquier adulta puede muy bien lucir. Cuando utilizados con un eterno LBD y la actitud correcta crean un punto de humor que dice mucho de nosotras y de nuestra personalidad.

Sin embargo, si queremos un verdadero bolso de "encantar" (y nada económico) podemos invertir por ejemplo en algo de la diseñadora americana Tarina Tarantino. Los podemos comprar por Internet en diversas páginas web.

Y para las que verdaderamente quieren aprovechar este año para revivir a Caperucita, Blanca Nieves o Bella Durmiente, echad un vistazo a las “obras de arte” de los portugueses Storytailors, que se presentaron hoy en la Semana de Moda de París. Como el nombre de la marca indica, utilizando un juego de palabras con los términos inglese Story (Historia) Tailor (Sastre), las prendas idealizadas por João Branco y Luís Sanchez cuentan historias.

Estos dos jóvenes crean ropa "encantada" pensando en las mujeres que quieren sentirse guapas y no tienen miedo a ser diferentes. Cuando conocí a João el año pasado me comentó que solía ponerse el sombrero alto de su abuelo para ir a las clases de Diseño de Moda. En ese momento pensé, ¿Cuántas personas tendrían la valentía de arriesgar tanto en lo que visten? No muchas. Sin embargo, es para gente como él que los Storytailors crean sus prendas. Para mujeres que diariamente dejan aflorar las niñas que existen en cada una de ellas.



jueves, 4 de marzo de 2010

and the Oscar goes to…

Quedan tres días para los Oscars y para muchas candidatas e invitadas seguramente quedará todo por hacer. El vestido por probar, el peinado por elegir, los zapatos, el bolso y los accesorios por decidir. A pesar de la importancia de este día y de que todas las revistas nos hagan creer que las estrellas no descuidan ningún pormenor de su vestuario para esta fiesta y que el objetivo de tanto secretismo sobre sus vestidos
es crear expectativa, la
realidad no es así.

¿A que si fuéramos invitadas a una fiesta así ya estaríamos desde hace meses buscando el look perfecto? Pero no es esto que hacen mujeres como Sandra Bullock, Meryl Streep, Penélope Cruz, Vera Farmiga, Maggie Gyllenhaal o Anna Kendrick. Estos último días es cuando “se ponen las pilas” y empiezan a buscar su atuendo. De hecho muchas de ellas no llegan ni a ver su vestido hasta el día antes de la ceremonia de entrega de los premios. No lo han elegido ni saben como será, han delegado en quién mejor sabe: los estilistas.

En portugués, por ejemplo, Estilista significa Diseñador de moda. Cuando llegué a España esta palabra me costaba mucho, no porque fuera difícil de pronunciar, sino porque se me hacía difícil apartar la idea del estilista como aquel que crea moda. Y, aunque en español ambos nombres signifiquen cosas muy distintas, no es menos verdad que un estilista cree moda.

Veamos por ejemplo el ejemplo de Rachel Zoe, uma de las estilistas más solicitadas en EEUU. En la Cerimonia de los Oscars de 2008 vistió a Jennifer Garner (en Oscar de la Renta) y a Cameron Diaz (en Dior), en 2009 vistió a Anne Hathaway (en Armani Privé y en Monique Lhuillier
), este año vestirá a Demi Moore y a Cameron Diaz. Su ayuda es imprescindible para que sus clientes se puedan sentir como verdadera Cenicientas.

Es Rachel quién les encuentra el vestido, los zapatos, el bolso y las joyas que llevarán a la ceremonia y con los cuales subirán al escenario para presentar o para recibir algún premio. En este proceso la estilista intenta siempre tener la mirada puesta en la personalidad de quién viste, más que en las tendencias, según explica. Todas sus clientes son completamente distintas, bien al nivel de los papeles que aceptan como al nivel de su personalidad, y el trabajo de Rachel es también fijarse en estas especificidades y encontrar el vestido que les senta como un guante.

Llega a ser sorprendente como lo hacen todo a última hora, teniendo en cuenta la visibilidad de este evento y la importancia de lo que visten este día. Si aciertan tienen su foto al día siguiente impresa en la primera página de todos los periódicos del mundo y al cabo de una semana o de un mes en todas las revistas. Con el vestido correcto se ahorran millones en publicidad gratuita. Con el vestido equivocado o un estilismo pobre pueden ganarse una nominación a “la peor vestida”, un “premio” que permanece en nuestra memoria mucho tiempo después de que se hayan sacado el maquillaje y se hayan curado la borrachera de la fiesta post oscars.

Para acertar no sólo hay que elegir un vestido de un diseñador conocido, hay que cumplir determinadas reglas. Vestirse de forma apropiada para la edad y el cuerpo, no exagerar en los escotes, no ponerse accesorios que hagan ruido, porque sino estarán todo el tiempo sonando por entre las palmas, y hacer el sacrificio de ponerse tacones (o comprar una caja de “Party Feet”) son requisitos imprescindibles. ¡Al menos este día!

Aparte de Rachel Zoe, estilistas como Anya Sarre, Michael O'Connor, Jessica Paster, Lindsay Albanese, Phillip Bloch y Jamee Gidwitz, que conocen los bastidores de este evento como nadie, llevan días adelantando que este año las grandes tendencias de la alfombra roja serán los vestidos de telas fluidas, como el chiffon, el tule, el organza o la seda, con escote palabra de honor o con sólo un hombro tapado y en colores arriesgados o en blanco, para sobresalir entre un mar granate y negro.

Pero a la pregunta del millón nadie sabe contestar: ¿Qué vestirá quién? Se barajan nombres como Oscar de la Renta, Zac Posan, Marchesa, Vera Wang, Valentino, Alberta Ferretti, Elie Saab, Dior, Lacroix o Givenchy, principalmente teniendo en cuenta las preferencias de años o de eventos anteriores, que podemos consultar en este enlace (un archivo muy completo de los vestidos llevados a los Oscars en años anteriores por las principales divas del cinema). Pero hasta la tarde de domingo nadie podrá saberlo con seguridad.

Si no queremos esperar al día siguiente para saber como al final iban vestidas las estrellas podemos seguir online la entrada de cada una en el Kodak Theatre. En la página Oscars.com encontraremos todas las actualizaciones y si queremos saber de quién son los vestidos elegidos podemos preguntárselo directamente. Este año, por primera vez, la Academia estableció una colaboración con Facebook para que podamos a través de nuestras cuentas hacerles llegar nuestras preguntas o comentarios. Luego Lisa Guerrero o Brett Chukerman, los presentadores designados para recibir a los invitados, se las harán y podremos escuchar las respuestas en directo.

Espero que alguien conteste: Givenchy. El vestido palabra de honor en degradé lila, con el bustier lleno de brillantes y la parte de abajo en organza y seda genialmente modelada en volantes, presentado por Natalia Vodianova el pasado octubre en París, me encanta y creo que sería perfecto para este evento (en la foto). Para alguna actriz más seria, el mono Valentino con escotazo en color champagne es ideal. Y el rey de la Alta Costura de 2010, un Armani palabra de honor perla con cascadas de seda bordadas a cristales Swarovski, no puede quedarse sin salir a la calle y sin desfilar bajo los focos de los Oscars.

A ver si algún estilista de algunas de estas actrices está de acuerdo conmigo.


martes, 2 de marzo de 2010

moda más allá de la muerte

Hace unos tiempo li una noticia en el periódico que hablaba de la vida más allá de la muerte que las nuevas tecnologías proporcionan. Hablaba de los perfiles de Facebook que siguen funcionando incluso después de que su propietario se haya muerto. La familia solo tiene que escribir una carta a los gestores de la página explicando que aquella persona ha muerto y pidiendo que cierren su perfil. El muro bien como algunas fotos son retirados y el perfil del utilizador, tal cual como lo conocemos actualmente, deja de existir. Se sustituye por otro tipo de cuenta, una especie de perfil homenaje donde la familia puede colgar el texto y las fotos que quieran. La persona incluso después de muerta sigue en la red y puede seguir siendo prestigiada por sus amigos o conocidos. Otro ejemplo de que hablaba la noticia era el de una señora, una de las personas más viejas del mundo, que justamente por esta característica curiosa abrió un blog donde hablaba de su vida como centenaria. Cuando ella se murió han quedado sus posts online y todavía había gente que veía a su último post por primera vez, como si fuera el primero de muchos. Al cabo de unos días sin que su blog haya sido actualizado su familia escribió un post explicando que la mujer por detrás del blog se había muerto. Pensar en esto es casi como pensar que algunas estrellas que vemos en este exacto momento si miramos el cielo ya no están ahí, ya han explotado y desaparecido pero, sin embargo, su luz sigue llegando hasta nosotros. ¡Un poco como pasa en el sector de la moda!

No muchas áreas permiten que se siga vivo después de muerto y, aunque en el caso de los médicos, de los profesores, de los funcionarios públicos y de los demás profesionales en general su legado permanezca, son los artistas quienes viven eternamente. Y de estos los diseñadores pueden incluso “decir” que siguen produciendo. No ellos directamente, pero las griffes con sus nombres. La reciente muerte de Alexander McQueen es un ejemplo de ello.

No sólo su colección para el próximo Otoño/Invierno se presentará (sin él) en París en los días 9 y 10 de este mes, eso sí, en un espectáculo más modesto e intimista de lo que ocurriría si no fuera la reciente muerte del diseñador, como la marca Alexander McQueen seguirá viva.

No es difícil entender este desfile póstumo. La colección ya estaba muy adelantada en el día 11 de febrero, cuando el creador fue encontrado muerto, y a apenas un mes de ser presentada en París. Su equipo ha sido fácilmente capaz de ejecutar los últimos detalles y montar el espectáculo. Pero la noticia del seguimiento de la marca, ya confirmada por el grupo Gucci, que garantizó dar todo el apoyo logístico para que esta siga viviendo por si sola, sin el apoyo o la creatividad de su fundador, ya levanta más dudas.

Mirando la historia de la moda, no es muy común que una marca tan joven se quede sin su “padre”. Pasó con Christian Dior, que se murió tan solo 10 años después de haber empezado su carrera a solo, pero no pasó con nadie más. Chanel ya estaba consolidada cuando Coco la dejó. Yves Saint Laurent. Gianfranco Ferré. Versace. Todos ellos habían tenido más tiempo de imprimir su marca en las griffes que crearon. Y sus griffes habían también impreso ya una marca más fuerte en el mundo y el la industria. No apenas la marca Alexander McQueen es muy joven, como es todavía desconocida para mucha gente. ¿No será una decisión precipitada dar continuidad a su legado?, se preguntan muchos.

El grupo Gucci no está de acuerdo, ¡claro! Para ellos lo más precipitado sería tirar por la ventana todo el trabajo hecho y todo lo conseguido, entre ello las tiendas abiertas en los últimos años. La cuentas del grupo, uno de los más grandes en el sector de la moda de lujo, enseñan que la marca de Alexander no ha dado los frutos económicos que se pretendía, aún.

Seguramente este año su colección de Otoño/Invierno (en la foto) será vendida a precios totalmente inflacionados por el trágico suceso de la muerte de su creador y el grupo Gucci conseguirá finalmente los tan esperados ingresos. Pero pasado 2010 y vendidas las prendas que quedan en el atelier y que han sido idealizadas y concebidas por el propio Alexandre, ¿tendrá la marca capacidad de sostenerse? ¿Comprarán los seguidores de Alexander McQueen prendas Alexander McQueen diseñadas por otra persona?

Es la eterna discusión que nos lleva a reflexionar sobre qué pagamos realmente: la espectacularidad de la prenda, la creatividad por detrás de la escoja de las telas, la singularidad de un hombre por detrás de los acabados de cada una, por detrás de la organización de su espectáculo de presentación, o un nombre, apenas una marca.

Por ahora Gucci dice que seguirá apoyando y comercializando la marca del malogrado diseñador, aunque no haya decidido quién pondrá al comando (si el equipo de diseñadores que ya trabajaba ahí, el brazo derecho de Alexander o un nuevo diseñador), pero veamos que pasará el próximo año… Si la moda de Alexander McQueen vive más allá de su muerte.


lunes, 1 de marzo de 2010

entre zapatos y acordes

En los últimos tiempos siempre que veo publicidades de Mango me acuerdo de Dolce & Gabbana. Sin que haya mucho termino de comparación entre una y otra, quizás pasa esto porque últimamente ambas marcas no hacen más que incluir a famosas en sus campañas. Ambas han sustituido a las modelos por las actrices modelos o cantantes modelos.

Está claro que las actrices y cantantes, dada su falta de técnica, son ideales para posar de forma relajada o para recrear escenas que podían ser sacada del cuotidiano. Y esto contribuye para humanizar quién posa con la prenda de la marca en cuestión y para acercar el producto del consumidor.

También es más común uno interesarse por la vida de una actriz o de una catante, y por eso, interesarse por lo que viste en la vida real o por las campañas a las cuales da la cara (y el cuerpo) que interesarse por la vida de una modelo. Todos sabemos que aparecer hoy con la ropa de una marca y mañana con la de otra es parte del trabajo de las modelos, pero muchos seguimos creyendo que el hecho de que determinada actriz o cantante aparezca en las revista vistiendo una marca u otra significa que ella compra o se pone dicha marca. Bueno, esto termina siendo verdad, porque aparte de los cachés millonarios que pueden llegar a cobrar muchas veces les dan también ropa.

Los últimos ejemplos de este tipo de campañas son el catálogo de Mango para esta primavera/verano que, a parte de estar llenos de fotos de Scarlett Johansson en poses muy poco cómodas o normales, dedica unas cuantas páginas a la cantante Sophie Auster.

Sophie es hija del escritor norteamericano Paul Auster, un hombre con un sentido de humor único que “pinta” su país y sus gentes con la ayuda de las metáforas más improbables. Pero Sophie más que hija de… es también una cantante altamente prometedora. Con apenas un disco editado, con el mismo nombre que ella, ya es conocida entre los apreciadores del estilo Indie. Y junto de los estilistas internacionales. Sophie es presencia asidua en la semana de la moda de Nueva York y detentora de un estilo de vestir muy propio. Ha sido una muy buena jugada por parte de Isak Andic incluirla en su catálogo y, considerando que le ha tocado presentar las ropas menos comerciales, todo un acierto que seguramente ayudará el propietario de la cadena a vender la parte más alternativa de su colección.

Al contrario de Mango que con Sophie apuesta en la belleza sencilla y diferente, D&G en su última campaña se decantó por la estridencia de la sensualidad invitando a Madonna para musa de sus publicidades.

La colaboración entre la cantante y los dos diseñadores no es cosa nueva y aunque esta vez las fotos sean menos artísticas que en la colección pasada son, sin embargo, más interesantes; cuanto más no sea por el hecho de que Madonna aparece en algunas como una ama de casa más, fregando la vajilla, comiendo un plato de pasta o preparando la comida.

Pero esta no es la única manera de traer a los músicos para el seno de la moda, y con eso ganarse alguna publicidad gratuita.

El malogrado Alexander McQueen no hesitó en vestir a Lady Gaga en su último video, Bad Romance, y a esta tampoco le costó nada ponerse los zapatos del diseñador que hasta modelos profesionales se recusaron a calzar (en este caso la publicidad gratuita funciona en los dos sentido, y más aún después de la muerte de Alexander, una coincidencia infeliz que le habrá rendido a la cantante unos cuantos dólares más por las muchas veces que su video y su imagen salió en la tele a propósito del suceso).

También en varios desfiles de la pasada semana de la moda de París, los cantantes y músicos han incluso subido a las pasarelas, pero no para desfilar, sino para cantar. Lily Allen ha sido una de ellas, trayendo con su actuación un poco (más) de excentricidad para el desfile de Chanel.

En la Cibeles Madrid Fashion Week, Michael Nyman ha ayudado a crear la atmosfera perfecta para el desfile de Adolfo Domínguez. Con su piano puesto en cima de la pasarela, el músico ha dado el tono para el desfile.

Y también hay los músicos que invitan a las modelos para sus videos, como George Michael en el inolvidable Too Funky, un marco de los años 90 y de las modelos de la época.

Moda y Música son dos amantes eternos, pero no nos dejemos engañar, nada de esto son homenajes gratuitos o colaboraciones meramente intuitivas. Ambos implicados benefician. Sin embargo, el publico también agradece, por tener nuevas oportunidades de ver a sus ídolos sin que sea apenas en sus conciertos.